Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Diario Salvaje 17 y 18: los Aelectos de la Dama Carroñera


Aunque nos ha costado un poco reunirnos, se mantiene el buen estado de ánimo en el grupo, y la presencia de jugadores, como ya dije en el anterior diario, parece ir creciendo conforme avanza el buen tiempo y se retiran las obligaciones y tareas, tropas del ejército de la vida real.

De hecho, nuestro grupo cuenta ahora con un nuevo miembro, al que hemos conocido gracias a la plataforma de El Rol de Siempre Online. Respondí a un anuncio (tipo «hombre joven busca... grupo de juego») y convencí a una nueva víctima para acudir a mi mesa. Y la verdad es que en estas dos sesiones no lo ha hecho nada mal. El próximo día comenzará con su nuevo personaje, para el que vamos a adaptar uno que usó en una sesión en línea: un Inspirado de Toran, que añadirá capacidad curativa al grupo, junto con algo de músculo.

Pero de momento, centrémonos en el diario ya jugado. Estas dos sesiones han servido para completar la exploración de los Domos de la Hiena, donde una hienántropa (léase hembra de gnoll) conocida como la Dama Carroñera o la Reina de la Carroña estaba reuniendo un ejército para tomar Këlmaran, la villa de la que los héroes son protectores, exploradores y miembros del Consejo. Eso del ejército es lo que contaba el llamado Caballero Amarillo, porque la realidad fue bien distinta.

La sesión anterior había acabado en medio de un combate, con uno de los PJ malherido. Los asaltos se sucedieron con rapidez, y el grupo logró vencer a sus enemigos y salvar a su compañero caído. Internándose en las ruinas del lugar contactaron con un grupo de saurántropos (léase hombres-lagarto), quienes todo lo que querían era vivir tranquilos y proteger a la nidada que conformaría su próxima generación. Después de un pequeño acertijo preparado para demostrar que los héroes tenían algunos dedos de frente, y que no eran simples hienas, los saurántropos los custodiaron hasta su líder. Éste no estaba dispuesto a ayudarles en su lucha contra la Dama Carroñera, pero tampoco les pondría trabas. Al menos, el encuentro sirvió para que el grupo tuviera un poco más claro lo que tenía lugar allí: un extraño «cirujano» estaba realizando experimentos con algunos hienántropos, a los que les realizaba una trepanación para añadirles un tercer ojo.

Después de huir de un kraken de arena que habitaba en un subterráneo repleto con un tesoro ilusorio, y de encontrar una serie de habitaciones más o menos inútiles (criptas saqueadas, despensas con toneles de vino agriado, etc), los Cayados ascendieron a un nuevo nivel donde tuvieron que deshacerse de otro grupo de guardias hienántropos. En este punto acababa una sesión.


Al inicio de la siguiente, el grupo acudió a las salas de los esclavos, donde la Dama Carroñera había liberado a uno de los Aelectos: los sujetos con el tercer ojo. Aunque era más resistente que los hienántropos normales, y luchaba con una rabia incontenible, los héroes supieron aprovechar la superioridad numérica (y los dados también les ayudaron).

Después de esto, el grupo se internó en la Cúpula de la Carroña, preparado para el enfrentamiento final. La propia Dama Carroñera, con sus cuatro guardianes ilusorios y los otros dos Aelectos con los que contaba, intentó hacerles frente. Fue un combate duro; algunos de los PJ comenzaban a notar el agotamiento de los encuentros previos y se quedaron muy cerca de agotar sus Puntos de Vida. Aún así siguieron luchando hasta acabar con sus enemigos. El épico final llegó cuando Idriel, discípula del dragón, usó sus Puntos de Crítico (como los stunt points de Dragon Age) para lanzar a la Dama Carroñera al pozo de carroña (que previamente ella había prendido), poniendo así fin a la amenaza.

Pero los Domos de la Hiena aún escondían una sorpresa, que algunos de los jugadores ya se olían. En una de las salas laterales de la Cúpula de la Carroña yacía una jaula con diversas cadenas, así como una máscara que contaba con un taladro conectado a una vasija demoníaca, igual a las tres que ya obran en poder de los héroes. Comenzaron a pergeñar una manera de hacerse con la vasija sin necesidad de abrirla, o siquiera de tocar el cable que, «goteando maldad», entraba en su interior.

