Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Los Diarios Salvajes: sesión 4


Habitual tanda de vídeos. Más duración, y más intensidad, en este pequeño dungeon crawl que es el final de la aventura The Jackal's Price. Los Cayados de Levante superan a los guardias iniciales, se las ven y se las desean con un kraken de arena (Abracitos, que se ha convertido en mascota del canal), y acaban magullados pero victoriosos.