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Sección de descargas


Una rápida entrada para informarles de que he añadido al blog una página con descargas.

Todos los archivos incluidos tienen relación con el mundo de Lüreon y con las campañas roleras en que están metidos los miembros de las Garras del Fénix. Es decir, aparecen detalles sobre la propia ambientación y parte del sistema de juego que usamos, el Sistema del Dodecaedro, así como algunos relatos.

A este respecto, he incluido las primeras sesenta páginas de lo que de momento llamo Sonata de Mekania, la novela en la que me encuentro inmerso ahora mismo. Aunque me queda todavía mucho por escribir, toda esta parte tiene un aspecto bastante definitivo. Sería un placer que le pegaran un vistazo y me contaran qué les parece. Les copio el enlace aquí.

Seguiré actualizando el contenido sobre el Sd12 conforme lo prepare, e incluiré archivos adicionales sobre la campaña en las Tierras Salvajes. Les mantendré informados.

Se rifa un legado


Supongo que algunos ya se habrán dado cuenta de que he iniciado un sorteo con Rafflecopter (sobre todo los que al entrar en el blog hayan observado el gran cuadro blanco que me he visto obligado a colocar en la parte superior -porque en el lateral no cabía-).

El premio de la rifa, como podrán ver, es un ejemplar impreso de mi último libro, y para ganar participaciones solo hay que seguirme en Facebook o Twitter, visitar mi perfil o escribir algún tweet al respecto. El sorteo será el próximo 23 de abril, Día Internacional del Libro.

¡Suerte a todos los que participen!

Reforjando el Martillo de Guerra


A estas alturas serán pocos los que, dentro del mundillo de las miniaturas y los juegos de guerra, no sepa que la gente de Games Workshop eliminó de su catálogo todo lo relacionado con uno de sus juegos grandes, Warhammmer: Fantasy Battles. (Y eso que ahora ve la luz Total War: Warhammer). En su lugar colocó Warhammer: Age of Sigmar, un jueguecillo que los que han probado consideran simplón y con un trasfondo reducidísimo.

En lo del trasfondo estoy de acuerdo. El Viejo Mundo de Warhammer no era original, en el sentido de que se notaba de dónde se tomaba cada cosa. Pero aún así la adaptación del mundo real que habían hecho, incluidos sus anacronismos, tenía bastante gracia y muchos partidarios. Por su parte, Age of Sigmar rompe con todo eso, ya que el mundo entero fue destruido en The End Times (por cierto, traducido habitualmente como El Fin de los Tiempos, cuando yo veo ahí más bien Los Tiempos del Fin).

El caso es que muchos jugadores se han sentido defraudados. Mucho más que con las continuas subidas de precios, las cajas de «ahorro cero» o las ediciones limitadas. Y entonces han surgido diversas opciones (aunque muchas de ellas ya existían antes, muchos las han descubierto hace poco). Algunos se han pasado a juegos de otras compañías, como el Kings of War de Mantic. Otros han decidido crear sus propios retroclones, porque, si ya con Warhammer vivo había gente que se había metido de lleno en la creación de una versión propia (ahí tenemos el Warhammer 8.5 o el rebautizado como Mjolnir Project), ahora que el juego ha tenido su edición final, las iniciativas se han multiplicado.

Por un lado tenemos The Ninth Age, proyecto por foro que busca equilibrar lo más posible una versión derivada de la última de Games Workshop (la octava, de ahí el nombre). Tienen las reglas completas en varios idiomas, dispuestas para ser jugadas en torneos por todo el mundo.

Otras opciones han elegido retomar versiones anteriores, algo que, repito, no se ha iniciado ahora, con el fin de Warhammer, sino que recibía nuevos adeptos cada vez que aparecía una nueva edición del juego. De ahí surgieron los términos «oldhammer» y «midhammer».

Supongo que midhammer puede considerarse el proyecto iniciado en ¡Cargad!, donde están recuperando la sexta edición del juego, incorporando además adaptaciones de todas las nuevas unidades y los personajes aparecidos en séptima y octava, así como de ediciones anteriores. Namarie, el encargado del proyecto, lo ha llamado Manuscritos de Nuth: Reloaded, y aunque va a un ritmo algo lento (o mejor dicho, hay un montón de trabajo), no deja de avanzar.

Por su parte, bastante más oldhammeros son los de Warhammer Reforged. Han publicado ya la versión beta del libro de reglas completo, y durante las últimas semanas han visto la luz un par de libros de ejército (lo que es señal de que en realidad su versión viene de lejos). Lo bueno de este retroclón es que con relativamente pocas miniaturas pueden montarse ejércitos completos.

En mi caso, aunque no voy a ponerme a estas alturas con los juegos de guerra (demasiados hobbies tengo ya) sí que reuní unas cuantas miniaturas hace unos años. Compraba lo que me gustaba y me salía bien de precio (es decir, algunos personajes y las cajas de unidades en plástico), pero pintaba muy poco. He pensado que sería un buen proyecto personal que, a lo largo de este año (y probablemente del siguiente, habida cuenta del poco tiempo que puedo dedicar a pintar), tuviera un ejército completo pintado. Y aunque no piense en jugar, sería un valor añadido preparar una lista donde todo encaje, trasfondo incluido. Para ello he elegido Reforged, por estar ya completo y necesitar de un menor número de minis.

En una próxima entrada les presentaré ese proyecto en detalle.

Nuevo año, nuevos propósitos


No suelo escribir esas entradas que aparecen por doquier en la blogosfera con el cambio de año, pero en esta ocasión esta breve entrada tiene un claro motivo: romper la dinámica en la que había entrado este sitio. O, más que «dinámica», tendría que escribir «estática», porque la sequía dura desde el estío.

Podría ponerme a razonar motivos o esgrimir excusas (demasiado trabajo mal pagado, demasiados hobbies, ciclotimia), pero no creo que eso importe ahora. Lo que sí importa (al menos a mí) es que el blog fue dejado de lado pero no abandonado. Y ahora llega el momento del regreso. Dejaré el blog en barbecho un poco más (hasta que terminen las fiestas) para escribir con energías renovadas sobre todo aquello que me interese.

Tengo en reserva una decena de partidas y un montón de libros leídos pero no reseñados, y también tengo a medias ese proyecto que llamé «eSdlA, peli vs libro». Llevo tiempo sin poner nada de miniaturas por aquí, y he pensado que podría pintar algún ejercitillo a lo largo de este año (y del siguiente, supongo), aprovechando algunas iniciativas interesantes que han surgido por la red. Además, a estas entradas quiero sumarles una serie que lleva ya tiempo rondándome: descripciones de los castillos y casas fortificadas cercanos a mi hogar. Y por supuesto quiero contar cosas sobre mis libros para el año próximo.

Porque ese y no otro es mi propósito para 2016: publicar dos libros. Uno, la antología de relatos Lander: legado de reyes, está ya casi terminado y tengo en mi cabeza una fecha de publicación a finales de enero. El otro va a ser más difícil, pero quiero intentar que esté listo antes de cerrar el año. Ya les iré contando más cosas.

PD: Pasen las fiestas (felices o tristes, como les apetezca) y no se atraganten con los abundantes dulces y manjares.


Vídeos de partidas para el Día del juego de rol gratis, con Wil Wheaton


Mañana, sábado 20 de junio, es el Día del rol gratis (Free RPG Day). Como no tengo nada preparado (bastante tengo con preparar algunas notas a partir de las que improvisar en mi mesa de juego) había pensado invitar al que pudiera venir a casa a jugar. Pero como mi salón tiene una capacidad limitada, y además nuestro grupo no juega mañana, sino el domingo, voy a limitarme a enlazar algunos vídeos de YouTube.

Si tuviera mejores recursos (sólo poseo una cámara Mini-DV, y es bastante lioso capturar, editar, etc), los vídeos serían de mis propias partidas (aún así, podría hacerlo de manera puntual si recibo suficientes peticiones). Así que como habrán supuesto lo del rol gratis es sólo una excusa.

Muchos sabrán quién es Wil Wheaton por sus apariciones en Star Trek: La nueva generación, Eureka o The Big Bang Theory (entre otras). Unos cuantos sabrán también de su faceta friki (más bien «geek», pero en español no diferenciamos campos en el frikismo. Y unos pocos conocerán el canal de Geek & Sundry, que fundó junto a Felicia Day (quien, entre otras cosas, es «la chica que jugaba a D&D» en la serie Sobrenatural).