Pero eso quería decir que la tapa no estaba completamente sellada, y cuando apareció el cirujano-carnicero que había estado ayudando a la Dama Carroñera, los héroes lo tuvieron claro: su sombra poseía un par de alas que no correspondían a su cuerpo. En efecto, la sombra se separó del cuerpo (al estilo de la de Peter Pan) y acudió junto al ser salido de la vasija: Volak, un pobre chico alado (¡qué angelito!) capaz de transformarse en un pequeño dragón bicéfalo. Pudieron eliminar la forma física del demonio con la ayuda de los saurántropos, que irrumpieron en la sala liderados por Bloglob, el enloquecido Inspirado que habían encontrado en la sesión anterior.

Así que los PJ tienen ahora un tercer demonio encerrado en su poder (además de una misteriosa vasija vacía), los Domos de la Hiena pasan a ser propiedad de los saurántropos y de los antiguos esclavos, y Bloglob acudirá a Këlmaran para extender el culto a la Madre Blanca.

Pero la subcampaña no ha hecho más que empezar...

Reseña: Crónicas de la Dragonlance


La trilogía que dio comienzo a una de las ambientaciones ludo-literarias más prolíficas nació de la mano de TSR, cuando decidieron reunir a un equipo creativo para lanzar al mercado una nueva franquicia para el juego estrella de la casa, D&D.

Al parecer, la estructura del mundo de Dragonlance, así como las primeras anotaciones sobre la campaña de juego, fueron obra de Tracy Hickman y su mujer, Laura. Hubo aportaciones de otras personas del equipo, y por ejemplo las descripciones de los personajes se inspiran en las obras creadas ex profeso por ilustradores que hoy ya son clásicos en el mundillo.

Los Hickman crearon también la idea para los dieciséis módulos que componían la campaña rolera original, y eso fue precisamente lo que la compañía quiso adaptar a una saga de novelas. Margaret Weis y el propio Tracy Hickman se ofrecieron a llevar a cabo el encargo (después de ver parte del trabajo realizado por otros escritores, contratados por TSR). Con la adición de los poemas creados por Michael Williams, nacían las Crónicas de la Dragonlance.

El resultado valió la pena, al menos en términos generales. Incluso a través del tamiz que conforma la traducción al español, se nota que el lenguaje está más cuidado, y dentro de la trama la acción pura está supeditada a los sentimientos y motivaciones de los personajes. No digo que el tándem Weis-Hickman pueda compararse con los grandes escritores (clásicos o de nuestra generación), pero su obra descolla por encima de las de muchos otros, particularmente dentro de las novelas y relatos de Dragonlance.

Sin embargo, que la trilogía naciera como adaptación de unos módulos de rol, se deja notar de forma negativa. Por ejemplo, lo que se consigue al final de la primera novela (los Discos de Mishakal) no sirve en realidad para el desarrollo de la trama en las posteriores entregas. Al mismo tiempo, un personaje que sólo aparece de forma breve acaba teniendo, por arte de birlibirloque, una importancia capital, después de un desarrollo casi nulo. Esto se debe a que la primera novela seguía, en efecto, los primeros cuatro módulos de rol, pero para escribir las otras los autores obtuvieron manga ancha. Reorientaron la trama, aderezaron las relaciones entre los personajes y añadieron nuevos asuntos. No fue mala cosa, pero deberían haberse planteado reescribir la primera entrega.

Por otro lado, la influencia de Tolkien es clara. Si bien es cierto que a principios de los ochenta, cuando se escribió Crónicas, el número de obras de fantasía era menor que en la actualidad, y muchos de esos títulos eran poco conocidos, el peso de El Señor de los Anillos resulta excesivo. Los propios autores lo admiten, por ejemplo como motivo de dividir la obra en tres partes, pero no sé si son conscientes de la profundidad que alcanza esa influencia. Ejemplos bastante obvios son el viaje por la oscuridad de las ruinas de Xak Tsaroth (¿a alguien le suena Moria?) y la Pesadilla de la que el rey Lorac debe ser despertado (que viene a ser como la enfermedad de Théoden, pero pasando de la mente del poseído a la realidad).

Con ocasión del veinticinco aniversario de la trilogía, se publicó una edición anotada. El que más interviene es Hickman, que llega a hacerse un poco pesado con su visión religiosa aplicada a Krynn y con los elementos de D&D que aparecen en la obra. Weis aparece en menos ocasiones, pero con algo más de miga sobre la estructura narrativa. Williams suele contar alguna anécdota cada vez que aparece uno de sus poemas. En términos generales, son entretenidas de leer, aunque debido a que se desvelan algunos elementos de la trama en unas cuantas ocasiones, los autores aconsejan ignorar las notas en una primera lectura.

