Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Nuevo año, nuevos propósitos


No suelo escribir esas entradas que aparecen por doquier en la blogosfera con el cambio de año, pero en esta ocasión esta breve entrada tiene un claro motivo: romper la dinámica en la que había entrado este sitio. O, más que «dinámica», tendría que escribir «estática», porque la sequía dura desde el estío.

Podría ponerme a razonar motivos o esgrimir excusas (demasiado trabajo mal pagado, demasiados hobbies, ciclotimia), pero no creo que eso importe ahora. Lo que sí importa (al menos a mí) es que el blog fue dejado de lado pero no abandonado. Y ahora llega el momento del regreso. Dejaré el blog en barbecho un poco más (hasta que terminen las fiestas) para escribir con energías renovadas sobre todo aquello que me interese.

Tengo en reserva una decena de partidas y un montón de libros leídos pero no reseñados, y también tengo a medias ese proyecto que llamé «eSdlA, peli vs libro». Llevo tiempo sin poner nada de miniaturas por aquí, y he pensado que podría pintar algún ejercitillo a lo largo de este año (y del siguiente, supongo), aprovechando algunas iniciativas interesantes que han surgido por la red. Además, a estas entradas quiero sumarles una serie que lleva ya tiempo rondándome: descripciones de los castillos y casas fortificadas cercanos a mi hogar. Y por supuesto quiero contar cosas sobre mis libros para el año próximo.

Porque ese y no otro es mi propósito para 2016: publicar dos libros. Uno, la antología de relatos Lander: legado de reyes, está ya casi terminado y tengo en mi cabeza una fecha de publicación a finales de enero. El otro va a ser más difícil, pero quiero intentar que esté listo antes de cerrar el año. Ya les iré contando más cosas.

PD: Pasen las fiestas (felices o tristes, como les apetezca) y no se atraganten con los abundantes dulces y manjares.


Sd12: inventario medido en objetos


Desde el inicio de mis tiempos como Narrador he buscado expresar el inventario de los personajes de una forma fácil y al mismo tiempo precisa. Más que al propio inventario, me refiero a las limitaciones de carga de los PJ. Y es que sin ellas las mochilas de los personajes se convierten en el bolso de Mary Poppins.

Pero contar los kilos de peso de los diferentes objetos me parece un poco engorroso, y además supone añadir una estadística más a cada objeto (su peso) y por tanto una columna más a las tablas de los objetos, sean armas o cualquier otra cosa. Por si fuera poco, para un elemento voluminoso no se contempla mayor carga que para uno del mismo peso, pero más compacto.

En uno de los cambios de formato de hoja de personaje que he hecho a lo largo de los años, incluí un inventario formado por una serie de cuadrados. Cada objeto debía ocupar un número de éstos. Este formato, que tan bien funciona en los videojuegos, fue pronto descartado. En primer lugar, porque lo interesante hubiera sido que los jugadores dibujaran, mejor o peor, los objetos; y muy pocos lo hacían. Por otro lado, igualaba los inventarios de todos los personajes, con independencia de su fuerza. Además, cada elemento seguía necesitando que yo dijera cuánto ocupaban. Por último, el sistema parecía adecuado para estar limitado por volumen, no por peso.

Hará cosa de un par de años me topé con un sistema sencillo que decidí probar. No recuerdo si lo leí en el manual de algún juego o en alguno de los muchos blogs que leo, pero la cosa era bien sencilla: en lugar de medir la impedimenta de los elementos en una medida de peso o volumen, se medía en «objetos». Es decir, se crea una unidad de medida mínima que es lo que cuenta como un objeto medio, y ese valor es aumentado para elementos más pesados o más voluminosos.

Si tomamos como base un elemento que pueda transportarse en una mano, como una daga o una antorcha, tendremos el valor para un «objeto». Un elemento más grande, como una espada, contará como dos objetos; y un largo y pesado mandoble lo hará como tres.

Luego es necesario medir la capacidad de carga de los personajes. Lo lógico es definirla en función de la característica de Fuerza. Esta estadística puede crecer indefinidamente para un PJ en el Sd12, pero como quiera que es una mejora cara (con respecto a otras posibilidades) los valores que suelo manejar cuando hago este tipo de cálculos son de entre 1 y 10, aunque la moda de la estadística se sitúa en algún lugar en torno al 4. Después de una serie de pruebas, decidí quedarme con 10 + 2xFuerza. Eso hace que los albos y cábiros que no hayan mejorado su Fuerza puedan llevar un total de 12 objetos, mientras que un aventurero muy fuerte (y hemos de entender que experimentado) alcance 30 o más. Sin embargo, lo habitual será encontrarse inventarios con unos 18 objetos de capacidad máxima.

Esta misma medida puede utilizarse para los medios de transporte, como bestias de carga, carretas o barcos, aunque sufre un pequeño inconveniente. Para valores grandes en la capacidad de carga, como en estos casos, el número de objetos deja de ser lógico y manejable. Que una carreta pueda transportar 400 objetos, por ejemplo, no significa que pueda llevar doscientas espadas. La idea de este sistema es que los objetos deben ser variados.

¿Qué les parece este sistema? ¿Cómo manejan el inventario en su mesa?

Diseño de Diario delta: el final de la primera parte


Esta entrada sigue en espíritu a las que llamé «Diario Salvaje cero»: la que describía el grupo de los Cayados de Levante (que se convierte en la entrada alfa), la que delineaba la campaña (beta) y la que hablaba de la región (gamma). Respecto al nombre, si Diario Salvaje hace referencia a «Diario de viaje por las Tierras Salvajes», esta serie se debería llamar «Diario de diseño del Diario Salvaje», que he acortado a Diseño de Diario en un sutil e ingenioso juego con las palabras. Tengo una chispa cuando quiero...

