Mitología fersa antigua (II)

Baraeko
Dios protector de los poblados y de las ciudades amuralladas. Aparece en muy pocos mitos y se conoce poco de su culto hoy día, pero se cree que se practicaban rituales en su honor durante la creación de fortificaciones y por parte de las poblaciones asediadas. Su imagen estaba asociada a las llamas del calor hogañero.

Boemana
Diosa protectora del ganado. Los ritos que sus sacerdotes, generalmente eunucos, celebraban en la antigüedad eran bastante sangrientos, aunque lentamente se fueron equiparando a los del resto de deidades patronas.

Dibus y Deabus
Dioses gemelos y contrarios; se les invocaba en los casamientos y durante los partos. Se contaba que en realidad eran simples humanos, y que uno de ellos (uno u otro según la versión) murió durante el parto. Cuando Tagotis apareció para llevárselo, las súplicas de la madre, y sobre todo el llanto de su hermano, hicieron que se apiadara, y permitió que los hermanos permanecieran juntos durante la primera mitad del año, aunque luego envió a Tameöbigo para llevarse a ambos a los infiernos, donde permanecieron durante la segunda mitad. Este ciclo se repitió incluso tras su muerte, cuando Vael ordenó a Saur construir un arca de metal a modo de reposo final, que fue suspendida en las alturas; durante la primera mitad del año es visible en el cielo, por encima del horizonte meridional. Anteriormente a este hecho, su carácter semidivino hizo que los hermanos fueran partícipes de multitud de juramentos y uniones matrimonales.

Durbed
Genio lujurioso de ríos y lagos. No aceptó el ascenso al trono de Vael, y alzó en rebelión a las ninfas y espíritus de las aguas. Endovëliko era uno de sus principales generales, aunque en realidad actuaba bajo mandato del dios–lobo. Ofreció a Durbed yacer al mismo tiempo con Frouida, recién caída a la tierra, y con Lida; el rebelde cayó en la trampa y pudo ser atrapado. Vael entonces destrozó su cuerpo, con garras y colmillos, y lo desperdigó en finísimos trozos, que fueron transportados por Favonius hasta las alturas. Allí, gracias al calor de Lug y Baelisto, volvió a caer a la tierra y buscó su hogar entre las corrientes y los estanques.

Endovëliko
Espíritu infernal de la noche. Astuto, engañador y viajero, asociado a los caminos y espacios abiertos, era el principal patrón de los ladrones, y en general se disputaba el control de los senderos con Sitiovo, reflejado en la posesión alternativa del cadúceo. Su característica principal era el ingenio, lo que le confiere una cierta ambigüedad moral (según se enfrente la astucia a la fuerza del bruto, o a la honradez del puro). Su símbolo es el cuervo, pues se decía que eran sus enviados y podían comunicarle los secretos espiados a la gente o a otros dioses. Desconfiado pero valeroso, tramposo y curioso hasta límites insondables, es una de las deidades cuya caracterización mejor se ha transmitido.
Aparece en multitud de mitos, siendo el más importante la explicación de su extraña amistad con Baelisto, uno de los dioses de la luz. Gracias a su habilidad pudo arrebatarle el arco, que debía usar Lida para derribar a Arkoni, pero, finalmente, su zalamería fue lo único que pudo calmar momentáneamente la ira del que hace aparecer la luz. Endovëliko aprovechó entonces para clavarle un asta que Saur, por error, había cortado de la cornamenta de Kernunnos, y Baelisto, definitivamente tranquilo, adquirió así el don de la sabiduría. En ciertas comunidades se explica que también consiguió de él la cura para la peste propagada durante su locura, adorándole también como divinidad médica.

Una de agobios... y de cambios

Desde hace ya un tiempo, puedo decir con seguridad que desde antes de pillar la baja (y han sido cinco meses), tengo que confesar que estoy un pelín quemado de masterear. Me niego a aceptar que sea por mantener nuestra campaña durante casi 6 años, ya que sigo teniendo la ilusión de alcanzar ciertos objetivos. Tal vez me hayan afectado las sucesivas bajas de jugadores, aunque en realidad creo que hemos "purgado el sistema". Sin embargo, sea por una causa u otra, cada sábado pre-partida tengo ilusión porque llegue el día siguiente, y cada domingo, al caer la noche, me pregunto qué ha pasado con lo que yo había pensado que iba a ser el día. Y no creo que echar la culpa a los jugadores me alivie a mí de la carga, puesto que el DJ debe ser el alma de la partida.
Una de las razones pudiera ser (y por aquí es por donde voy a intentar solucionar nuestros problemas) la demasiada longitud de la sub-campaña con los Cayados de Levante, y la presencia de las Garras del Fénix en tierras de los albos (donde, lamentablemente, las misiones escasean). Además, siempre estoy intentado que la línea temporal de los Cayados se equipare a la principal, y justamente esos días siempre jugamos más lentamente. Así pues, he decidido que vamos a dejar en suspenso la partida con los Cayados, con el grupo dentro del refugio de los Mekranistas y a punto para re-comenzar cuando nos decidamos a darle caña. Eso nos dejará margen para centrarnos en las Garras, terminar pronto con el hilo narrativo que tenía pensado en Lustal, y continuar en otros lugares. ¡Kalmat está esperando!

SL-CV 42: Senda dels Lladres

Hace un par de domingos, mi querida Eva y yo hicimos un pequeño recorrido de senderismo que, afortunadamente para los que vivimos en Sagunto, puede realizarse sin salir de la población. Se trata, como indica el título de la entrada, de la Senda del Lladres, una ruta local entorno a las murallas del castillo de unos 50 minutos de duración.
En nuestro caso, como la parte que toca el casco urbano ya la conocemos bastante, comenzamos en un lugar ya apartado:

En todo momento del recorrido, las vistas son excepcionales. En esta imagen, al fondo, el monte Picayo, objetivo de una próxima salida:

Y aquí, con el borde barrancoso bien próximo, Eva al frente (pobrecilla, se nos olvidó la gorra) y al fondo, Puerto de Sagunto y la costa.


Al lado contrario de esas vistas, la imponente presencia del castillo:

La campiña saguntina. Os aseguro que no podía dar ni un paso atrás.

En ese mismo punto del recorrido, el telón de fondo de la infranqueable muralla:

La torre de Hércules allá arriba, y el paraje repleto de maleza.

Una de las cosas bien hechas del recorrido, además de las numerosas marcas verdi-blancas, son algunos puntos de interés cultural. En este caso, por ejemplo, se nos dice que en esas rocas estaban emplazadas viviendas íberas:

El sendero, como decíamos, siempre bordeando la muralla:

Y por fin llegábamos a una zona conocida: al fondo, la puerta que da acceso al llamado mirador.

Y ya casi el final del recorrido, a espaldas del teatro.

Ha sido una buena experiencia recorrer esta ruta, pero la verdad es que está bastante abandonada. En buena parte de la zona norte las malas hierbas llegan hasta el pecho, e impiden ver dónde pones los pies. Eso sí, pensaba que iba a tener un recorrido muy sencillo, viendo el trayecto que conocía, pero ha resultado más bien de dificultad moderada, sobre todo teniendo en cuenta el estado actual de mi rodilla. Desde luego, no es apta para ancianos o para llevar niños en brazos.