El retorno de los dragones (Dragons of Autumn Twilight), la primera de las novelas, pone en marcha a los nueve compañeros que después serán llamados los Héroes de la Lanza. La guerra se cierne sobre el mundo de Krynn, con la aparición de unas criaturas cuya existencia era sólo un mito. Hoy puede resultar típico en su argumento y lineal en su desarrollo, pero ha inspirado a muchos lectores y jugadores de rol.

La tumba de Huma (Dragons of Winter Night) no sigue inmediatamente a la novela anterior. Hay un pequeño salto temporal, por lo que la acción comienza in media res (aunque creo que ese lapso está contado en uno de los últimos títulos de la ambientación, El mazo de Kharas). La trama gana en giros y desarrollo, y las motivaciones de los personajes, ahora mejor desarrollados, tienen mayor peso en la narración. Aún así, continúa el yugo rolero (o tal vez yugo heroico) ya que los personajes siguen realizando sus acciones de forma individual, frente al rebaño que conforma la masa anónima.

La Reina de la Oscuridad (Dragons of Spring Dawning) cierra la trilogía, y en mi opinión no es un gran broche. La narración se dilata, puesta en jaque por las diferentes personalidades de los protagonistas. La obra está demasiado separada de sus predecesoras, y nada de lo que los héroes han hecho hasta ahora ha significado gran cosa, habida cuenta del final, que se resuelve un poco a lo deus ex machina, pero al contrario.

A pesar de todos los puntos negativos, las considero de obligada lectura (si es que eso existe) para todos los amantes del género fantástico.

Vídeos de partidas para el Día del juego de rol gratis, con Wil Wheaton


Mañana, sábado 20 de junio, es el Día del rol gratis (Free RPG Day). Como no tengo nada preparado (bastante tengo con preparar algunas notas a partir de las que improvisar en mi mesa de juego) había pensado invitar al que pudiera venir a casa a jugar. Pero como mi salón tiene una capacidad limitada, y además nuestro grupo no juega mañana, sino el domingo, voy a limitarme a enlazar algunos vídeos de YouTube.

Si tuviera mejores recursos (sólo poseo una cámara Mini-DV, y es bastante lioso capturar, editar, etc), los vídeos serían de mis propias partidas (aún así, podría hacerlo de manera puntual si recibo suficientes peticiones). Así que como habrán supuesto lo del rol gratis es sólo una excusa.

Muchos sabrán quién es Wil Wheaton por sus apariciones en Star Trek: La nueva generación, Eureka o The Big Bang Theory (entre otras). Unos cuantos sabrán también de su faceta friki (más bien «geek», pero en español no diferenciamos campos en el frikismo. Y unos pocos conocerán el canal de Geek & Sundry, que fundó junto a Felicia Day (quien, entre otras cosas, es «la chica que jugaba a D&D» en la serie Sobrenatural).

La contribución de Wheaton al canal es TableTop, donde reúne a tres o cuatro amigos y conocidos (actores, youtubers, etc) para jugar a algún juego de mesa. Lo interesante, además de ver a gente más o menos famosa pasándoselo bien con un juego de mesa, es que el vídeo está editado para mostrar las mecánicas del mismo.

Al final de la primera temporada de TableTop (principios de 2013), realizaron un doble episodio (que suman una hora) con el juego Dragon Age, donde el propio Chris Pramas (autor del RPG de mesa) mastereaba una partida introductoria. Éstos son los enlaces:

TableTop episode 19 - Dragon Age, part 1

TableTop episode 19 - Dragon Age, part 2

Por otro lado, la pasada semana Wil Wheaton inició, en paralelo a TableTop pero en el mismo canal de Geek & Sundry, una campaña de rol ambientada en Valkana (un mundo de su invención). Tendrá periodicidad semanal, y usarán como sistema de juego Dragon Age. En un primer vídeo de veinte minutos Wheaton realizó una introducción al juego y presentó la historia del mundo y los cuatro personajes de la historia (junto a sus jugadores). Luego, en otro vídeo de cuarenta minutos mastereó a cuatro jugadores una primera partida. Hoy mismo, mientras preparaba esta entrada, han colgado el siguiente vídeo, de tres cuartos de hora. Los enlaces a continuación:

Titansgrave 0 - Wil Wheaton introduces Valkana

Titansgrave 1 - The journey begins

Titansgrave 2 - Evil awakens!