La contribución de Wheaton al canal es TableTop, donde reúne a tres o cuatro amigos y conocidos (actores, youtubers, etc) para jugar a algún juego de mesa. Lo interesante, además de ver a gente más o menos famosa pasándoselo bien con un juego de mesa, es que el vídeo está editado para mostrar las mecánicas del mismo.

Al final de la primera temporada de TableTop (principios de 2013), realizaron un doble episodio (que suman una hora) con el juego Dragon Age, donde el propio Chris Pramas (autor del RPG de mesa) mastereaba una partida introductoria. Éstos son los enlaces:

TableTop episode 19 - Dragon Age, part 1

TableTop episode 19 - Dragon Age, part 2

Por otro lado, la pasada semana Wil Wheaton inició, en paralelo a TableTop pero en el mismo canal de Geek & Sundry, una campaña de rol ambientada en Valkana (un mundo de su invención). Tendrá periodicidad semanal, y usarán como sistema de juego Dragon Age. En un primer vídeo de veinte minutos Wheaton realizó una introducción al juego y presentó la historia del mundo y los cuatro personajes de la historia (junto a sus jugadores). Luego, en otro vídeo de cuarenta minutos mastereó a cuatro jugadores una primera partida. Hoy mismo, mientras preparaba esta entrada, han colgado el siguiente vídeo, de tres cuartos de hora. Los enlaces a continuación:

Titansgrave 0 - Wil Wheaton introduces Valkana

Titansgrave 1 - The journey begins

Titansgrave 2 - Evil awakens!

Todos estos vídeos nos dan la oportunidad de ver cómo se masterea y se juega en otras mesas. Por ejemplo, el señor Pramas mantiene una trama mucho más firme (aunque se trata de una aventura preparada para ser una introducción al juego y al mundo, y por lo tanto está mas encarrilada) y parece colocarse en una posición de árbitro espectador. Wheaton da la impresión de favorecer el roleo de forma más activa, aunque al preguntar a sus jugadores uno por uno organiza la acción en turnos, incluso fuera de los combates. Estos vídeos me gustan más que los que he visto de Acquisitions Incorporated, no sé si por la edición, la ausencia de público, o el tipo de juego.

Por supuesto, estos vídeos están todos en inglés, y siento decir que los subtítulos no serán de gran ayuda para el que no tenga un mínimo conocimiento de la lengua de Shakespeare. Sobre todo, si los subtítulos son los automáticos de YouTube, lo cual quiere decir que muchas palabras se sustituyen por otras que suenan parecido. Así, el nombre de «Valkana» (que aparece muchas veces en los tres últimos vídeos) creo que no se ha subtitulado en ninguna ocasión de la misma forma, saliendo en su lugar términos como «Hong Kong» o «popcorn». Y claro, si a eso le añadimos la traducción automática de Google, los subtítulos en español pueden formar un sinsentido. Así que lo mejor es que busquen en el menú de configuración los subtítulos en inglés, pero no los que se generan de forma automática.

Espero que, aún así, puedan disfrutarlos. ¡Feliz Día del juego de rol gratis!

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (7/7): publicidad y ventas


Tenemos nuestro libro publicado, tanto en edición física como digital. ¿Y ahora? ¿Nos sentaremos a ver cómo las ventas aumentan y el dinero fluye hacia nuestra cuenta? Sería muy mala opción: ya es un lugar común la saturación del mercado literario, y con toda probabilidad nuestra obra pasaría desapercibida, como una solitaria ola en un mar de ofertas y nuevos lanzamientos.

Pero podemos luchar contra ello, incluso desde nuestra sencilla posición de autores independientes. Es lo que algunos denominan marketing y otros mercadotecnia. En términos más sencillos: hacer publicidad del libro y crear promociones para darlo a conocer. Si disponemos de una cantidad inicial para invertir, o podemos tirar de contactos, tal vez seamos capaces de crear una buena campaña orientada a vender nuestro libro. Pero lo habitual en el caso de autores independientes es que dependamos (perdón por el oxímoron) de nuestro propio esfuerzo. Espero que hoy pueda proporcionar algunas ideas y consejos.

Antes de seguir debemos dejar una cosa clara: hay una diferencia entre promocionar un libro y venderlo. Promocionamos nuestra obra e intentamos que la mayor cantidad de gente la conozca, pero no deberíamos forzar la situación y repetir de forma incesante «compra, compra, compra». Si nos fijamos en las campañas de las editoriales, lo máximo que llegan a decir es «consíguelo», pero por lo general reservan esa rudeza para los momentos en que hablan del precio. Una editorial no nos persigue por las redes sociales con sus productos; se limita a presentarlos. Y sí, entiendo que para salvar el escollo un autor que no esté apoyado por una campaña publicitaria editorial deba ser un poco más agresivo, pero ni siquiera un librero, que está al pie del cañón (¡cuántas librerías se han cerrado en el último año!), presiona a sus clientes; se limita a hacer recomendaciones.


A pie de calle.

Algunas de las posibilidades que tenemos son bastante tradicionales. Las más obvias son acudir a librerías para ofrecer nuestro producto y crear presentaciones del mismo. Lo malo de estas opciones es que necesitan una pequeña inversión inicial: una pequeña tirada de libros. En CreateSpace nos dan la opción de imprimir copias para el autor a buen precio, pero tienen unos costes de envío bastante caros.

Podemos visitar las librerías que tengamos más a mano, en nuestro propio barrio o ciudad. Como lectores (y todo escritor debe antes ser lector) tal vez tendremos trato con alguna, pero no es indispensable, y de hecho tendremos que ir a algunas sobre las que ni siquiera habremos oído hablar. El siguiente paso es ofrecer nuestro libro (si las personas que encontremos son sólo dependientes, les podemos explicar lo que queremos y preguntar cuándo podríamos hablar con los dueños). En cualquier caso, sin agobiar y sin presionar.

Por supuesto, los libreros NO van a comprar la obra de un desconocido. Lo que tendremos que hacer es dejarles uno o dos ejemplares en depósito. Esto es, sin cobrarles de momento. Les proporcionaríamos nuestros datos en un sencillo albarán de depósito (impreso por nosotros o comprado en un bazar). Pasado un tiempo, nos pondríamos en contacto con la librería (si no nos han llamado antes), y en caso de que se haya vendido algún ejemplar pasaríamos a cobrar nuestra parte y a ofrecer nuevos ejemplares.

Respecto al precio, el PVP (precio de venta al público) será la suma del coste de imprimirlo, la parte que quiera quedarse el librero y lo que queremos ganar nosotros con cada venta. Y ojo, si ganamos dinero con este método no debemos olvidar declararlo ante la hacienda pública (aunque no confiaría en que la cantidad llegara al mínimo necesario para ser declarada).

El segundo método ya es puramente publicitario. La idea parte de la misma base: visitar librerías o lugares donde se realicen presentaciones de libros (como la Casa de Cultura de nuestra población). Lo ideal sería acudir a alguna, para ver cómo se desarrollan. Del mismo modo que antes, nos presentaríamos a los dueños u organizadores de eventos para proponerles presentar nuestro libro. Si se trata de un local comercial, tal vez deseen asegurarse de algún modo las ventas, así que por nuestra parte deberíamos darle un poco de bombo al asunto, e invitar a nuestra familia y amigos para, al menos, «hacer bulto».


En línea.

Con la ventaja de no tener que imprimir ninguna copia, sino únicamente conducir a los posibles lectores-compradores hacia el sitio donde puedan adquirir nuestro libro, la publicidad online puede resultar más sencilla y beneficiosa.

Podemos contar con nuestro propio sitio, incluso gratuito, desde el que hacer publicidad de nuestra obra y tal vez también venderla directamente. Pero en cualquier caso para ser útil de verdad nuestro sitio deberá registrar un alto número de visitas, lo que será difícil a menos que creemos contenido de otro tipo que la gente busque. Es decir, los que busquen nuestro nombre o el título de nuestra obra (y sean por tanto dirigidos a nuestro sitio por los buscadores) serán muy pocos. Si escribimos un contenido interesante de nuestro ámbito (la escritura y la narración) o de algo cercano a nuestro texto (el período en que se inscribe una novela histórica, por ejemplo) atraeremos más visitas, y por tanto tendremos más posibilidades de que nuestra obra sea conocida. Otro método para que se conozca nuestro sitio, o directamente nuestro libro, son las redes sociales.