En cualquier caso, la idea es presentar un pequeño adelanto de las adaptaciones que voy haciendo a partir de los adventure paths de Paizo, y al mismo tiempo compartir las impresiones de las aventuras jugadas. Parecido a lo que hago en los resúmenes de las sesiones cuando cambio el tipo de letra, pero centrándome un poco más en el punto de vista como Narrador de la campaña.

No es casual que haya elegido este momento para empezar con el Diseño de Diario. En primer lugar, porque en estos momentos tengo un parón de casi un mes en las sesiones (por cierto, les debo dos actualizaciones del Diario Salvaje, que iré publicando en los próximos días) y para cuando las retomemos habremos alcanzado casi un año de juego en esta subcampaña. Y por otro lado la marcha de las aventuras ha alcanzado un punto de inflexión al finalizar la primera parte, que estaba centrada en la villa de Këlmaran.

En el siguiente esquema, realizado con Cmap (pueden verlo más grande pinchando sobre la imagen), la sombra que aparece bajo el nombre de las aventuras indica que ya han sido adaptadas por mí, y si el color de fondo del recuadro es blanco significa que ya se han jugado. Los doce nombres que aparecen en la parte superior derecha son sólo la referencia a los diferentes adventure paths.


Como podrán observar, la parte jugada sólo ocupa cuatro aventuras (las dos primeras de la campaña Legacy of Fire, la búsqueda de pruebas de Trial of the Beast y la situación bélica de Blood for blood. Pero al mismo tiempo, aprovechando las reglas de exploración que aparecen en la campaña Kingmaker he incluido muchos encuentros y lugares con recursos en los alrededores de Këlmaran. Si a eso le añadimos que gran parte de las veinte sesiones que hemos tenido en estos once últimos meses han sido más cortas, se entiende que esas cuatro aventuras nos hayan llevado tantas sesiones.

Esa dinámica se rompe ahora. Por una parte porque las aventuras van a enredarse un poco más, en lugar de estar situadas una a continuación de la otra. Para muestra, el esquema de las localizaciones visitadas por el grupo en las siguientes aventuras (las que están señaladas en el esquema anterior como «antes de finalizar el viaje» y que incluyen dos todavía no jugadas). En la siguiente imagen, la lista de la izquierda es sólo una referencia o clave, y el orden correcto en que debemos jugar las aventuras es el de la derecha.


Por otro lado, la exploración de las tierras alrededor de Këlmaran se dejará en manos de PNJ porque, como ya habrán adivinado y confirmarán en la próxima entrada del Diario Salvaje, el grupo de los Cayados de Levante ha partido a Mägero, la gran ciudad de las Tierras Salvajes. Eso puede suponer un pequeño problema. Les pongo en antecedentes:

Hace tiempo que buscaba la forma de hacer que los jugadores fueran más proactivos. En la ya vieja y manida contraposición -no lo es para mí- entre «railroading» (encarrilamiento) y «sandbox» (cajón de arena), en mi opinión la segunda es muy bonita para presentar una ambientación donde puedan jugar otros grupos (es decir, en un producto creado para otras personas) y puede funcionar bien en determinadas circunstancias (hay varios por ahí fuera, en la blogosfera). Pero yo me sentiría muy limitado a la hora de crear una trama de campaña, o de incluir a los PJ en ciertas historias. Sin embargo, es innegable que la otra opción favorece la pasividad de los jugadores: les tiras el gancho de aventura, ellos piensan que en cierta manera están obligados a picar, los arrastras a una ubicación, les presentas el enemigo y lo vencen. Hay formas y formas, por supuesto, pero todo acaba reduciéndose a eso. Incluso cuando se adelantan a los villanos, son contadas las ocasiones en que eso implica que han tomado sus propias decisiones SIN responder a algún estímulo previo.
Pero en esta primera parte de la campaña hemos jugado de forma alterna ambas opciones: aventuras tipo a me lleva a b, y toda una región para explorar al antojo de los PJ. Al mismo tiempo hemos usado las reglas de gobierno (también de Kingmaker) para que el grupo de héroes conformara buena parte del Consejo de Këlmaran. Todo ello ha logrado que, en efecto, los jugadores se hayan vuelto más proactivos: discuten sobre las diversas opciones que se les ocurren, y toman decisiones consensuadas al respecto.

Abandonar Këlmaran para pasar a la gran Ciudad de los Comerciantes podría dar al traste con todo eso. Como en todas las ciudades, en Mägero hay un montón de opciones de aventura, rumores que investigar, personajes secundarios pero carismáticos, organizaciones a las que adherirse o líderes a quien seguir, pero también grupos de poder y villanos que combatir. Todo ello puede causar que los jugadores vuelvan a abandonarse a una vida de pasividad. «¡Dame mi porción de entretenimiento fácil!», podrían gritarle al teleNarradorvisión.

Así que intentaré alejar de ellos esa tentación, planteando las aventuras de maneras un tanto más originales. Además, no vamos a abandonar del todo Këlmaran. Usé un poco de metajuego para proponerles que «nombraran» a sus sucesores o sustitutos en el Consejo de Këlmaran, y estos personajes han dejado de ser PNJ para estar a cargo de los jugadores. Aunque no «vivan aventuras» con ellos, seguirán tomando decisiones en la villa de Këlmaran. Ya les contaré cómo lo llevan.


PD: Creo que he batido algún récord al estar más de un mes sin escribir ninguna entrada. Es lo que pasa cuando uno se busca un trabajo de escritor freelance para complementar un trabajo a días sueltos que en verano tiene más faena, por lo que se consume el doble de horas diarias (pero no se llega a cobrar lo que hace algunos años se ganaba con un único trabajo a tiempo completo). Así que el poco tiempo libre que he tenido lo he dedicado a leer y a preparar las sesiones de rol. Sobre todo a preparar Mägero, que me tiene ya enamorado. Más sobre ello en el Diseño de Diario épsilon.