Todos estos vídeos nos dan la oportunidad de ver cómo se masterea y se juega en otras mesas. Por ejemplo, el señor Pramas mantiene una trama mucho más firme (aunque se trata de una aventura preparada para ser una introducción al juego y al mundo, y por lo tanto está mas encarrilada) y parece colocarse en una posición de árbitro espectador. Wheaton da la impresión de favorecer el roleo de forma más activa, aunque al preguntar a sus jugadores uno por uno organiza la acción en turnos, incluso fuera de los combates. Estos vídeos me gustan más que los que he visto de Acquisitions Incorporated, no sé si por la edición, la ausencia de público, o el tipo de juego.

Por supuesto, estos vídeos están todos en inglés, y siento decir que los subtítulos no serán de gran ayuda para el que no tenga un mínimo conocimiento de la lengua de Shakespeare. Sobre todo, si los subtítulos son los automáticos de YouTube, lo cual quiere decir que muchas palabras se sustituyen por otras que suenan parecido. Así, el nombre de «Valkana» (que aparece muchas veces en los tres últimos vídeos) creo que no se ha subtitulado en ninguna ocasión de la misma forma, saliendo en su lugar términos como «Hong Kong» o «popcorn». Y claro, si a eso le añadimos la traducción automática de Google, los subtítulos en español pueden formar un sinsentido. Así que lo mejor es que busquen en el menú de configuración los subtítulos en inglés, pero no los que se generan de forma automática.

Espero que, aún así, puedan disfrutarlos. ¡Feliz Día del juego de rol gratis!

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (7/7): publicidad y ventas


Tenemos nuestro libro publicado, tanto en edición física como digital. ¿Y ahora? ¿Nos sentaremos a ver cómo las ventas aumentan y el dinero fluye hacia nuestra cuenta? Sería muy mala opción: ya es un lugar común la saturación del mercado literario, y con toda probabilidad nuestra obra pasaría desapercibida, como una solitaria ola en un mar de ofertas y nuevos lanzamientos.

Pero podemos luchar contra ello, incluso desde nuestra sencilla posición de autores independientes. Es lo que algunos denominan marketing y otros mercadotecnia. En términos más sencillos: hacer publicidad del libro y crear promociones para darlo a conocer. Si disponemos de una cantidad inicial para invertir, o podemos tirar de contactos, tal vez seamos capaces de crear una buena campaña orientada a vender nuestro libro. Pero lo habitual en el caso de autores independientes es que dependamos (perdón por el oxímoron) de nuestro propio esfuerzo. Espero que hoy pueda proporcionar algunas ideas y consejos.

Antes de seguir debemos dejar una cosa clara: hay una diferencia entre promocionar un libro y venderlo. Promocionamos nuestra obra e intentamos que la mayor cantidad de gente la conozca, pero no deberíamos forzar la situación y repetir de forma incesante «compra, compra, compra». Si nos fijamos en las campañas de las editoriales, lo máximo que llegan a decir es «consíguelo», pero por lo general reservan esa rudeza para los momentos en que hablan del precio. Una editorial no nos persigue por las redes sociales con sus productos; se limita a presentarlos. Y sí, entiendo que para salvar el escollo un autor que no esté apoyado por una campaña publicitaria editorial deba ser un poco más agresivo, pero ni siquiera un librero, que está al pie del cañón (¡cuántas librerías se han cerrado en el último año!), presiona a sus clientes; se limita a hacer recomendaciones.


A pie de calle.

Algunas de las posibilidades que tenemos son bastante tradicionales. Las más obvias son acudir a librerías para ofrecer nuestro producto y crear presentaciones del mismo. Lo malo de estas opciones es que necesitan una pequeña inversión inicial: una pequeña tirada de libros. En CreateSpace nos dan la opción de imprimir copias para el autor a buen precio, pero tienen unos costes de envío bastante caros.

Podemos visitar las librerías que tengamos más a mano, en nuestro propio barrio o ciudad. Como lectores (y todo escritor debe antes ser lector) tal vez tendremos trato con alguna, pero no es indispensable, y de hecho tendremos que ir a algunas sobre las que ni siquiera habremos oído hablar. El siguiente paso es ofrecer nuestro libro (si las personas que encontremos son sólo dependientes, les podemos explicar lo que queremos y preguntar cuándo podríamos hablar con los dueños). En cualquier caso, sin agobiar y sin presionar.