El mejor consejo para manejar la publicidad en las redes sociales es que debemos adaptarnos a ellas. No es lo mismo escribir un mensaje en 140 caracteres que una entrada para un blog. Además, en cualquier red social lo importante es mantener el perfil activo. Aparecer en una red de lectores, poner un enlace a nuestro libro y desaparecer para nunca jamás es una pérdida de tiempo.

Twitter es la red más inmediata y rápida pero también la que cuenta con menos memoria. Nuestra participación, la de todos, no es más que un parpadeo en el timeline. Así que es la que mejor acepta la publicidad directa y repetitiva. Como autores, creo que lo mejor que podemos hacer es intercalar de vez en cuando algún enlace a nuestro libro, o a algún contenido que hayamos publicado en otra parte, entre otros tweets que nos interesen. Enlazar a otros o hacerse su seguidor es la forma más rápida de obtener seguidores, pero debe hacerse con tiento y sabiduría.



Facebook es muy útil para escritores. En mi caso, no quería que mi perfil habitual (con el que uso mi seudónimo en la red, Narrador, y en el que tengo un puñado de amigos que son conocidos del mundo real) fuera el mismo que mi perfil como autor, así que hace poco creé una página como escritor. De esa manera, la gente que la siga puede estar al tanto de promociones y nuevos lanzamientos. Esto es lo que sucede con las marcas comerciales, y no debemos olvidar que estamos creando una marca, en este caso personal. El contenido más habitual comparte con Twitter la vida breve y el buen efecto de todo lo multimedia (que es lo que se lleva la palma en lo que a pulgares arriba se refiere), pero cuenta con algo más de miga e importan un poco más las fuentes de información. Nuestros mensajes recibirán por lo general un segundo vistazo (sobre todo si incluyen imágenes), aunque no lleguen a tanta gente como en la red anterior.



Blogger y WordPress, por nombrar los sitios de blogs más importantes, son arena de otro costal. Cada entrada lleva mucho más trabajo, pero los buscadores, a diferencia de lo que sucede con las dos anteriores, se llevan muy bien con los blogs, si se actualizan con regularidad y contenido original. A este propósito, vale lo dicho al respecto de los sitios propios: el contenido debe ser interesante para cierta cantidad de usuarios de la red, y al mismo tiempo, para despertar interés en nuestro trabajo debe estar relacionado con él. En mi caso, he elegido crear esta serie de entradas sobre mi experiencia con la publicación en el portal de Amazon. No he intentado vender nada, y me he basado como digo en mi propia experiencia, pero al mismo tiempo para poderlo hacer he nombrado un par de veces mi libro (Evangelio según Longinus), he mostrado su portada, y he asociado mi nombre auténtico, que en la red es poco conocido al haber usado siempre seudónimo. Tampoco digo que sea un ejemplo a seguir, pero creo que estoy logrando cumplir poco a poco mis objetivos. De hecho, las anteriores entradas han conseguido entre dos y tres veces más visitas que las habituales en el blog, y eso en sólo una o dos semanas.

Existen otras muchas redes, como G+ (que está de capa caída) o LinkedIn (a la que veo menos movimiento de seguidores, pero igual es cosa mía). E incluso existen específicas para lectores. En mi caso he elegido GoodReads, porque aunque está en inglés, la comunidad de habla en español se va extendiendo.

Mi perfil en GoodReads


Con esto termino esta serie. En próximas entradas espero profundizar en algunos detalles, sobre todo si alguien deja algún comentario al respecto, e iniciar otros temas sobre escritura, como estructura narrativa, diseño de personajes o puntos de vista. ¡Nos leemos!


Anterior: edición electrónica

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (6/7): edición electrónica


Los pasos anteriores nos han dejado con un libro en edición física que, impreso desde el sitio de CreateSpace, se venderá ya en las diferentes páginas Amazon. Podemos dejar así el proceso de publicación, pero es interesante que lo complementemos con una edición electrónica. Aunque el mercado de los ebooks todavía no se ha desarrollado por completo para la literatura en español, los usuarios de Amazon sí están adaptados a esta tecnología, que les ofrece el mismo contenido, sólo que en otro formato y, por lo general, a un mejor precio. De hecho, algunos autores publican sólo la versión en ebook de sus obras.


Inscripción en KDP.

La propia página de CreateSpace nos ofrece la posibilidad de continuar el proceso con la creación de la versión electrónica, con un enlace a Kindle Direct Publishing, el sitio del grupo Amazon para la publicación de nuestro ebook. Ojo porque este proceso nos va a crear una versión en Kindle, que en principio sólo sería válida para dispositivos electrónicos que puedan leer esta versión. Sin embargo, desde hace un tiempo Amazon ofrece una aplicación gratuita con la que puede leerse un kindle desde tabletas, teléfonos y ordenadores.

En KDP nos abriremos una cuenta, tal y como hicimos en su momento con CreateSpace. Los datos que rellenar se dividen en tres campos: los personales (sin problemas), la información tributaria (como en CreateSpace deberemos indicar que tributamos en nuestro país para que nos graven sólo el 5 %) y los pagos de regalías. En este punto debemos seleccionar la forma de pago y el tipo de moneda con el que queremos que nos pague cada una de las páginas de Amazon (esto es: .com, .co.uk, .de, .fr, etc). Supongo que lo más sencillo es recibir una transferencia (EFT; para lo cual debemos darles un número de cuenta) en nuestra moneda. Aquí yo tuve un pequeño problema: como, a pesar de vivir y trabajar en España, mi cuenta es de ING (y ellos operan desde Holanda), no sé qué tratados internacionales de México son válidos sólo con algunos países, pero no con Holanda, así que las ventas que haga en Amazon.com.mx no me las pueden pagar en euros. Decidí poner que me ingresaran libras, ya que supongo que cuando el banco me haga la transferencia podré cambiarlas sin problemas.


Nuestro libro en formato electrónico.

De cualquier forma, una vez completados todos los campos, tendremos nuestro perfil terminado. En la página principal de KDP podremos crear un nuevo título, aunque si venimos desde CreateSpace ya tendremos nuestro primer ebook esperando a que terminemos el proceso. Aunque muchos datos son los mismos, no está de más que peguemos un vistazo poco a poco.

Los datos del libro, como título, descripción y autores, no creo que den problemas. En mi caso, mi nombre aparecía como Fco. Salvador, sin la V. Para modificar el nombre del autor (esto es raro) debemos darle a «Añadir colaboradores», un botón que debería llamarse «Editar» o algo así. El ISBN que creamos para nuestra versión en CreateSpace no sirve, pero a lo largo del proceso se nos entregará un código ASIN, que hace las veces de ISBN pero sólo para la versión Kindle.

Después de declarar que tenemos todos los derechos de la obra (si es que es así), podremos elegir las categorías en las que se engloba e indicar unas cuantas palabras clave para que el libro salga en las búsquedas de los posibles lectores. El tema de las categorías es un poco raro, porque las que aparecen aquí no son las que luego salen en Amazon. Si, una vez publicado, no nos parece bien la categoría en la que aparece, deberemos solicitar el cambio realizando una petición específica.

El siguiente paso es subir una portada, aunque si venimos desde CreateSpace ya la tendremos. En este caso no es la cubierta completa, si no sólo la portada.

Por último, subimos el contenido del libro. No nos sirve el archivo .pdf que subimos en CreateSpace, porque la calidad va a ser horrorosa. Lo suyo sería utilizar un archivo .mobi o epub, pero nos servirá bastante bien un .doc. Luego tenemos la vista previa para asegurarnos de que la conversión se ha realizado sin problemas. Debemos tener en cuenta que el formato electrónico no tiene por qué ser igual que el impreso. Tendremos que aceptar los inconvenientes. Por ejemplo, las notas a pie (en Evangelio según Longinus uso algunas para explicar el significado de los nombres o para hacer referencia a citas bíblicas) aparecerán todas juntas al final del libro, ya que es imposible predecir en qué punto del ebook (cuyo usuario puede modificar el tamaño de la letra, entre otras cosas) deben aparecer; pero como se crean enlaces de ida y retorno, no hay mayor problema. Pero también podremos usar sus ventajas. Verbigracia, creando un índice compuesto de enlaces a los capítulos, facilitaremos un poco la lectura.