Diario Salvaje 17 y 18: los Aelectos de la Dama Carroñera


Aunque nos ha costado un poco reunirnos, se mantiene el buen estado de ánimo en el grupo, y la presencia de jugadores, como ya dije en el anterior diario, parece ir creciendo conforme avanza el buen tiempo y se retiran las obligaciones y tareas, tropas del ejército de la vida real.

De hecho, nuestro grupo cuenta ahora con un nuevo miembro, al que hemos conocido gracias a la plataforma de El Rol de Siempre Online. Respondí a un anuncio (tipo «hombre joven busca... grupo de juego») y convencí a una nueva víctima para acudir a mi mesa. Y la verdad es que en estas dos sesiones no lo ha hecho nada mal. El próximo día comenzará con su nuevo personaje, para el que vamos a adaptar uno que usó en una sesión en línea: un Inspirado de Toran, que añadirá capacidad curativa al grupo, junto con algo de músculo.

Pero de momento, centrémonos en el diario ya jugado. Estas dos sesiones han servido para completar la exploración de los Domos de la Hiena, donde una hienántropa (léase hembra de gnoll) conocida como la Dama Carroñera o la Reina de la Carroña estaba reuniendo un ejército para tomar Këlmaran, la villa de la que los héroes son protectores, exploradores y miembros del Consejo. Eso del ejército es lo que contaba el llamado Caballero Amarillo, porque la realidad fue bien distinta.

La sesión anterior había acabado en medio de un combate, con uno de los PJ malherido. Los asaltos se sucedieron con rapidez, y el grupo logró vencer a sus enemigos y salvar a su compañero caído. Internándose en las ruinas del lugar contactaron con un grupo de saurántropos (léase hombres-lagarto), quienes todo lo que querían era vivir tranquilos y proteger a la nidada que conformaría su próxima generación. Después de un pequeño acertijo preparado para demostrar que los héroes tenían algunos dedos de frente, y que no eran simples hienas, los saurántropos los custodiaron hasta su líder. Éste no estaba dispuesto a ayudarles en su lucha contra la Dama Carroñera, pero tampoco les pondría trabas. Al menos, el encuentro sirvió para que el grupo tuviera un poco más claro lo que tenía lugar allí: un extraño «cirujano» estaba realizando experimentos con algunos hienántropos, a los que les realizaba una trepanación para añadirles un tercer ojo.

Después de huir de un kraken de arena que habitaba en un subterráneo repleto con un tesoro ilusorio, y de encontrar una serie de habitaciones más o menos inútiles (criptas saqueadas, despensas con toneles de vino agriado, etc), los Cayados ascendieron a un nuevo nivel donde tuvieron que deshacerse de otro grupo de guardias hienántropos. En este punto acababa una sesión.


Al inicio de la siguiente, el grupo acudió a las salas de los esclavos, donde la Dama Carroñera había liberado a uno de los Aelectos: los sujetos con el tercer ojo. Aunque era más resistente que los hienántropos normales, y luchaba con una rabia incontenible, los héroes supieron aprovechar la superioridad numérica (y los dados también les ayudaron).

Después de esto, el grupo se internó en la Cúpula de la Carroña, preparado para el enfrentamiento final. La propia Dama Carroñera, con sus cuatro guardianes ilusorios y los otros dos Aelectos con los que contaba, intentó hacerles frente. Fue un combate duro; algunos de los PJ comenzaban a notar el agotamiento de los encuentros previos y se quedaron muy cerca de agotar sus Puntos de Vida. Aún así siguieron luchando hasta acabar con sus enemigos. El épico final llegó cuando Idriel, discípula del dragón, usó sus Puntos de Crítico (como los stunt points de Dragon Age) para lanzar a la Dama Carroñera al pozo de carroña (que previamente ella había prendido), poniendo así fin a la amenaza.

Pero los Domos de la Hiena aún escondían una sorpresa, que algunos de los jugadores ya se olían. En una de las salas laterales de la Cúpula de la Carroña yacía una jaula con diversas cadenas, así como una máscara que contaba con un taladro conectado a una vasija demoníaca, igual a las tres que ya obran en poder de los héroes. Comenzaron a pergeñar una manera de hacerse con la vasija sin necesidad de abrirla, o siquiera de tocar el cable que, «goteando maldad», entraba en su interior.

Pero eso quería decir que la tapa no estaba completamente sellada, y cuando apareció el cirujano-carnicero que había estado ayudando a la Dama Carroñera, los héroes lo tuvieron claro: su sombra poseía un par de alas que no correspondían a su cuerpo. En efecto, la sombra se separó del cuerpo (al estilo de la de Peter Pan) y acudió junto al ser salido de la vasija: Volak, un pobre chico alado (¡qué angelito!) capaz de transformarse en un pequeño dragón bicéfalo. Pudieron eliminar la forma física del demonio con la ayuda de los saurántropos, que irrumpieron en la sala liderados por Bloglob, el enloquecido Inspirado que habían encontrado en la sesión anterior.

Así que los PJ tienen ahora un tercer demonio encerrado en su poder (además de una misteriosa vasija vacía), los Domos de la Hiena pasan a ser propiedad de los saurántropos y de los antiguos esclavos, y Bloglob acudirá a Këlmaran para extender el culto a la Madre Blanca.

Pero la subcampaña no ha hecho más que empezar...

Reseña: Crónicas de la Dragonlance


La trilogía que dio comienzo a una de las ambientaciones ludo-literarias más prolíficas nació de la mano de TSR, cuando decidieron reunir a un equipo creativo para lanzar al mercado una nueva franquicia para el juego estrella de la casa, D&D.

Al parecer, la estructura del mundo de Dragonlance, así como las primeras anotaciones sobre la campaña de juego, fueron obra de Tracy Hickman y su mujer, Laura. Hubo aportaciones de otras personas del equipo, y por ejemplo las descripciones de los personajes se inspiran en las obras creadas ex profeso por ilustradores que hoy ya son clásicos en el mundillo.