Por supuesto, los libreros NO van a comprar la obra de un desconocido. Lo que tendremos que hacer es dejarles uno o dos ejemplares en depósito. Esto es, sin cobrarles de momento. Les proporcionaríamos nuestros datos en un sencillo albarán de depósito (impreso por nosotros o comprado en un bazar). Pasado un tiempo, nos pondríamos en contacto con la librería (si no nos han llamado antes), y en caso de que se haya vendido algún ejemplar pasaríamos a cobrar nuestra parte y a ofrecer nuevos ejemplares.

Respecto al precio, el PVP (precio de venta al público) será la suma del coste de imprimirlo, la parte que quiera quedarse el librero y lo que queremos ganar nosotros con cada venta. Y ojo, si ganamos dinero con este método no debemos olvidar declararlo ante la hacienda pública (aunque no confiaría en que la cantidad llegara al mínimo necesario para ser declarada).

El segundo método ya es puramente publicitario. La idea parte de la misma base: visitar librerías o lugares donde se realicen presentaciones de libros (como la Casa de Cultura de nuestra población). Lo ideal sería acudir a alguna, para ver cómo se desarrollan. Del mismo modo que antes, nos presentaríamos a los dueños u organizadores de eventos para proponerles presentar nuestro libro. Si se trata de un local comercial, tal vez deseen asegurarse de algún modo las ventas, así que por nuestra parte deberíamos darle un poco de bombo al asunto, e invitar a nuestra familia y amigos para, al menos, «hacer bulto».


En línea.

Con la ventaja de no tener que imprimir ninguna copia, sino únicamente conducir a los posibles lectores-compradores hacia el sitio donde puedan adquirir nuestro libro, la publicidad online puede resultar más sencilla y beneficiosa.

Podemos contar con nuestro propio sitio, incluso gratuito, desde el que hacer publicidad de nuestra obra y tal vez también venderla directamente. Pero en cualquier caso para ser útil de verdad nuestro sitio deberá registrar un alto número de visitas, lo que será difícil a menos que creemos contenido de otro tipo que la gente busque. Es decir, los que busquen nuestro nombre o el título de nuestra obra (y sean por tanto dirigidos a nuestro sitio por los buscadores) serán muy pocos. Si escribimos un contenido interesante de nuestro ámbito (la escritura y la narración) o de algo cercano a nuestro texto (el período en que se inscribe una novela histórica, por ejemplo) atraeremos más visitas, y por tanto tendremos más posibilidades de que nuestra obra sea conocida. Otro método para que se conozca nuestro sitio, o directamente nuestro libro, son las redes sociales.

El mejor consejo para manejar la publicidad en las redes sociales es que debemos adaptarnos a ellas. No es lo mismo escribir un mensaje en 140 caracteres que una entrada para un blog. Además, en cualquier red social lo importante es mantener el perfil activo. Aparecer en una red de lectores, poner un enlace a nuestro libro y desaparecer para nunca jamás es una pérdida de tiempo.

Twitter es la red más inmediata y rápida pero también la que cuenta con menos memoria. Nuestra participación, la de todos, no es más que un parpadeo en el timeline. Así que es la que mejor acepta la publicidad directa y repetitiva. Como autores, creo que lo mejor que podemos hacer es intercalar de vez en cuando algún enlace a nuestro libro, o a algún contenido que hayamos publicado en otra parte, entre otros tweets que nos interesen. Enlazar a otros o hacerse su seguidor es la forma más rápida de obtener seguidores, pero debe hacerse con tiento y sabiduría.



Facebook es muy útil para escritores. En mi caso, no quería que mi perfil habitual (con el que uso mi seudónimo en la red, Narrador, y en el que tengo un puñado de amigos que son conocidos del mundo real) fuera el mismo que mi perfil como autor, así que hace poco creé una página como escritor. De esa manera, la gente que la siga puede estar al tanto de promociones y nuevos lanzamientos. Esto es lo que sucede con las marcas comerciales, y no debemos olvidar que estamos creando una marca, en este caso personal. El contenido más habitual comparte con Twitter la vida breve y el buen efecto de todo lo multimedia (que es lo que se lleva la palma en lo que a pulgares arriba se refiere), pero cuenta con algo más de miga e importan un poco más las fuentes de información. Nuestros mensajes recibirán por lo general un segundo vistazo (sobre todo si incluyen imágenes), aunque no lleguen a tanta gente como en la red anterior.