Derechos y regalías.

KDP nos da la posibilidad de diferenciar los derechos de nuestra obra por territorio, o indicar que tenemos los derechos en todo el mundo (que sería lo habitual). Y para terminar, nos pregunta el precio final del producto, separándolo según las diferentes extensiones de página. Es decir, precio en dolares para Estados Unidos, en libras para Reino Unido, en euros para Alemania, Francia, España, Italia y Holanda, yenes para Japón, etc. Tranquilos, que KDP nos lo calculará directamente a partir del precio en dólares.

Más importante aún es el tema de las regalías. Si el precio del libro se sitúa entre 2'99 y 9'99 $, podremos seleccionar las regalías del 70 %. Eso quiere decir que por un ebook que se venda a 3 $ el autor se lleva 2'10 $. No está nada mal. Sin embargo, los libros a menos de 2'99 o a más de 9'99 otorgan unas regalías del 35 %. Eso quiere decir que por un libro a 0'99 € (como Evangelio según Longinus y muchos otros) el autor se lleva sólo 35 céntimos. Aquí haría las mismas consideraciones que al ponerle precio a la versión física: de momento, quiero ser conocido, así que prefiero no ganar tanto si así puedo aumentar las posibilidades del libro.

Por último, podremos seleccionar la opción Kindle MatchBook (que ofrece un mejor precio a los compradores de la versión física -o gratis, si el kindle es ya barato-) y la de préstamos (un usuario puede prestarle a otro nuestro libro electrónico). Por mi parte, creo que ambas opciones son beneficiosas para nuestro libro.


KDP Select.

Podremos disfrutar de algunas ventajas en publicidad si aceptamos que nuestro libro no se encuentre en otro formato que no sea Kindle. Por cada período de 90 días, disponemos de dos tipos de promociones, mutuamente excluyentes: Kindle Countdown Deal (ofrecer un mejor precio durante un tiempo limitado, pero sólo válido para las páginas Amazon.com y Amazon.co.uk) y la Promoción de libro gratuito (que tiene un máximo de cinco días por cada período). Esta última puede hacernos alcanzar fácilmente el top ventas para libros gratis, aumentando en general su visibilidad.

Sin embargo, que debamos mantener el libro en formato Kindle únicamente, nos deja fuera de otras páginas, como Barnes & Noble y muchas más. Éstas tienen un menor porcentaje (en volumen de negocio) que Amazon, y mucho menor en español, pero aún así es algo que pensarse. En caso de no desear restringirse a Amazon, creo que la página SmashWords ofrece buenas posibilidades para alcanzar otras distribuidoras.


De cualquier forma, una vez aprobada la revisión por parte de KDP, ya tendremos nuestro libro publicado en versión electrónica. Sólo falta darlo a conocer.


Cómo publicar con Amazon en siete pasos (5/7): distribución y precio


Como ya dijimos, una vez aprobada la revisión por CreateSpace, podemos ver el aspecto final del libro con un visor alojado en el propio sitio, o descargando un archivo .pdf. Si todo está correcto, podemos pasar al siguiente punto del proceso.


Canales de distribución.

La distribución de la versión física de nuestro libro se realiza a través de una serie de canales asociados a CreateSpace, siempre que nosotros les demos el visto bueno. A priori, parece lógico que cuanto más se distribuya nuestro libro, mejor será para nuestras ventas, así que lo suyo sería marcar todos.

Los tres básicos son el propio sitio de CreateSpace, que crea una página (muy sencilla como podemos ver aquí) con la referencia de nuestro libro, desde la que podrán comprarla nuestros posibles clientes-lectores; Amazon.com, que es para lo que nos hemos metido en todo este embolado; y Amazon Europe, que viene a ser lo mismo pero para todas los sitios específicos por país, como Amazon.es.

Los tres canales extra, que al parecer durante un tiempo no fueron gratuitos (ahora sí lo son), incluyen librerías y bibliotecas por un lado, pero también CreateSpace Direct, un programa que permite a cualquier vendedor ofrecer nuestro libro por su cuenta. Por ejemplo, mi libro, Evangelio según Longinus, lo ofrece un tal "Meirin UK" a casi cuatro veces su precio normal (como puede verse aquí).


Poniendo precio a nuestro trabajo.

El siguiente punto es indicarle al sitio el valor al que queremos dejar el libro. Nos indican un precio mínimo, supongo que basado en el número de páginas, y, en función del precio al que lo pongamos, podemos ver las regalías que obtendremos en los diferentes canales.

El canal más beneficioso para nosotros es el propio sitio de CreateSpace, porque tiene unas regalías bastante más apetecibles que las de Amazon. Sin embargo, en mi caso he podido comprobar que, aunque yo podría ganar más si el libro se comprara en ese sitio, el coste de los portes haría que el cliente estuviese pagando también más, y eso en definitiva iría en mi contra.

Pero, ¿a qué precio ponemos nuestro libro? Sólo es un consejo pero la respuesta debería ser: barato. Un contrato con una editorial tradicional en el que nos ofrezcan un 10 % de las ventas (y ojo, no del PVP final) ya es muy suculento, y nosotros somos escritores independientes. Vuelvo con el ejemplo que tengo más a mano: el mío. El precio mínimo, impuesto como ya he dicho por el impresor, es de 6 €. Con el precio actual que tiene el libro, yo no alcanzo los treinta céntimos por unidad vendida. Pero mi intención no ha sido hacerme rico con la venta de mi primer libro, ni tan siquiera «ganar lo suficiente para vivir», si no sólo intentar a hacerme un pequeño hueco, que mi obra empiece a ser leída, y aprender con la experiencia de la autopublicación.


Detalles finales.

Después de volver a elegir que la portada sea mate o brillante (no sé por qué esto se repite como uno de los apartados de la distribución, cuando ya se eligió al crear la portada), es el momento de completar una descripción del libro (lo que irá en la contraportada, y que los posibles lectores podrán leer antes de decidirse a comprar nuestro libro) y una biografía del autor. También elegiremos la categoría en la que incluiremos nuestra obra y algunas palabras clave para ayudar a los buscadores.

Con eso, hemos acabado la publicación de la edición física: en unos días, el libro estará disponible en Amazon y podremos empezar a pasar el enlace. Sólo queda, como la propia CreateSpace se encarga de recordarnos, conquistar el mundo del Kindle. Pero eso lo dejo para la próxima entrada.


Cómo publicar con Amazon en siete pasos (4/7): portada; revisión


Después de subir el interior del libro, CreateSpace nos hace continuar con la cubierta, antes de realizar una revisión completa.


Diseño de portada.

No podemos olvidar que la portada es parte de la tríada en la que se basa un posible lector a la hora de comprar un libro (dejando aparte el nombre del autor, si éste es conocido). A saber: título, portada y sinopsis. Y no se trata sólo de encontrar una imagen bonita, pues ésta debe representar de alguna forma el contenido del libro.

En primer lugar, deberemos elegir entre el acabado mate y el brillante. Esto va al gusto de cada uno, pero en el formato de tapa blanda, la portada mate es poco más que una cartulina, así que a mi parecer la opción con brillo le dará un acabado más profesional.

Luego ya pasamos al diseño de la cubierta. Tenemos la opción de subir una realizada por nosotros (o por un profesional; en este caso, como ya indicamos al hablar de la edición y el maquetado, debemos elegir bien y siempre después de ver sus trabajos previos). Para ayudarnos, además de una pequeña gruía sobre el asunto, también podremos descargar algunas plantillas con los márgenes y demás elementos que deberemos respetar.

Otra opción, bastante sencilla, es usar el Cover Creator, un pequeño programa dentro del propio sitio de CreateSpace, que nos permitirá elegir un tema (de entre una treintena) y luego personalizarlo un poco. No es un programa potente, pero su diseño simple nos permitirá crear una portada de líneas sencillas. Además, es un servicio gratuito, lo que ya tiene mérito. El programa cuenta con una base de imágenes, distribuidas por categorías; pero también podremos subir las nuestras, así que podremos tener una portada original usando este programa. Recordad que, al utilizar imágenes obtenidas en la red, éstas deberán estar libres de derechos.

