Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (7/7): publicidad y ventas


Tenemos nuestro libro publicado, tanto en edición física como digital. ¿Y ahora? ¿Nos sentaremos a ver cómo las ventas aumentan y el dinero fluye hacia nuestra cuenta? Sería muy mala opción: ya es un lugar común la saturación del mercado literario, y con toda probabilidad nuestra obra pasaría desapercibida, como una solitaria ola en un mar de ofertas y nuevos lanzamientos.

Pero podemos luchar contra ello, incluso desde nuestra sencilla posición de autores independientes. Es lo que algunos denominan marketing y otros mercadotecnia. En términos más sencillos: hacer publicidad del libro y crear promociones para darlo a conocer. Si disponemos de una cantidad inicial para invertir, o podemos tirar de contactos, tal vez seamos capaces de crear una buena campaña orientada a vender nuestro libro. Pero lo habitual en el caso de autores independientes es que dependamos (perdón por el oxímoron) de nuestro propio esfuerzo. Espero que hoy pueda proporcionar algunas ideas y consejos.

Antes de seguir debemos dejar una cosa clara: hay una diferencia entre promocionar un libro y venderlo. Promocionamos nuestra obra e intentamos que la mayor cantidad de gente la conozca, pero no deberíamos forzar la situación y repetir de forma incesante «compra, compra, compra». Si nos fijamos en las campañas de las editoriales, lo máximo que llegan a decir es «consíguelo», pero por lo general reservan esa rudeza para los momentos en que hablan del precio. Una editorial no nos persigue por las redes sociales con sus productos; se limita a presentarlos. Y sí, entiendo que para salvar el escollo un autor que no esté apoyado por una campaña publicitaria editorial deba ser un poco más agresivo, pero ni siquiera un librero, que está al pie del cañón (¡cuántas librerías se han cerrado en el último año!), presiona a sus clientes; se limita a hacer recomendaciones.


A pie de calle.

Algunas de las posibilidades que tenemos son bastante tradicionales. Las más obvias son acudir a librerías para ofrecer nuestro producto y crear presentaciones del mismo. Lo malo de estas opciones es que necesitan una pequeña inversión inicial: una pequeña tirada de libros. En CreateSpace nos dan la opción de imprimir copias para el autor a buen precio, pero tienen unos costes de envío bastante caros.

Podemos visitar las librerías que tengamos más a mano, en nuestro propio barrio o ciudad. Como lectores (y todo escritor debe antes ser lector) tal vez tendremos trato con alguna, pero no es indispensable, y de hecho tendremos que ir a algunas sobre las que ni siquiera habremos oído hablar. El siguiente paso es ofrecer nuestro libro (si las personas que encontremos son sólo dependientes, les podemos explicar lo que queremos y preguntar cuándo podríamos hablar con los dueños). En cualquier caso, sin agobiar y sin presionar.

Por supuesto, los libreros NO van a comprar la obra de un desconocido. Lo que tendremos que hacer es dejarles uno o dos ejemplares en depósito. Esto es, sin cobrarles de momento. Les proporcionaríamos nuestros datos en un sencillo albarán de depósito (impreso por nosotros o comprado en un bazar). Pasado un tiempo, nos pondríamos en contacto con la librería (si no nos han llamado antes), y en caso de que se haya vendido algún ejemplar pasaríamos a cobrar nuestra parte y a ofrecer nuevos ejemplares.

Respecto al precio, el PVP (precio de venta al público) será la suma del coste de imprimirlo, la parte que quiera quedarse el librero y lo que queremos ganar nosotros con cada venta. Y ojo, si ganamos dinero con este método no debemos olvidar declararlo ante la hacienda pública (aunque no confiaría en que la cantidad llegara al mínimo necesario para ser declarada).

El segundo método ya es puramente publicitario. La idea parte de la misma base: visitar librerías o lugares donde se realicen presentaciones de libros (como la Casa de Cultura de nuestra población). Lo ideal sería acudir a alguna, para ver cómo se desarrollan. Del mismo modo que antes, nos presentaríamos a los dueños u organizadores de eventos para proponerles presentar nuestro libro. Si se trata de un local comercial, tal vez deseen asegurarse de algún modo las ventas, así que por nuestra parte deberíamos darle un poco de bombo al asunto, e invitar a nuestra familia y amigos para, al menos, «hacer bulto».


En línea.

Con la ventaja de no tener que imprimir ninguna copia, sino únicamente conducir a los posibles lectores-compradores hacia el sitio donde puedan adquirir nuestro libro, la publicidad online puede resultar más sencilla y beneficiosa.