Los Hickman crearon también la idea para los dieciséis módulos que componían la campaña rolera original, y eso fue precisamente lo que la compañía quiso adaptar a una saga de novelas. Margaret Weis y el propio Tracy Hickman se ofrecieron a llevar a cabo el encargo (después de ver parte del trabajo realizado por otros escritores, contratados por TSR). Con la adición de los poemas creados por Michael Williams, nacían las Crónicas de la Dragonlance.

El resultado valió la pena, al menos en términos generales. Incluso a través del tamiz que conforma la traducción al español, se nota que el lenguaje está más cuidado, y dentro de la trama la acción pura está supeditada a los sentimientos y motivaciones de los personajes. No digo que el tándem Weis-Hickman pueda compararse con los grandes escritores (clásicos o de nuestra generación), pero su obra descolla por encima de las de muchos otros, particularmente dentro de las novelas y relatos de Dragonlance.

Sin embargo, que la trilogía naciera como adaptación de unos módulos de rol, se deja notar de forma negativa. Por ejemplo, lo que se consigue al final de la primera novela (los Discos de Mishakal) no sirve en realidad para el desarrollo de la trama en las posteriores entregas. Al mismo tiempo, un personaje que sólo aparece de forma breve acaba teniendo, por arte de birlibirloque, una importancia capital, después de un desarrollo casi nulo. Esto se debe a que la primera novela seguía, en efecto, los primeros cuatro módulos de rol, pero para escribir las otras los autores obtuvieron manga ancha. Reorientaron la trama, aderezaron las relaciones entre los personajes y añadieron nuevos asuntos. No fue mala cosa, pero deberían haberse planteado reescribir la primera entrega.

Por otro lado, la influencia de Tolkien es clara. Si bien es cierto que a principios de los ochenta, cuando se escribió Crónicas, el número de obras de fantasía era menor que en la actualidad, y muchos de esos títulos eran poco conocidos, el peso de El Señor de los Anillos resulta excesivo. Los propios autores lo admiten, por ejemplo como motivo de dividir la obra en tres partes, pero no sé si son conscientes de la profundidad que alcanza esa influencia. Ejemplos bastante obvios son el viaje por la oscuridad de las ruinas de Xak Tsaroth (¿a alguien le suena Moria?) y la Pesadilla de la que el rey Lorac debe ser despertado (que viene a ser como la enfermedad de Théoden, pero pasando de la mente del poseído a la realidad).

Con ocasión del veinticinco aniversario de la trilogía, se publicó una edición anotada. El que más interviene es Hickman, que llega a hacerse un poco pesado con su visión religiosa aplicada a Krynn y con los elementos de D&D que aparecen en la obra. Weis aparece en menos ocasiones, pero con algo más de miga sobre la estructura narrativa. Williams suele contar alguna anécdota cada vez que aparece uno de sus poemas. En términos generales, son entretenidas de leer, aunque debido a que se desvelan algunos elementos de la trama en unas cuantas ocasiones, los autores aconsejan ignorar las notas en una primera lectura.

El retorno de los dragones (Dragons of Autumn Twilight), la primera de las novelas, pone en marcha a los nueve compañeros que después serán llamados los Héroes de la Lanza. La guerra se cierne sobre el mundo de Krynn, con la aparición de unas criaturas cuya existencia era sólo un mito. Hoy puede resultar típico en su argumento y lineal en su desarrollo, pero ha inspirado a muchos lectores y jugadores de rol.

La tumba de Huma (Dragons of Winter Night) no sigue inmediatamente a la novela anterior. Hay un pequeño salto temporal, por lo que la acción comienza in media res (aunque creo que ese lapso está contado en uno de los últimos títulos de la ambientación, El mazo de Kharas). La trama gana en giros y desarrollo, y las motivaciones de los personajes, ahora mejor desarrollados, tienen mayor peso en la narración. Aún así, continúa el yugo rolero (o tal vez yugo heroico) ya que los personajes siguen realizando sus acciones de forma individual, frente al rebaño que conforma la masa anónima.

La Reina de la Oscuridad (Dragons of Spring Dawning) cierra la trilogía, y en mi opinión no es un gran broche. La narración se dilata, puesta en jaque por las diferentes personalidades de los protagonistas. La obra está demasiado separada de sus predecesoras, y nada de lo que los héroes han hecho hasta ahora ha significado gran cosa, habida cuenta del final, que se resuelve un poco a lo deus ex machina, pero al contrario.

A pesar de todos los puntos negativos, las considero de obligada lectura (si es que eso existe) para todos los amantes del género fantástico.

Vídeos de partidas para el Día del juego de rol gratis, con Wil Wheaton


Mañana, sábado 20 de junio, es el Día del rol gratis (Free RPG Day). Como no tengo nada preparado (bastante tengo con preparar algunas notas a partir de las que improvisar en mi mesa de juego) había pensado invitar al que pudiera venir a casa a jugar. Pero como mi salón tiene una capacidad limitada, y además nuestro grupo no juega mañana, sino el domingo, voy a limitarme a enlazar algunos vídeos de YouTube.

Si tuviera mejores recursos (sólo poseo una cámara Mini-DV, y es bastante lioso capturar, editar, etc), los vídeos serían de mis propias partidas (aún así, podría hacerlo de manera puntual si recibo suficientes peticiones). Así que como habrán supuesto lo del rol gratis es sólo una excusa.

Muchos sabrán quién es Wil Wheaton por sus apariciones en Star Trek: La nueva generación, Eureka o The Big Bang Theory (entre otras). Unos cuantos sabrán también de su faceta friki (más bien «geek», pero en español no diferenciamos campos en el frikismo. Y unos pocos conocerán el canal de Geek & Sundry, que fundó junto a Felicia Day (quien, entre otras cosas, es «la chica que jugaba a D&D» en la serie Sobrenatural).

