Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Portaestandarte orco en 28 mm

He usado algo de tiempo libre en las últimas semanas para ir arreglando algunas de las muchísimas minis de 28 mm que tengo sin pintar. La última, ha sido este portaestandarte de la línea de El señor de los anillos de GW.

Como la espada que lleva el modelo me parecía delgada y sin expresión, corté el brazo por encima de la protección y le adapté una pieza de la matriz de hombres de armas bretonianos. Mi idea es que los guerreros orcos llevan armas y armaduras desparejadas, con piezas obtenidas de sus víctimas, por lo que esta especie de alabarda y la protección diferente en ambos brazos quedaban muy bien.

Ésa fue la única conversión que le hice (además de doblar un poco la esquina libre del estandarte para simular un poco de vuelo, lo que ha quedado bastante natural). Antes de empezar ya sabía que, en lugar del emblema que aparece en las minis pintadas por el equipo de GW (que copian de las películas), quería algo un poco más personal. En mi mente, no sé por qué motivo, estaba el que aparece en el escudo del orco de la portada de Las puertas de Mordor, módulo de ICE para MERP ilustrado por el genial Angus McBride. En la parte de detrás dibujé un hacha con el mismo color, por lo que el modelo puede servirme para las partidas ambientadas en Lüreon, donde el mito del Hacha Roja es una leyenda importante entre los trasnos.

En cuanto al resto del proceso, decidí usar en todas las mezclas algo de azul neutro (en concreto, el Azul Ultramarines de la gama de Citadel, que acaba de quedar obsoleta). Al unirlo en diferentes cantidades a diferentes marrones rojizos, como el Marrón Quemado de Citadel o el Marrón Cuero de Rackham, se logra saturarlos y obtener algunos tonos muy interesantes. Las diferentes capas de ropa y piezas de armadura están todas pintadas de diferente forma, y las pinceladas están dadas con un cierto 'descuido'. Todo ello para que el orco tenga un aspecto sucio y descuidado. Una buena capa de barniz mate aplicado a pincel (el de Vallejo es sensacional), ayuda a eliminar los brillos de los metales, lo que viene muy bien a esta miniatura.

Aquí tenéis algunas fotos, aunque esta vez no me han salido muy bien. Hacía tanto que no tocaba la cámara para estos menesteres, que no recordaba qué valores debía poner, y me ha tocado ir probando de nuevo.