Blogger y WordPress, por nombrar los sitios de blogs más importantes, son arena de otro costal. Cada entrada lleva mucho más trabajo, pero los buscadores, a diferencia de lo que sucede con las dos anteriores, se llevan muy bien con los blogs, si se actualizan con regularidad y contenido original. A este propósito, vale lo dicho al respecto de los sitios propios: el contenido debe ser interesante para cierta cantidad de usuarios de la red, y al mismo tiempo, para despertar interés en nuestro trabajo debe estar relacionado con él. En mi caso, he elegido crear esta serie de entradas sobre mi experiencia con la publicación en el portal de Amazon. No he intentado vender nada, y me he basado como digo en mi propia experiencia, pero al mismo tiempo para poderlo hacer he nombrado un par de veces mi libro (Evangelio según Longinus), he mostrado su portada, y he asociado mi nombre auténtico, que en la red es poco conocido al haber usado siempre seudónimo. Tampoco digo que sea un ejemplo a seguir, pero creo que estoy logrando cumplir poco a poco mis objetivos. De hecho, las anteriores entradas han conseguido entre dos y tres veces más visitas que las habituales en el blog, y eso en sólo una o dos semanas.

Existen otras muchas redes, como G+ (que está de capa caída) o LinkedIn (a la que veo menos movimiento de seguidores, pero igual es cosa mía). E incluso existen específicas para lectores. En mi caso he elegido GoodReads, porque aunque está en inglés, la comunidad de habla en español se va extendiendo.

Mi perfil en GoodReads


Con esto termino esta serie. En próximas entradas espero profundizar en algunos detalles, sobre todo si alguien deja algún comentario al respecto, e iniciar otros temas sobre escritura, como estructura narrativa, diseño de personajes o puntos de vista. ¡Nos leemos!


Anterior: edición electrónica

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (6/7): edición electrónica


Los pasos anteriores nos han dejado con un libro en edición física que, impreso desde el sitio de CreateSpace, se venderá ya en las diferentes páginas Amazon. Podemos dejar así el proceso de publicación, pero es interesante que lo complementemos con una edición electrónica. Aunque el mercado de los ebooks todavía no se ha desarrollado por completo para la literatura en español, los usuarios de Amazon sí están adaptados a esta tecnología, que les ofrece el mismo contenido, sólo que en otro formato y, por lo general, a un mejor precio. De hecho, algunos autores publican sólo la versión en ebook de sus obras.


Inscripción en KDP.

La propia página de CreateSpace nos ofrece la posibilidad de continuar el proceso con la creación de la versión electrónica, con un enlace a Kindle Direct Publishing, el sitio del grupo Amazon para la publicación de nuestro ebook. Ojo porque este proceso nos va a crear una versión en Kindle, que en principio sólo sería válida para dispositivos electrónicos que puedan leer esta versión. Sin embargo, desde hace un tiempo Amazon ofrece una aplicación gratuita con la que puede leerse un kindle desde tabletas, teléfonos y ordenadores.

En KDP nos abriremos una cuenta, tal y como hicimos en su momento con CreateSpace. Los datos que rellenar se dividen en tres campos: los personales (sin problemas), la información tributaria (como en CreateSpace deberemos indicar que tributamos en nuestro país para que nos graven sólo el 5 %) y los pagos de regalías. En este punto debemos seleccionar la forma de pago y el tipo de moneda con el que queremos que nos pague cada una de las páginas de Amazon (esto es: .com, .co.uk, .de, .fr, etc). Supongo que lo más sencillo es recibir una transferencia (EFT; para lo cual debemos darles un número de cuenta) en nuestra moneda. Aquí yo tuve un pequeño problema: como, a pesar de vivir y trabajar en España, mi cuenta es de ING (y ellos operan desde Holanda), no sé qué tratados internacionales de México son válidos sólo con algunos países, pero no con Holanda, así que las ventas que haga en Amazon.com.mx no me las pueden pagar en euros. Decidí poner que me ingresaran libras, ya que supongo que cuando el banco me haga la transferencia podré cambiarlas sin problemas.


Nuestro libro en formato electrónico.