La contribución de Wheaton al canal es TableTop, donde reúne a tres o cuatro amigos y conocidos (actores, youtubers, etc) para jugar a algún juego de mesa. Lo interesante, además de ver a gente más o menos famosa pasándoselo bien con un juego de mesa, es que el vídeo está editado para mostrar las mecánicas del mismo.

Al final de la primera temporada de TableTop (principios de 2013), realizaron un doble episodio (que suman una hora) con el juego Dragon Age, donde el propio Chris Pramas (autor del RPG de mesa) mastereaba una partida introductoria. Éstos son los enlaces:

TableTop episode 19 - Dragon Age, part 1

TableTop episode 19 - Dragon Age, part 2

Por otro lado, la pasada semana Wil Wheaton inició, en paralelo a TableTop pero en el mismo canal de Geek & Sundry, una campaña de rol ambientada en Valkana (un mundo de su invención). Tendrá periodicidad semanal, y usarán como sistema de juego Dragon Age. En un primer vídeo de veinte minutos Wheaton realizó una introducción al juego y presentó la historia del mundo y los cuatro personajes de la historia (junto a sus jugadores). Luego, en otro vídeo de cuarenta minutos mastereó a cuatro jugadores una primera partida. Hoy mismo, mientras preparaba esta entrada, han colgado el siguiente vídeo, de tres cuartos de hora. Los enlaces a continuación:

Titansgrave 0 - Wil Wheaton introduces Valkana

Titansgrave 1 - The journey begins

Titansgrave 2 - Evil awakens!

Todos estos vídeos nos dan la oportunidad de ver cómo se masterea y se juega en otras mesas. Por ejemplo, el señor Pramas mantiene una trama mucho más firme (aunque se trata de una aventura preparada para ser una introducción al juego y al mundo, y por lo tanto está mas encarrilada) y parece colocarse en una posición de árbitro espectador. Wheaton da la impresión de favorecer el roleo de forma más activa, aunque al preguntar a sus jugadores uno por uno organiza la acción en turnos, incluso fuera de los combates. Estos vídeos me gustan más que los que he visto de Acquisitions Incorporated, no sé si por la edición, la ausencia de público, o el tipo de juego.

Por supuesto, estos vídeos están todos en inglés, y siento decir que los subtítulos no serán de gran ayuda para el que no tenga un mínimo conocimiento de la lengua de Shakespeare. Sobre todo, si los subtítulos son los automáticos de YouTube, lo cual quiere decir que muchas palabras se sustituyen por otras que suenan parecido. Así, el nombre de «Valkana» (que aparece muchas veces en los tres últimos vídeos) creo que no se ha subtitulado en ninguna ocasión de la misma forma, saliendo en su lugar términos como «Hong Kong» o «popcorn». Y claro, si a eso le añadimos la traducción automática de Google, los subtítulos en español pueden formar un sinsentido. Así que lo mejor es que busquen en el menú de configuración los subtítulos en inglés, pero no los que se generan de forma automática.

Espero que, aún así, puedan disfrutarlos. ¡Feliz Día del juego de rol gratis!

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (7/7): publicidad y ventas


Tenemos nuestro libro publicado, tanto en edición física como digital. ¿Y ahora? ¿Nos sentaremos a ver cómo las ventas aumentan y el dinero fluye hacia nuestra cuenta? Sería muy mala opción: ya es un lugar común la saturación del mercado literario, y con toda probabilidad nuestra obra pasaría desapercibida, como una solitaria ola en un mar de ofertas y nuevos lanzamientos.

Pero podemos luchar contra ello, incluso desde nuestra sencilla posición de autores independientes. Es lo que algunos denominan marketing y otros mercadotecnia. En términos más sencillos: hacer publicidad del libro y crear promociones para darlo a conocer. Si disponemos de una cantidad inicial para invertir, o podemos tirar de contactos, tal vez seamos capaces de crear una buena campaña orientada a vender nuestro libro. Pero lo habitual en el caso de autores independientes es que dependamos (perdón por el oxímoron) de nuestro propio esfuerzo. Espero que hoy pueda proporcionar algunas ideas y consejos.

Antes de seguir debemos dejar una cosa clara: hay una diferencia entre promocionar un libro y venderlo. Promocionamos nuestra obra e intentamos que la mayor cantidad de gente la conozca, pero no deberíamos forzar la situación y repetir de forma incesante «compra, compra, compra». Si nos fijamos en las campañas de las editoriales, lo máximo que llegan a decir es «consíguelo», pero por lo general reservan esa rudeza para los momentos en que hablan del precio. Una editorial no nos persigue por las redes sociales con sus productos; se limita a presentarlos. Y sí, entiendo que para salvar el escollo un autor que no esté apoyado por una campaña publicitaria editorial deba ser un poco más agresivo, pero ni siquiera un librero, que está al pie del cañón (¡cuántas librerías se han cerrado en el último año!), presiona a sus clientes; se limita a hacer recomendaciones.


A pie de calle.

Algunas de las posibilidades que tenemos son bastante tradicionales. Las más obvias son acudir a librerías para ofrecer nuestro producto y crear presentaciones del mismo. Lo malo de estas opciones es que necesitan una pequeña inversión inicial: una pequeña tirada de libros. En CreateSpace nos dan la opción de imprimir copias para el autor a buen precio, pero tienen unos costes de envío bastante caros.

Podemos visitar las librerías que tengamos más a mano, en nuestro propio barrio o ciudad. Como lectores (y todo escritor debe antes ser lector) tal vez tendremos trato con alguna, pero no es indispensable, y de hecho tendremos que ir a algunas sobre las que ni siquiera habremos oído hablar. El siguiente paso es ofrecer nuestro libro (si las personas que encontremos son sólo dependientes, les podemos explicar lo que queremos y preguntar cuándo podríamos hablar con los dueños). En cualquier caso, sin agobiar y sin presionar.