En cualquiera de las opciones, la imagen debe tener al menos 300 ppp, así que debemos asegurarnos de que sea bastante grande de origen. Esto fue un pequeño quebradero de cabeza para la portada de Evangelio según Longinus, ya que en la base del programa no hallé ninguna imagen que representara la idea que había tenido, y las imágenes de lanzas que conseguía no tenían bastante tamaño. Al final pude encontrar una buena, y con otra imagen de sangre monté el dibujo de portada con el Paint. El resultado, obtenido con uno de los diseños del CoverCreator, me dejó muy satisfecho:


Como podemos ver, lo que se diseña es la cubierta completa, no sólo lo que solemos llamar portada, sino también el lomo y la contraportada.

Proceso de revisión.

Cuando terminamos de subir el interior del libro, CreateSpace nos permite ver el resultado dentro del propio sitio, con un visor que incluso simula el paso de las páginas. Además nos señala cualquier posible incidencia, como problemas con los márgenes o con los tipos de letra. También nos da una previsualización de la portada, cuando hemos acabado el proceso que he descrito arriba. Una vez aceptadas ambas cosas, nos podemos tomar un respiro en el trabajo. Alguien de CreateSpace va a revisar que todo pueda imprimirse sin problemas, para lo cual pueden tomarse un par de días.

En mi caso me dieron el resultado en el mismo día, en cosa de unas doce horas. Había cometido un pequeño gran error: como había estado revisando los últimos capítulos horas antes, al diseñar la portada puse en el título «Longino», que es el nombre que uso en la narración. El que había revisado el trabajo se dio cuenta de que la portada del interior y la cubierta tenían títulos diferentes. Después de cambiarlo, tuve que dejar de nuevo el libro para revisión, que en este caso fue aprobada al día siguiente.

Una vez revisado, podemos ver el resultado final en el sitio, y descargarlo en un archivo .pdf. Sólo nos queda darle un precio y lanzarlo al mercado, como veremos el próximo día.


Anterior: impresión y detalles legales

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (3/7): impresión; detalles legales


Una vez finalizado nuestro libro (o comic, o juego de rol, o lo que sea), edición y maquetado incluidos, y elegida la autopublicación como método de sacarlo a la luz pública, como autores debemos elegir la forma en que vamos a llevar a cabo esta publicación independiente.


Sobre la impresión

No creo que el común de los escritores tenga en su casa la maquinaria necesaria para imprimir y encuadernar una tirada de libros, y aunque una opción es encontrar a un profesional local que nos realice esta tarea, esto tiene dos inconvenientes. El primero, muy obvio, es que a esa persona hay que pagarle el trabajo, y de nuevo (como en el caso de un editor o corrector) es que el pago es a fondo perdido. El segundo, relacionado con esto último, es que es muy probable que esa primera tirada de libros nos la tengamos que comer con patatas. Me explico: un autor independiente no cuenta con los seguidores de uno consagrado, ni tiene detrás el apoyo publicitario de una editorial. Quitémonos la venda de los ojos: vender libros es una carrera de fondo, y los éxitos repentinos sólo surgen de forma esporádica. Contar con una página web para nuestra obra, o contactar con los libreros locales para «colocarles» nuestros libros son buenas ideas, pero no van a resolvernos la papeleta.

Para solucionar el problema de la tirada, surgió la impresión bajo demanda: el libro se imprime y se envía cada vez que hay un pedido del mismo. Además, con este método de impresión eliminamos otro coste de la edición tradicional: la impresión bajo demanda está exenta del depósito legal.

El problema aquí es asegurar una cobertura: ¿puede mi libro llegar fácilmente a otro país? Si la empresa me lo manda a casa, y luego yo debo hacerme cargo del envío, me puede salir muy caro. Una solución a esto es Publidisa, que distribuye a buena parte del mundo de habla hispana y lusa.

Otra solución, y que además nos facilitará después el paso al libro electrónico, es meternos de lleno en el mundo del grupo Amazon. Y digo grupo: Amazon incluye un montón de sitios diferentes, y no son siempre orientados a la compra (o no de forma directa), como IMDb o GoodReads. Uno de estos sitios es CreateSpace, que nos permite subir el libro, crear una portada, y distribuir copias impresas (bajo demanda) de nuestro libro en ciertos canales, entre los que se cuenta la propia Amazon. Lo interesante es que el servicio es totalmente gratuito para nosotros (salvo nuestras propias copias, claro).


Cuenta en CreateSpace

Para empezar a funcionar en CreateSpace, debemos darnos de alta. Los primeros pasos para crear una cuenta son los típicos que rellenamos muchas veces en la red (nombre, dirección, etc). Hay algunos campos que varían si fuéramos una empresa u organización. No es obligatorio que el nombre a quien va la cuenta sea el mismo que aparecerá luego como autor del libro.

Después de completar la información «normal», comenzarán a surgir detalles un poco menos comunes. Durante el proceso, los recuadros van acompañados de un pequeño interrogante del que se desplegará una pequeña ayuda si ponemos el ratón encima. Además, siempre podremos buscar información en la red si no tenemos algo claro. De todas formas, la información se compone de dos partes: la forma en que queremos que nos paguen (y en caso de que sea transferencia a nuestra cuenta, la información de la misma: código IBAN y código SWIFT -también llamado BIC-), y la información sobre nuestros impuestos.

Esto último es importante, porque si no le indicamos nada, de todas las ventas se nos quedará un porcentaje en los Estados Unidos, y allí nosotros no tenemos nada que declarar (salvo que seamos estadounidenses o trabajemos allí). Si uno busca información al respecto, verá que en algunos sitios explican que es necesario solicitar y rellenar un documento, pero al parecer eso está desfasado: lo único que debemos hacer es entrar en una ayuda (Tax Interview Help Guide la llaman), indicar que no somos estadounidenses y que declaramos impuestos en nuestro país, y luego proporcionar una referencia de esta circunstancia. Pues bien, en España (no sé cómo será en otros países), la referencia con la que todos los contribuyentes declaran sus impuestos es nuestro DNI. Así de sencillo.


Primeros pasos para un nuevo libro

Una vez creada la cuenta, ya podremos añadir un libro (Add New Title) para comenzar nuestro proceso de publicación. Primero nos piden los datos generales: título y subtítulo, nombre del autor y otros colaboradores, idioma, y nombre de la serie si la obra pertenece a alguna.

CreateSpace nos pregunta varias veces si tenemos todos los derechos de publicación. Ojo con obras que no sean de nuestra mano (como reediciones o antologías), porque las regalías cambian bastante.

El siguiente paso es seleccionar un ISBN. Como algunos ya sabrán, ésta es una referencia única para nuestra obra, y su uso es obligatorio. Aquí se nos plantean cuatro posibilidades: usar uno propio ya existente (comprar uno en España cuesta 45 €, y 35 € adicionales si queremos que se incluya la portada, el índice y otros detalles), comprar uno (por 99 $), crear uno personalizado que sólo nos servirá para CreateSpace (por 10 $) y dejar que se nos asigne uno, que como en el caso anterior será válido únicamente para esta plataforma (servicio gratuito). No entiendo muy bien qué sentido tendría personalizar el número de ISBN, y aunque crear uno universal puede resultar llamativo, no hay que olvidar que el número está asociado a la portada y al formato, por lo que ambas opciones resultan carísimas. Así que yo aconsejo elegir la opción gratuita, y si en un futuro deseamos imprimir con alguien que no sea CreateSpace ya nos preocuparemos de conseguir un ISBN.

A continuación nos toca subir el contenido de la obra, su interior. Aunque nos dan varias opciones, creo que la mejor es tener creado un archivo .pdf con el formato adecuado. Ojo porque debemos subir un único archivo con todo el contenido, desde la portadilla hasta la última página. Mientras el archivo se sube, la propia página nos indica que podemos seguir con el proceso creando la portada, algo que nosotros haremos el próximo día.


Cómo publicar con Amazon en siete pasos (2/7): edición y formato


Entendido el concepto de autopublicación, a un autor que opte por esta vía y no quiera verse obligado a realizar una inversión inicial no le queda más remedio que arremangarse y realizar algunas tareas que no son parte de las habituales en el oficio de escritor. Aquí expongo dos de ellas (edición y maquetado) de forma general, orientada a la publicación con una plataforma del tipo de Amazon. Incidir en todos los detalles llevaría varias entradas. Si tienes dudas o quieres profundizar en algún punto, puedes escribir un comentario en esta entrada, usar tu buscador habitual o recurrir a la ayuda del procesador de textos.


