Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Caballeros del Plomo

Una pequeña anotación, para ir haciendo boca y desentumecer los dedos...

Leyendo El secreto del peregrino, de Peter Harris (californiano afincado en la Costa del Sol) he encontrado inspiración para una nueva organización de Lüreon, que puede servir muy bien para cualquier ambientación fantástica, de carácter medieval o renacentista.

Se cuenta que existe un libro, cuyo título vendría a significar "La honra de los metales", que por fin contiene lo que todos los alquimistas persiguen: la transmutación del plomo en oro. En realidad, sirve cualquier base metálica, pero suele escogerse el plomo por considerarse el metal más vil.
Ahora bien, este conocimiento no es algo que se obtenga fácilmente, sino que para entender los signos y fórmulas con los que están repletas la veintena de páginas que componen el códice hace falta toda una vida de estudio.
Sin embargo, a los ricos comerciantes no les interesa que este pequeño milagro llegue al público, pues si fuera tan fácil conseguir oro, los tesoros conseguidos mediante su duro trabajo perderían todo su valor. Así, algunos de ellos escogieron a los mejores hombres de entre sus mercenarios, y les encargaron una misión: conseguir ese manuscrito y destruirlo.
Sin embargo, no es una tarea tan sencilla como parecería a simple vista, pues lo único que se sabe de "La honra de los metales" nace de canciones olvidadas y rumores del populacho. Se cree que el códice se ha copiado en varias ocasiones, pues el grupo lo ha encontrado repetidamente, en colecciones privadas o en viejos monasterios. Sin embargo, su contenido se mantiene oculto bajo la difícil clave.
Han pasado generaciones desde la creación del grupo, que se ha convertido en una organización secreta, bien mantenida por los descendientes de las adineradas familias que la crearon. Muy pocos conocen su existencia, ya que no les interesa que se sepa que existe un libro con ese conocimiento. Aquellos que sí saben de ellos, los llaman los Caballeros del Plomo.