Por supuesto, los libreros NO van a comprar la obra de un desconocido. Lo que tendremos que hacer es dejarles uno o dos ejemplares en depósito. Esto es, sin cobrarles de momento. Les proporcionaríamos nuestros datos en un sencillo albarán de depósito (impreso por nosotros o comprado en un bazar). Pasado un tiempo, nos pondríamos en contacto con la librería (si no nos han llamado antes), y en caso de que se haya vendido algún ejemplar pasaríamos a cobrar nuestra parte y a ofrecer nuevos ejemplares.

Respecto al precio, el PVP (precio de venta al público) será la suma del coste de imprimirlo, la parte que quiera quedarse el librero y lo que queremos ganar nosotros con cada venta. Y ojo, si ganamos dinero con este método no debemos olvidar declararlo ante la hacienda pública (aunque no confiaría en que la cantidad llegara al mínimo necesario para ser declarada).

El segundo método ya es puramente publicitario. La idea parte de la misma base: visitar librerías o lugares donde se realicen presentaciones de libros (como la Casa de Cultura de nuestra población). Lo ideal sería acudir a alguna, para ver cómo se desarrollan. Del mismo modo que antes, nos presentaríamos a los dueños u organizadores de eventos para proponerles presentar nuestro libro. Si se trata de un local comercial, tal vez deseen asegurarse de algún modo las ventas, así que por nuestra parte deberíamos darle un poco de bombo al asunto, e invitar a nuestra familia y amigos para, al menos, «hacer bulto».


En línea.

Con la ventaja de no tener que imprimir ninguna copia, sino únicamente conducir a los posibles lectores-compradores hacia el sitio donde puedan adquirir nuestro libro, la publicidad online puede resultar más sencilla y beneficiosa.

Podemos contar con nuestro propio sitio, incluso gratuito, desde el que hacer publicidad de nuestra obra y tal vez también venderla directamente. Pero en cualquier caso para ser útil de verdad nuestro sitio deberá registrar un alto número de visitas, lo que será difícil a menos que creemos contenido de otro tipo que la gente busque. Es decir, los que busquen nuestro nombre o el título de nuestra obra (y sean por tanto dirigidos a nuestro sitio por los buscadores) serán muy pocos. Si escribimos un contenido interesante de nuestro ámbito (la escritura y la narración) o de algo cercano a nuestro texto (el período en que se inscribe una novela histórica, por ejemplo) atraeremos más visitas, y por tanto tendremos más posibilidades de que nuestra obra sea conocida. Otro método para que se conozca nuestro sitio, o directamente nuestro libro, son las redes sociales.

El mejor consejo para manejar la publicidad en las redes sociales es que debemos adaptarnos a ellas. No es lo mismo escribir un mensaje en 140 caracteres que una entrada para un blog. Además, en cualquier red social lo importante es mantener el perfil activo. Aparecer en una red de lectores, poner un enlace a nuestro libro y desaparecer para nunca jamás es una pérdida de tiempo.

Twitter es la red más inmediata y rápida pero también la que cuenta con menos memoria. Nuestra participación, la de todos, no es más que un parpadeo en el timeline. Así que es la que mejor acepta la publicidad directa y repetitiva. Como autores, creo que lo mejor que podemos hacer es intercalar de vez en cuando algún enlace a nuestro libro, o a algún contenido que hayamos publicado en otra parte, entre otros tweets que nos interesen. Enlazar a otros o hacerse su seguidor es la forma más rápida de obtener seguidores, pero debe hacerse con tiento y sabiduría.



Facebook es muy útil para escritores. En mi caso, no quería que mi perfil habitual (con el que uso mi seudónimo en la red, Narrador, y en el que tengo un puñado de amigos que son conocidos del mundo real) fuera el mismo que mi perfil como autor, así que hace poco creé una página como escritor. De esa manera, la gente que la siga puede estar al tanto de promociones y nuevos lanzamientos. Esto es lo que sucede con las marcas comerciales, y no debemos olvidar que estamos creando una marca, en este caso personal. El contenido más habitual comparte con Twitter la vida breve y el buen efecto de todo lo multimedia (que es lo que se lleva la palma en lo que a pulgares arriba se refiere), pero cuenta con algo más de miga e importan un poco más las fuentes de información. Nuestros mensajes recibirán por lo general un segundo vistazo (sobre todo si incluyen imágenes), aunque no lleguen a tanta gente como en la red anterior.



Blogger y WordPress, por nombrar los sitios de blogs más importantes, son arena de otro costal. Cada entrada lleva mucho más trabajo, pero los buscadores, a diferencia de lo que sucede con las dos anteriores, se llevan muy bien con los blogs, si se actualizan con regularidad y contenido original. A este propósito, vale lo dicho al respecto de los sitios propios: el contenido debe ser interesante para cierta cantidad de usuarios de la red, y al mismo tiempo, para despertar interés en nuestro trabajo debe estar relacionado con él. En mi caso, he elegido crear esta serie de entradas sobre mi experiencia con la publicación en el portal de Amazon. No he intentado vender nada, y me he basado como digo en mi propia experiencia, pero al mismo tiempo para poderlo hacer he nombrado un par de veces mi libro (Evangelio según Longinus), he mostrado su portada, y he asociado mi nombre auténtico, que en la red es poco conocido al haber usado siempre seudónimo. Tampoco digo que sea un ejemplo a seguir, pero creo que estoy logrando cumplir poco a poco mis objetivos. De hecho, las anteriores entradas han conseguido entre dos y tres veces más visitas que las habituales en el blog, y eso en sólo una o dos semanas.

Existen otras muchas redes, como G+ (que está de capa caída) o LinkedIn (a la que veo menos movimiento de seguidores, pero igual es cosa mía). E incluso existen específicas para lectores. En mi caso he elegido GoodReads, porque aunque está en inglés, la comunidad de habla en español se va extendiendo.