Podemos contar con nuestro propio sitio, incluso gratuito, desde el que hacer publicidad de nuestra obra y tal vez también venderla directamente. Pero en cualquier caso para ser útil de verdad nuestro sitio deberá registrar un alto número de visitas, lo que será difícil a menos que creemos contenido de otro tipo que la gente busque. Es decir, los que busquen nuestro nombre o el título de nuestra obra (y sean por tanto dirigidos a nuestro sitio por los buscadores) serán muy pocos. Si escribimos un contenido interesante de nuestro ámbito (la escritura y la narración) o de algo cercano a nuestro texto (el período en que se inscribe una novela histórica, por ejemplo) atraeremos más visitas, y por tanto tendremos más posibilidades de que nuestra obra sea conocida. Otro método para que se conozca nuestro sitio, o directamente nuestro libro, son las redes sociales.

El mejor consejo para manejar la publicidad en las redes sociales es que debemos adaptarnos a ellas. No es lo mismo escribir un mensaje en 140 caracteres que una entrada para un blog. Además, en cualquier red social lo importante es mantener el perfil activo. Aparecer en una red de lectores, poner un enlace a nuestro libro y desaparecer para nunca jamás es una pérdida de tiempo.

Twitter es la red más inmediata y rápida pero también la que cuenta con menos memoria. Nuestra participación, la de todos, no es más que un parpadeo en el timeline. Así que es la que mejor acepta la publicidad directa y repetitiva. Como autores, creo que lo mejor que podemos hacer es intercalar de vez en cuando algún enlace a nuestro libro, o a algún contenido que hayamos publicado en otra parte, entre otros tweets que nos interesen. Enlazar a otros o hacerse su seguidor es la forma más rápida de obtener seguidores, pero debe hacerse con tiento y sabiduría.



Facebook es muy útil para escritores. En mi caso, no quería que mi perfil habitual (con el que uso mi seudónimo en la red, Narrador, y en el que tengo un puñado de amigos que son conocidos del mundo real) fuera el mismo que mi perfil como autor, así que hace poco creé una página como escritor. De esa manera, la gente que la siga puede estar al tanto de promociones y nuevos lanzamientos. Esto es lo que sucede con las marcas comerciales, y no debemos olvidar que estamos creando una marca, en este caso personal. El contenido más habitual comparte con Twitter la vida breve y el buen efecto de todo lo multimedia (que es lo que se lleva la palma en lo que a pulgares arriba se refiere), pero cuenta con algo más de miga e importan un poco más las fuentes de información. Nuestros mensajes recibirán por lo general un segundo vistazo (sobre todo si incluyen imágenes), aunque no lleguen a tanta gente como en la red anterior.



Blogger y WordPress, por nombrar los sitios de blogs más importantes, son arena de otro costal. Cada entrada lleva mucho más trabajo, pero los buscadores, a diferencia de lo que sucede con las dos anteriores, se llevan muy bien con los blogs, si se actualizan con regularidad y contenido original. A este propósito, vale lo dicho al respecto de los sitios propios: el contenido debe ser interesante para cierta cantidad de usuarios de la red, y al mismo tiempo, para despertar interés en nuestro trabajo debe estar relacionado con él. En mi caso, he elegido crear esta serie de entradas sobre mi experiencia con la publicación en el portal de Amazon. No he intentado vender nada, y me he basado como digo en mi propia experiencia, pero al mismo tiempo para poderlo hacer he nombrado un par de veces mi libro (Evangelio según Longinus), he mostrado su portada, y he asociado mi nombre auténtico, que en la red es poco conocido al haber usado siempre seudónimo. Tampoco digo que sea un ejemplo a seguir, pero creo que estoy logrando cumplir poco a poco mis objetivos. De hecho, las anteriores entradas han conseguido entre dos y tres veces más visitas que las habituales en el blog, y eso en sólo una o dos semanas.

Existen otras muchas redes, como G+ (que está de capa caída) o LinkedIn (a la que veo menos movimiento de seguidores, pero igual es cosa mía). E incluso existen específicas para lectores. En mi caso he elegido GoodReads, porque aunque está en inglés, la comunidad de habla en español se va extendiendo.

Mi perfil en GoodReads


Con esto termino esta serie. En próximas entradas espero profundizar en algunos detalles, sobre todo si alguien deja algún comentario al respecto, e iniciar otros temas sobre escritura, como estructura narrativa, diseño de personajes o puntos de vista. ¡Nos leemos!


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