De cualquier forma, una vez completados todos los campos, tendremos nuestro perfil terminado. En la página principal de KDP podremos crear un nuevo título, aunque si venimos desde CreateSpace ya tendremos nuestro primer ebook esperando a que terminemos el proceso. Aunque muchos datos son los mismos, no está de más que peguemos un vistazo poco a poco.

Los datos del libro, como título, descripción y autores, no creo que den problemas. En mi caso, mi nombre aparecía como Fco. Salvador, sin la V. Para modificar el nombre del autor (esto es raro) debemos darle a «Añadir colaboradores», un botón que debería llamarse «Editar» o algo así. El ISBN que creamos para nuestra versión en CreateSpace no sirve, pero a lo largo del proceso se nos entregará un código ASIN, que hace las veces de ISBN pero sólo para la versión Kindle.

Después de declarar que tenemos todos los derechos de la obra (si es que es así), podremos elegir las categorías en las que se engloba e indicar unas cuantas palabras clave para que el libro salga en las búsquedas de los posibles lectores. El tema de las categorías es un poco raro, porque las que aparecen aquí no son las que luego salen en Amazon. Si, una vez publicado, no nos parece bien la categoría en la que aparece, deberemos solicitar el cambio realizando una petición específica.

El siguiente paso es subir una portada, aunque si venimos desde CreateSpace ya la tendremos. En este caso no es la cubierta completa, si no sólo la portada.

Por último, subimos el contenido del libro. No nos sirve el archivo .pdf que subimos en CreateSpace, porque la calidad va a ser horrorosa. Lo suyo sería utilizar un archivo .mobi o epub, pero nos servirá bastante bien un .doc. Luego tenemos la vista previa para asegurarnos de que la conversión se ha realizado sin problemas. Debemos tener en cuenta que el formato electrónico no tiene por qué ser igual que el impreso. Tendremos que aceptar los inconvenientes. Por ejemplo, las notas a pie (en Evangelio según Longinus uso algunas para explicar el significado de los nombres o para hacer referencia a citas bíblicas) aparecerán todas juntas al final del libro, ya que es imposible predecir en qué punto del ebook (cuyo usuario puede modificar el tamaño de la letra, entre otras cosas) deben aparecer; pero como se crean enlaces de ida y retorno, no hay mayor problema. Pero también podremos usar sus ventajas. Verbigracia, creando un índice compuesto de enlaces a los capítulos, facilitaremos un poco la lectura.


Derechos y regalías.

KDP nos da la posibilidad de diferenciar los derechos de nuestra obra por territorio, o indicar que tenemos los derechos en todo el mundo (que sería lo habitual). Y para terminar, nos pregunta el precio final del producto, separándolo según las diferentes extensiones de página. Es decir, precio en dolares para Estados Unidos, en libras para Reino Unido, en euros para Alemania, Francia, España, Italia y Holanda, yenes para Japón, etc. Tranquilos, que KDP nos lo calculará directamente a partir del precio en dólares.

Más importante aún es el tema de las regalías. Si el precio del libro se sitúa entre 2'99 y 9'99 $, podremos seleccionar las regalías del 70 %. Eso quiere decir que por un ebook que se venda a 3 $ el autor se lleva 2'10 $. No está nada mal. Sin embargo, los libros a menos de 2'99 o a más de 9'99 otorgan unas regalías del 35 %. Eso quiere decir que por un libro a 0'99 € (como Evangelio según Longinus y muchos otros) el autor se lleva sólo 35 céntimos. Aquí haría las mismas consideraciones que al ponerle precio a la versión física: de momento, quiero ser conocido, así que prefiero no ganar tanto si así puedo aumentar las posibilidades del libro.

Por último, podremos seleccionar la opción Kindle MatchBook (que ofrece un mejor precio a los compradores de la versión física -o gratis, si el kindle es ya barato-) y la de préstamos (un usuario puede prestarle a otro nuestro libro electrónico). Por mi parte, creo que ambas opciones son beneficiosas para nuestro libro.


KDP Select.

Podremos disfrutar de algunas ventajas en publicidad si aceptamos que nuestro libro no se encuentre en otro formato que no sea Kindle. Por cada período de 90 días, disponemos de dos tipos de promociones, mutuamente excluyentes: Kindle Countdown Deal (ofrecer un mejor precio durante un tiempo limitado, pero sólo válido para las páginas Amazon.com y Amazon.co.uk) y la Promoción de libro gratuito (que tiene un máximo de cinco días por cada período). Esta última puede hacernos alcanzar fácilmente el top ventas para libros gratis, aumentando en general su visibilidad.