¿Cómo editar un escrito?

En primer lugar, y antes de iniciar todo el proceso, recomiendo que la obra esté totalmente terminada: no merece la pena perder tiempo con estos temas, si ni siquiera hemos terminado nuestro trabajo principal, que es escribir. Todavía es pronto para el registro en Amazon, o para seleccionar una licencia para la obra, si ésta ni siquiera está completa.

¿Cuándo está terminada una obra? Difícil de decir. En muchos sitios indican que es mejor, una vez acabada una novela, dejarla reposar por algún tiempo (un par de semanas) y luego realizar una nueva revisión. De esa forma uno puede leer su propia obra con la mente un poco más despejada, y al haber olvidado ciertos detalles puede darse cuenta de si algo no funciona o es incoherente, tanto en lo respecta al estilo como a la trama de la obra.

En mi caso, presenté a un concurso la única novela que he terminado (de las muchas que he iniciado a lo largo de los años). Evangelio según Longinus contaba en ese momento con unas 50000 palabras. Meses después, tras el fallo del concurso, releí la obra, añadiendo algunas escenas nuevas y un par de episodios a la trama que sirve como relato-marco. Cuando acabé el proceso, la novela tenía 60000 palabras. Esto no es lo habitual, por supuesto, pero refleja la necesidad de ese descanso para obtener una obra más pulida y cercana al ideal que tenemos en nuestra mente.

La revisión debe hacerse desde un punto de vista literario, como ya hemos dicho (incoherencias en la trama, estilo y retórica, descripciones y diálogos, etc), pero también gramatical (la ortografía ya la supongo revisada). Todos cometemos algunos errores a la hora de escribir; fallos gramaticales en frases que parecen correctas. Detectarlos es muy difícil, aunque pueden ser de ayuda los manuales de estilo. En la red podremos encontrar bastantes consejos (algunos deben seguirse con cuidado), en particular en páginas dedicadas a las normas de estilo de los medios de comunicación. Leerlas puede ayudarnos a descubrir esos fallos invisibles, y el buscador de nuestro procesador de textos será una herramienta muy útil en estos casos. Por ejemplo, si creemos haber hecho uso del gerundio de posterioridad a lo largo de un escrito, podemos buscar «ndo» para hacer un barrido a lo largo de todos los gerundios del texto. Esto también sirve para pulir nuestro estilo, no ya de faltas gramaticales, sino de pequeños abusos que son habituales en un texto descuidado, o giros extraños que usamos en nuestra lengua habitual. Podemos por ejemplo buscar «mente» para aligerar la obra de los adverbios de ese tipo, o también una palabra en concreto que usemos de forma inconsciente como muletilla.

Antes o después de nuestra revisión, estaría bien si contamos con un grupo de lectores beta; esto es, algunos amigos o conocidos que puedan leer la obra y dar su opinión. La calidad de ésta y la importancia para el autor variarán mucho, por supuesto, en función de la experiencia lectora de cada uno y de su confianza hacia nosotros. Pero en cualquier caso pueden servir como referencia inicial para nuestro posible público.

Otra posibilidad de la que dispone un autor es contratar los servicios de un editor. Éste se encargará de revisar nuestro escrito como lo harían en los pasos iniciales del proceso de una editorial. El problema aquí, además del dinero que estamos invirtiendo (en principio, a fondo perdido), es saber si esa persona que estamos contratando sabe de verdad lo que hace. De la misma forma que para optar a un puesto de trabajo debemos presentar un curriculum vitae, antes de contratar los servicios de un editor no estaría mal que solicitásemos primero una lista de sus trabajos anteriores.


¿Cómo maquetar un texto?

Tras la edición, tenemos un escrito que es, en lo literario, lo más perfecto que podemos alcanzar por nuestros medios. Pero para subirlo a una plataforma habrá que realizar algunos cambios en lo que a formato se refiere.

Lo primero sería seleccionar un tamaño entre los disponibles en la plataforma, aunque el formato más habitual es el de 210 x 150 mm, que en Amazon y asociados es un 6 x 9 pulgadas. Lo habitual es que podamos descargar archivos adaptados a los diferentes tamaños, de tal forma que lo único que debemos hacer es copiar el texto de nuestra obra. Pero no es difícil hacerlo nosotros. En nuestro procesador de textos podemos configurar la página (Page Setup) con una serie de valores; los principales son el tamaño del papel (15'24 x 21'86 cm) y los márgenes (unos 2 cm en todos ellos estaría bien, añadiendo 1 cm para encuadernación).

En este archivo modificado debemos copiar todo el texto de nuestra obra. Yo suelo trabajar con un archivo para cada capítulo, y sé que esto puede llevar algo de tiempo, sobre todo si configuramos los encabezados de página poniendo el título del capítulo. Debemos recordar que las páginas en blanco no llevan ni encabezado ni numeración. Forzar los finales de página (Page break) nos ayudará con los posteriores cambios de archivo.

Por lo que respecta a la letra utilizada, debe ser legible, pero no demasiado grande. Diez o doce puntos es lo normal en el formato de 6 x 9. Si se incluyen tipos de letra (fuentes) poco habituales, lo mejor es incrustarlas (embed) en el archivo. Aunque así aumenta el tamaño del mismo, nos aseguraremos de que el aspecto no cambiará en procesos posteriores.

También debemos tener en cuenta la situación de ciertos elementos habituales en las ediciones físicas (partes del libro), como la portada y la página legal, los agradecimientos, o el índice. En cuanto a este último, es mejor usar una tabla de contenidos realizada por el propio procesador a partir de los encabezados. De esa forma, cuando creemos nuestro libro electrónico ya aparecerán los enlaces que permitan una navegación más rápida.

Una vez realizados todos estos cambios estéticos, tendremos que crear los tipos de archivo que necesitaremos para subir nuestra obra a la plataforma elegida. En el grupo Amazon, la edición física se realiza a partir de un .pdf, mientras que para la versión digital podremos elegir subir un .doc, .epub o .mobi. Si hemos trabajado en Word, esta página nos ayudará a crear el .pdf. Otra opción es maquetar nuestra obra con InDesign o un programa similar, aunque aprender a manejarlo de forma correcta puede llevarnos algo de tiempo.

Como en el caso anterior, otra persona puede realizar este trabajo por nosotros. De nuevo, lo mejor es que exijamos alguna prueba de sus trabajos previos.


Una vez editado y maquetado el texto, ya estamos listos para subir nuestros archivos, comenzando con la inscripción en la plataforma y los detalles legales que veremos el próximo día.


Anterior: concepto de autopublicación

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (1/7): concepto de autopublicación


Después de experimentar con el proceso de publicación «Amazonico», tenía pensado comentar por aquí cómo me ha ido. Pero en lugar de hacer una entradita ligera, he pensado crear una serie a modo de tutorial, centrándome por separado en apartados concretos.

Éste no será, sin embargo, un tutorial paso a paso del proceso (hay otras páginas que lo cuentan mucho mejor, sólo hace falta escribir «cómo publicar en Amazon» en Google o cualquier otro de los Santos Buscadores de la Red). Lo que haré es aclarar un par de puntos oscuros y fijarme en esos detalles más importantes y que más puedan interesar a un novato en estas lides.

Oriento el texto para los escritores noveles que no puedan, o no quieran, dejarse dinero en un proceso de publicación, pero mucho de lo que diga será útil para todo el que desee vender algo realizado por él mismo, y que no pretenda «salir de pobre» de la noche a la mañana. Aquí incluyo a autores de poemarios, comics o juegos de rol.

Éste es el esquema que voy a seguir en esta serie de entradas:
  1. Comprender qué es la autopublicación (la entrada de hoy).
  2. Edición y maquetado del texto.
  3. Autoría y derechos, ISBN y depósito legal.
  4. La portada. Proceso de revisión.
  5. Distribución y precio. Detalles finales.
  6. Edición electrónica.
  7. Publicidad y ventas.
¿Qué es autopublicarse?