Mi perfil en GoodReads


Con esto termino esta serie. En próximas entradas espero profundizar en algunos detalles, sobre todo si alguien deja algún comentario al respecto, e iniciar otros temas sobre escritura, como estructura narrativa, diseño de personajes o puntos de vista. ¡Nos leemos!


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Cómo publicar con Amazon en siete pasos (6/7): edición electrónica


Los pasos anteriores nos han dejado con un libro en edición física que, impreso desde el sitio de CreateSpace, se venderá ya en las diferentes páginas Amazon. Podemos dejar así el proceso de publicación, pero es interesante que lo complementemos con una edición electrónica. Aunque el mercado de los ebooks todavía no se ha desarrollado por completo para la literatura en español, los usuarios de Amazon sí están adaptados a esta tecnología, que les ofrece el mismo contenido, sólo que en otro formato y, por lo general, a un mejor precio. De hecho, algunos autores publican sólo la versión en ebook de sus obras.


Inscripción en KDP.

La propia página de CreateSpace nos ofrece la posibilidad de continuar el proceso con la creación de la versión electrónica, con un enlace a Kindle Direct Publishing, el sitio del grupo Amazon para la publicación de nuestro ebook. Ojo porque este proceso nos va a crear una versión en Kindle, que en principio sólo sería válida para dispositivos electrónicos que puedan leer esta versión. Sin embargo, desde hace un tiempo Amazon ofrece una aplicación gratuita con la que puede leerse un kindle desde tabletas, teléfonos y ordenadores.

En KDP nos abriremos una cuenta, tal y como hicimos en su momento con CreateSpace. Los datos que rellenar se dividen en tres campos: los personales (sin problemas), la información tributaria (como en CreateSpace deberemos indicar que tributamos en nuestro país para que nos graven sólo el 5 %) y los pagos de regalías. En este punto debemos seleccionar la forma de pago y el tipo de moneda con el que queremos que nos pague cada una de las páginas de Amazon (esto es: .com, .co.uk, .de, .fr, etc). Supongo que lo más sencillo es recibir una transferencia (EFT; para lo cual debemos darles un número de cuenta) en nuestra moneda. Aquí yo tuve un pequeño problema: como, a pesar de vivir y trabajar en España, mi cuenta es de ING (y ellos operan desde Holanda), no sé qué tratados internacionales de México son válidos sólo con algunos países, pero no con Holanda, así que las ventas que haga en Amazon.com.mx no me las pueden pagar en euros. Decidí poner que me ingresaran libras, ya que supongo que cuando el banco me haga la transferencia podré cambiarlas sin problemas.


Nuestro libro en formato electrónico.

De cualquier forma, una vez completados todos los campos, tendremos nuestro perfil terminado. En la página principal de KDP podremos crear un nuevo título, aunque si venimos desde CreateSpace ya tendremos nuestro primer ebook esperando a que terminemos el proceso. Aunque muchos datos son los mismos, no está de más que peguemos un vistazo poco a poco.

Los datos del libro, como título, descripción y autores, no creo que den problemas. En mi caso, mi nombre aparecía como Fco. Salvador, sin la V. Para modificar el nombre del autor (esto es raro) debemos darle a «Añadir colaboradores», un botón que debería llamarse «Editar» o algo así. El ISBN que creamos para nuestra versión en CreateSpace no sirve, pero a lo largo del proceso se nos entregará un código ASIN, que hace las veces de ISBN pero sólo para la versión Kindle.

Después de declarar que tenemos todos los derechos de la obra (si es que es así), podremos elegir las categorías en las que se engloba e indicar unas cuantas palabras clave para que el libro salga en las búsquedas de los posibles lectores. El tema de las categorías es un poco raro, porque las que aparecen aquí no son las que luego salen en Amazon. Si, una vez publicado, no nos parece bien la categoría en la que aparece, deberemos solicitar el cambio realizando una petición específica.

El siguiente paso es subir una portada, aunque si venimos desde CreateSpace ya la tendremos. En este caso no es la cubierta completa, si no sólo la portada.

Por último, subimos el contenido del libro. No nos sirve el archivo .pdf que subimos en CreateSpace, porque la calidad va a ser horrorosa. Lo suyo sería utilizar un archivo .mobi o epub, pero nos servirá bastante bien un .doc. Luego tenemos la vista previa para asegurarnos de que la conversión se ha realizado sin problemas. Debemos tener en cuenta que el formato electrónico no tiene por qué ser igual que el impreso. Tendremos que aceptar los inconvenientes. Por ejemplo, las notas a pie (en Evangelio según Longinus uso algunas para explicar el significado de los nombres o para hacer referencia a citas bíblicas) aparecerán todas juntas al final del libro, ya que es imposible predecir en qué punto del ebook (cuyo usuario puede modificar el tamaño de la letra, entre otras cosas) deben aparecer; pero como se crean enlaces de ida y retorno, no hay mayor problema. Pero también podremos usar sus ventajas. Verbigracia, creando un índice compuesto de enlaces a los capítulos, facilitaremos un poco la lectura.


Derechos y regalías.

KDP nos da la posibilidad de diferenciar los derechos de nuestra obra por territorio, o indicar que tenemos los derechos en todo el mundo (que sería lo habitual). Y para terminar, nos pregunta el precio final del producto, separándolo según las diferentes extensiones de página. Es decir, precio en dolares para Estados Unidos, en libras para Reino Unido, en euros para Alemania, Francia, España, Italia y Holanda, yenes para Japón, etc. Tranquilos, que KDP nos lo calculará directamente a partir del precio en dólares.