Sin embargo, que debamos mantener el libro en formato Kindle únicamente, nos deja fuera de otras páginas, como Barnes & Noble y muchas más. Éstas tienen un menor porcentaje (en volumen de negocio) que Amazon, y mucho menor en español, pero aún así es algo que pensarse. En caso de no desear restringirse a Amazon, creo que la página SmashWords ofrece buenas posibilidades para alcanzar otras distribuidoras.


De cualquier forma, una vez aprobada la revisión por parte de KDP, ya tendremos nuestro libro publicado en versión electrónica. Sólo falta darlo a conocer.


Cómo publicar con Amazon en siete pasos (5/7): distribución y precio


Como ya dijimos, una vez aprobada la revisión por CreateSpace, podemos ver el aspecto final del libro con un visor alojado en el propio sitio, o descargando un archivo .pdf. Si todo está correcto, podemos pasar al siguiente punto del proceso.


Canales de distribución.

La distribución de la versión física de nuestro libro se realiza a través de una serie de canales asociados a CreateSpace, siempre que nosotros les demos el visto bueno. A priori, parece lógico que cuanto más se distribuya nuestro libro, mejor será para nuestras ventas, así que lo suyo sería marcar todos.

Los tres básicos son el propio sitio de CreateSpace, que crea una página (muy sencilla como podemos ver aquí) con la referencia de nuestro libro, desde la que podrán comprarla nuestros posibles clientes-lectores; Amazon.com, que es para lo que nos hemos metido en todo este embolado; y Amazon Europe, que viene a ser lo mismo pero para todas los sitios específicos por país, como Amazon.es.

Los tres canales extra, que al parecer durante un tiempo no fueron gratuitos (ahora sí lo son), incluyen librerías y bibliotecas por un lado, pero también CreateSpace Direct, un programa que permite a cualquier vendedor ofrecer nuestro libro por su cuenta. Por ejemplo, mi libro, Evangelio según Longinus, lo ofrece un tal "Meirin UK" a casi cuatro veces su precio normal (como puede verse aquí).


Poniendo precio a nuestro trabajo.

El siguiente punto es indicarle al sitio el valor al que queremos dejar el libro. Nos indican un precio mínimo, supongo que basado en el número de páginas, y, en función del precio al que lo pongamos, podemos ver las regalías que obtendremos en los diferentes canales.

El canal más beneficioso para nosotros es el propio sitio de CreateSpace, porque tiene unas regalías bastante más apetecibles que las de Amazon. Sin embargo, en mi caso he podido comprobar que, aunque yo podría ganar más si el libro se comprara en ese sitio, el coste de los portes haría que el cliente estuviese pagando también más, y eso en definitiva iría en mi contra.

Pero, ¿a qué precio ponemos nuestro libro? Sólo es un consejo pero la respuesta debería ser: barato. Un contrato con una editorial tradicional en el que nos ofrezcan un 10 % de las ventas (y ojo, no del PVP final) ya es muy suculento, y nosotros somos escritores independientes. Vuelvo con el ejemplo que tengo más a mano: el mío. El precio mínimo, impuesto como ya he dicho por el impresor, es de 6 €. Con el precio actual que tiene el libro, yo no alcanzo los treinta céntimos por unidad vendida. Pero mi intención no ha sido hacerme rico con la venta de mi primer libro, ni tan siquiera «ganar lo suficiente para vivir», si no sólo intentar a hacerme un pequeño hueco, que mi obra empiece a ser leída, y aprender con la experiencia de la autopublicación.


Detalles finales.

Después de volver a elegir que la portada sea mate o brillante (no sé por qué esto se repite como uno de los apartados de la distribución, cuando ya se eligió al crear la portada), es el momento de completar una descripción del libro (lo que irá en la contraportada, y que los posibles lectores podrán leer antes de decidirse a comprar nuestro libro) y una biografía del autor. También elegiremos la categoría en la que incluiremos nuestra obra y algunas palabras clave para ayudar a los buscadores.

Con eso, hemos acabado la publicación de la edición física: en unos días, el libro estará disponible en Amazon y podremos empezar a pasar el enlace. Sólo queda, como la propia CreateSpace se encarga de recordarnos, conquistar el mundo del Kindle. Pero eso lo dejo para la próxima entrada.