Quién más, quién menos, se dará cuenta de que «autopublicarse» significa de forma literal «publicarse a uno mismo», pero muchas veces se nos escapa el sentido completo de la expresión.

Para entenderlo, creo que no estaría mal fijarnos en una noción bastante básica en la teoría de la información (tan básica, de hecho, que entra dentro del temario para las asignaturas de lengua en los colegios, aunque allí no se use ese término tan rimbombante de «teoría de la información»). Se trata de la transmisión de un mensaje, desde un emisor hasta un receptor. Supongo que a muchos les sonará el siguiente esquema (que puede complicarse, pero no es necesario):


Publicar un libro, por cualquier medio, no deja de ser una comunicación entre un emisor (quien escribe) y un receptor (quien lee). En el caso de la publicación tradicional, el canal viene sustituido por una serie de pasos, que resumo (quitando algunas partes) en el siguiente esquema:


Pues bien, en la autopublicación, es el autor o escritor quien realiza (o consigue que otros realicen para él) los pasos intermedios, hasta llegar al lector final de su obra. Incido un poco más sobre esto: El autor debe editar su trabajo, maquetar el contenido, crear una portada, imprimir los libros, y vender éstos a los posibles compradores. Y cada punto de esa serie debe llevarse a cabo en solitario, o bien contratando a alguien o, si tiene suerte, gracias a la ayuda desinteresada de un amigo. Y no son pasos optativos, o que puedan dejarse de lado, salvo a costa de que el producto final que llegue al receptor (si le llega) sea deficiente.

En las próximas entradas trataré un poco más por extenso estos puntos, pero ya adelanto que una de las soluciones más obvias para el tema de la autopublicación es Amazon. No es la panacea (algunos de hecho dicen que es el Imperio del Mal), pero pone al alcance del autor herramientas gratuitas que permiten facilitar el proceso.



Criticón: Las aventuras del capitán Alatriste


A estas alturas es innecesario presentar a Pérez-Reverte, o a su serie de novelas ambientadas en el siglo XVII. Las aventuras del capitán Alatriste reúnen características de la recreación histórica, con el rigor académico de su autor (como ya viéramos en obras como El maestro de esgrima o Cabo Trafalgar), con lo mejor de los personajes folletinescos (género que cuenta con la predilección del autor como es obvio por la lectura de El club Dumas, entre otros).

Ya han pasado unos años desde el estreno de la película que adaptaba esas novelas, dirigida por Díaz Yanes. Hubo en su momento algunas quejas sobre el reparto, aunque para mí lo peor fue observar que la película pasaba de largo sin detenerse en algunos hechos (no hay Limpieza de sangre, y lo poco que aparece de El sol de Breda está situado como prólogo), y sin embargo se extendía en territorio desconocido al incluir escenas que deberán aparecer (o no) en novelas todavía no publicadas. Y ya se sabe, «el que mucho abarca poco aprieta». Pero en la película, sea como fuere, se nota el presupuesto y el respeto hacia una época y su literatura. Por cierto que fue un exitazo en Asia, pero pegó el batacazo en América.

En el presente año ha llegado otra adaptación, esta vez bajo la forma de una serie que de momento cuenta con trece episodios. Hubiera estado bien que solucionaran lo que comentaba sobre la película. Tal vez dos o tres novelas por temporada, por ejemplo. Hubiera estado bien.

Ya antes de su estreno, algunos vertían por el colmillo veneno contra esta serie. Sobre el rodaje, se quejaban de que fuera en Europa del Este. Pues dos más dos son cuatro: Juego de tronos elige Andalucía como Dorne, y los de Mediaset / Beta Film construyen unos decorados en Budapest. Será cuestión de hacer números. Eso hace que algunos actores tengan que ser doblados, lo cual también les parece malo a otros. Considero que algunas series españolas y muchas de nuestras películas mejorarían bastante (tanto en calidad de sonido como en dicción) si fueran dobladas. Sé que hay gente que prefiere ver según qué cosas en la lengua original, subtitulada como mucho, pero a mi entender no nos merecemos los estudios de doblaje que tenemos en España. Porque a pesar de ciertas metidas de pata (como ese «pegarla» -hablando de maltrato a una mujer- que meten los que doblan Bones), su trabajo es excepcional. No sé si sabrán que en otros países no se molestan en cuadrar lo que el personaje dice con la forma en que el actor mueve los labios, algo que se hace aquí prácticamente siempre.

De los decorados y el vestuario, también se ha hablado y escrito. Y es cierto que los verdes y rosados tan vivos que se ven por las calles de Madrid ya los querrían los de Decathlon, sobre todo si tenemos en cuenta que la moda de la época era el negro. Y el luto, una costumbre casi continua. De los decorados, ya dijo Pérez-Reverte que el problema es que están emitidos con demasiada luz. Por ejemplo, la primera vez que aparecen el conde-duque y el de Alquézar el resultado es pésimo; tanto, que parece que hayan grabado la escena sobre un fondo azul, y luego añadido los detalles de la pared. Sin embargo la Taberna del Turco no pinta mal en pantalla, gracias al ambiente en semipenumbra.

Todo eso me daría igual si hubieran seguido, más de cerca o más de lejos, las peripecias de don Diego Alatriste y Tenorio. Que es quien da nombre a la serie. Así que ahí seguía, viendo como la trama del príncipe inglés (quien aparece en la primera novela, pero es más bien un McGuffin, una simple excusa dramática) se alargaba como la búsqueda de Águila Roja, sin entender mucho de por qué María de Castro tiene una hermana que es como Sor Juana Inés de la Cruz pero medio siglo antes y un océano más al este, o por qué Íñigo de Balboa, en lugar de servir a Alatriste tal y como está mandado, «quiere ser soldado, quiere ser soldado, quiere ser soldado»; tanto lo desea que parece el hijo de Águila Roja. Y que haya nombrado esa otra serie dos veces, no es gratuito.

Así estaba, cuando llegó el cuarto capítulo. No les había hecho mucho caso al segundo y al tercero, la verdad. Se había convertido ya en una serie más y, según mis usos y costumbres, hacía otra actividad mientras los veía. En ese capítulo, el capitán Alatriste ayuda a un par de críos a vengarse de unos rufianes que han matado a su padre, antiguo compañero de armas. Eso no aparece en los libros, pero no sería descabellado en el personaje, y sería una buena forma de alargar un poquito la trama (si quisiéramos hacer una temporada por cada libro, por ejemplo) y meter alguna escena de acción. Lo sería, a menos que sólo incluyéramos cuatro o cinco escenas breves de esta trama, interrumpidas por las otras tramas que ocupan mucho más metraje: los celos de la Lebrijana (una cosa es que sea celosa, y con motivo, y otra es estar a la gresca toda la maldita serie con el hombre al que ama), el matrimonio de la infanta con el príncipe inglés (quien es retratado como un pelele ignorante una y otra vez) y los engaños de Angélica Alquézar (que, por muy lista que fuere, una cosa es que esté destinada a convertirse en una mujer que dejaría a Milady de Winter a la altura del betún, y otra es que se codee, con sus lozanos once o doce, con fray Emilio Bocanegra).

¿Qué quieren que les diga? Para ver amoríos y sinsentidos seguro que hay otros programas más interesantes. Y otras series y películas retratan mucho mejor la corte de los Austrias. Pensaba que iba a ver una adaptación de las novelas, y salvo el primer episodio (donde se hizo, aunque no del todo a mi gusto), todo se queda en agua de borrajas y adopta la forma de un culebrón. Así que ahí se queda; no la veré más.


Un héroe para Círculo de Sangre


Hace unas semanas les traje un relato sobre Gimur Yelmo de Hielo, el personaje con el que participaba en el primer Concurso de Héroes lanzado por Last Bullet Games, en el que tuve la suerte de ganar el tercer premio. Hoy les muestro rápidamente el proceso de pintado de la miniatura que lo representa.

Elegí el Campeón de Hierro de Avatars of War (parte del premio que gané en el Primer Concurso de Cofradías) aunque le hice algunas modificaciones, metiendo bastante masilla verde.




Tras imprimar en negro comencé con un tono de piel rosado. Dediqué algo de tiempo en detalles como el afeitado de la cabeza y el tatuaje en la calva. Para realizar los metales elegí MNM. La malla dorada la hice en realidad con la técnica para plateados, añadiendo algunos lavados con amarillos y marrones para simular el tono correcto.



La capa y el metal de las placas. Para esto último elegí un tono de bronce hecho a partir de marrones oscuros (desde un marrón chocolate a una carne rosada). Para complementar el efecto añadí algunos puntos de verdín con Verde antiguo (Rackham).



Capa de pieles. El esculpido no es muy allá, y tampoco pasé mucho tiempo con ello: base, lavado y resaltado.


Barba en tonos marrones, para huir un poco del encarte oficial y mantener el amiente general. Pero sin embargo perdí definición entre los diferentes elementos.


Metales plateados. A diferencia de los bordes de las gemas y de la decoración de los brazales, no quedé muy contento con la espada, y volví a intentarlo un par de veces más.


Y detalles finales, como las gemas y el pelo del yelmo. También le pegué un poco de algodón para simular el humo de la pipa.




Con otro fondo. El resultado no es malo, pero no he quedado totalmente contento con ella. Como decía más arriba, fui perdiendo definición y limpieza conforme avanzaba el proceso. De cualquier forma, eso sí, esta figura cuenta para mis cuarenta enanos del 2015.



Un relato para Círculo de Sangre


Falta un día para que finalice el primer Concurso de Héroes lanzado por la gente de Last Bullet Games (aquí pueden ver las bases del concurso). Por mi parte participo con Gimur Yelmo de Hielo, que podría hacer las veces de capitán alternativo para los Protegidos de Vallark (que aparecieron ya por aquí). Hoy les traigo el relato que da vida al personaje, y también la ficha con sus características y habilidades. Dejo para otro día la explicación del pintado de la miniatura que lo representa.

Respecto al texto, al principio no sabía qué escribir, y al final las trescientas palabras tope se me han quedado un poco cortas. Hubiera podido rematar el texto con otras cincuenta o cien, pero creo que me ha quedado bien. Lo difícil, además de que surgiera alguna idea medio original, fue incluir en el relato referencias al mundo de Farenhell, ya que aunque aparece algo de trasfondo en el juego de Círculo de Sangre (cuyo manual analicé aquí) y en la página de Last Bullet Games, el texto es bastante general y poco detallado. De cualquier forma, aquí va el relato. Ya me dirán si les gusta.

El enano contempló el puerto de la ciudad de Gormalak mientras el navío en el que viajaba se movía al ritmo que marcaban las olas. Su primer viaje por mar terminaba, y se dijo que los viejos de aquella lejana posada debían de estar burlándose de él cuando le aseguraron que el mar abierto era terrible. Existían cosas peores en las Montañas de la Perdición. Reflexionó sobre aquello, pues tenía mucho que ver con su presencia en la ciudad.

Varios meses atrás la vida era tranquila en su puesto de explorador, recorriendo los elevados páramos cercanos a su Korgrak natal. Pero un día, mientras avanzaba por un collado entre dos nevados picos, se dio cuenta de que le acechaba un enorme león de montaña. Entró en pánico, ya que se encontraba sólo y aislado, pero enseguida logró calmarse, y eligió una senda que le llevaría a tierras más bajas, donde encontraría ayuda.

Ésta llegó, pero no en la forma que pensaba. Un troll, que vagabundeaba bastante lejos de las ciénagas, le cortó el camino, justo cuando su perseguidor le daba alcance. Gimur no se lo pensó dos veces, y saltó a un lado de la senda, esperando que el encuentro entre ambas criaturas le diera tiempo para escapar. Pero el troll golpeó al león con su garrote (un arbolillo arrancado de cuajo), y el aullido lastimero de la bestia provocó un derrumbamiento de nieve que los sepultó a los tres.

Cuando los encontraron, un par de días más tarde, el único superviviente fue Gimur, a quien llamaron Yelmo de Hielo. Todo el mundo comenzó a tratarlo como un héroe por su gran gesta; pero él sentía que los estaba engañando. ¿De verdad tenía el valor para ser un héroe? En Gormalak, podría averiguarlo.


Y por último, como ya indicaba más arriba, la hojita de personaje de capitán.


Dungeon Saga: Alpha Core Rules


Hablando ayer de miniaturas pintadas, me acordé del kickstarter de Mantic Games, que está a puntito de finalizar. Lo que más me llama la atención es la aparente calidad de las figuras. Supongo que habrá que ver el resultado final, pero por supuesto cada uno las podrá pintar a su gusto.

Pero pensar en eso me ha hecho caer en la cuenta de que no estaba prestando mucha atención al juego en sí. A pesar de que los de Mantic han sacado a la luz una alpha de las reglas (es decir, una versión a la que esperan muchas revisiones y adiciones), ni siquiera les había echado un vistazo, pensando que, como juego de mazmorras, no se alejaría mucho de ser un HeroQuest cualquiera.

Ahora he puesto remedio a esa situación, y me he metido de lleno en las reglas, probando además el par de escenarios que han lanzado también como parte de esta versión alpha. Toda esta información, junto con más cosas, puede encontrarse en los diferentes enlaces que aparecen por ejemplo en esta página. Por supuesto, se encuentra todo en inglés, pero la cantidad de datos (unas diez páginitas de reglas) no creo que sea un problema para casi nadie.

Lo primero que me ha llamado la atención es que, a pesar del nombre, más que unas reglas en versión alpha se trata de un tutorial para jugar los escenarios que se presentan. Esto puede verse en el formato, a base de frases cortas lapidarias sobre lo que los jugadores pueden o no pueden hacer en los diferentes momentos del juego, y también en algunos puntos que se notan recortados (como que el único que puede lanzar sortilegios en el presente escenario es el mago).

En cuanto a las propias reglas, el juego se basa en la lucha entre un grupo de héroes, cuyas acciones serán dirigidas por uno o más jugadores, y un bando contrario de esqueletos y zombis conducidos por otro jugador. El abanico de opciones está muy controlado, y los diferentes personajes sólo pueden mover y realizar una acción, ya sea un hechizo, un disparo de arco o un ataque cuerpo a cuerpo.

Los personajes tienen así mismo unas estadísticas muy reducidas: movimiento (la cantidad de casillas que puede avanzar en un turno), dado (que indica el número de dados que lanza para atacar en combate cuerpo a cuerpo o para defenderse) y armadura (el valor que es necesario superar para lograr herir al personaje). Algunos ataques especiales y los hechizos del mago usan un dado diferente, y cada héroe posee una dote o habilidad especial que únicamente puede usar una vez por partida.

La mecánica de juego (la misma tirada sirve para combate, hechizo o derribo de puertas) se me antoja un poco liosa, a pesar de su sencillez. En primer lugar se lanzan los dados de ambos personajes (restando uno si está herido, otro si es superado en número, y otro si, como defensor, se es atacado por la espalda); luego se retiran los que no alcancen la armadura del defensor (lo cual quiere decir que a mayor armadura el personaje puede parar peor, una idea interesante aplicada con pasmosa facilidad); y finalmente se comparan, de mayor a menor, los resultados de ambos: cada dado en que el atacante supere al defensor provoca un golpe efectivo. Para vencer a los esqueletos y zombis hacen falta, respectivamente, dos y tres golpes efectivos. Sin embargo, los personajes únicamente sufren una herida, independientemente de los golpes contra ellos. Cada personaje aguanta cuatro heridas sin problemas, pero la quinta lo deja incapacitado {literalmente cripple, que quiere decir tullido, inválido o baldado}. En muchos escenarios, esto basta para que el bando del necromante resulte vencedor.

Como mecánica interesante también se encuentra la variedad que el uso de ciertas cartas otorga al bando de los no-muertos. Como se supone que los esqueletos y zombis son conducidos por el poder de un necromante, el jugador tiene la opción de alzar nuevos esqueletos a partir de las pilas de huesos, y de generar nuevas tropas mediante el uso de una pequeña baraja de cartas.

Después de hacer una prueba rápida de los escenarios, considero que en ellos los héroes tienen una gran ventaja. La posibilidad de victoria para el bando del necromante pasa por obtener en los primeros asaltos un buen número de esqueletos, y luego tener suerte y herir pronto a los héroes. De esta forma se reduce el número de dados efectivos de los héroes. Aún así, las habilidades especiales harán que la victoria se decante a su favor. Espero que los próximos escenarios estén más equilibrados.