Más importante aún es el tema de las regalías. Si el precio del libro se sitúa entre 2'99 y 9'99 $, podremos seleccionar las regalías del 70 %. Eso quiere decir que por un ebook que se venda a 3 $ el autor se lleva 2'10 $. No está nada mal. Sin embargo, los libros a menos de 2'99 o a más de 9'99 otorgan unas regalías del 35 %. Eso quiere decir que por un libro a 0'99 € (como Evangelio según Longinus y muchos otros) el autor se lleva sólo 35 céntimos. Aquí haría las mismas consideraciones que al ponerle precio a la versión física: de momento, quiero ser conocido, así que prefiero no ganar tanto si así puedo aumentar las posibilidades del libro.

Por último, podremos seleccionar la opción Kindle MatchBook (que ofrece un mejor precio a los compradores de la versión física -o gratis, si el kindle es ya barato-) y la de préstamos (un usuario puede prestarle a otro nuestro libro electrónico). Por mi parte, creo que ambas opciones son beneficiosas para nuestro libro.


KDP Select.

Podremos disfrutar de algunas ventajas en publicidad si aceptamos que nuestro libro no se encuentre en otro formato que no sea Kindle. Por cada período de 90 días, disponemos de dos tipos de promociones, mutuamente excluyentes: Kindle Countdown Deal (ofrecer un mejor precio durante un tiempo limitado, pero sólo válido para las páginas Amazon.com y Amazon.co.uk) y la Promoción de libro gratuito (que tiene un máximo de cinco días por cada período). Esta última puede hacernos alcanzar fácilmente el top ventas para libros gratis, aumentando en general su visibilidad.

Sin embargo, que debamos mantener el libro en formato Kindle únicamente, nos deja fuera de otras páginas, como Barnes & Noble y muchas más. Éstas tienen un menor porcentaje (en volumen de negocio) que Amazon, y mucho menor en español, pero aún así es algo que pensarse. En caso de no desear restringirse a Amazon, creo que la página SmashWords ofrece buenas posibilidades para alcanzar otras distribuidoras.


De cualquier forma, una vez aprobada la revisión por parte de KDP, ya tendremos nuestro libro publicado en versión electrónica. Sólo falta darlo a conocer.


Cómo publicar con Amazon en siete pasos (5/7): distribución y precio


Como ya dijimos, una vez aprobada la revisión por CreateSpace, podemos ver el aspecto final del libro con un visor alojado en el propio sitio, o descargando un archivo .pdf. Si todo está correcto, podemos pasar al siguiente punto del proceso.


Canales de distribución.

La distribución de la versión física de nuestro libro se realiza a través de una serie de canales asociados a CreateSpace, siempre que nosotros les demos el visto bueno. A priori, parece lógico que cuanto más se distribuya nuestro libro, mejor será para nuestras ventas, así que lo suyo sería marcar todos.

Los tres básicos son el propio sitio de CreateSpace, que crea una página (muy sencilla como podemos ver aquí) con la referencia de nuestro libro, desde la que podrán comprarla nuestros posibles clientes-lectores; Amazon.com, que es para lo que nos hemos metido en todo este embolado; y Amazon Europe, que viene a ser lo mismo pero para todas los sitios específicos por país, como Amazon.es.

Los tres canales extra, que al parecer durante un tiempo no fueron gratuitos (ahora sí lo son), incluyen librerías y bibliotecas por un lado, pero también CreateSpace Direct, un programa que permite a cualquier vendedor ofrecer nuestro libro por su cuenta. Por ejemplo, mi libro, Evangelio según Longinus, lo ofrece un tal "Meirin UK" a casi cuatro veces su precio normal (como puede verse aquí).


Poniendo precio a nuestro trabajo.

El siguiente punto es indicarle al sitio el valor al que queremos dejar el libro. Nos indican un precio mínimo, supongo que basado en el número de páginas, y, en función del precio al que lo pongamos, podemos ver las regalías que obtendremos en los diferentes canales.

El canal más beneficioso para nosotros es el propio sitio de CreateSpace, porque tiene unas regalías bastante más apetecibles que las de Amazon. Sin embargo, en mi caso he podido comprobar que, aunque yo podría ganar más si el libro se comprara en ese sitio, el coste de los portes haría que el cliente estuviese pagando también más, y eso en definitiva iría en mi contra.

Pero, ¿a qué precio ponemos nuestro libro? Sólo es un consejo pero la respuesta debería ser: barato. Un contrato con una editorial tradicional en el que nos ofrezcan un 10 % de las ventas (y ojo, no del PVP final) ya es muy suculento, y nosotros somos escritores independientes. Vuelvo con el ejemplo que tengo más a mano: el mío. El precio mínimo, impuesto como ya he dicho por el impresor, es de 6 €. Con el precio actual que tiene el libro, yo no alcanzo los treinta céntimos por unidad vendida. Pero mi intención no ha sido hacerme rico con la venta de mi primer libro, ni tan siquiera «ganar lo suficiente para vivir», si no sólo intentar a hacerme un pequeño hueco, que mi obra empiece a ser leída, y aprender con la experiencia de la autopublicación.


Detalles finales.

Después de volver a elegir que la portada sea mate o brillante (no sé por qué esto se repite como uno de los apartados de la distribución, cuando ya se eligió al crear la portada), es el momento de completar una descripción del libro (lo que irá en la contraportada, y que los posibles lectores podrán leer antes de decidirse a comprar nuestro libro) y una biografía del autor. También elegiremos la categoría en la que incluiremos nuestra obra y algunas palabras clave para ayudar a los buscadores.

Con eso, hemos acabado la publicación de la edición física: en unos días, el libro estará disponible en Amazon y podremos empezar a pasar el enlace. Sólo queda, como la propia CreateSpace se encarga de recordarnos, conquistar el mundo del Kindle. Pero eso lo dejo para la próxima entrada.


Cómo publicar con Amazon en siete pasos (4/7): portada; revisión


Después de subir el interior del libro, CreateSpace nos hace continuar con la cubierta, antes de realizar una revisión completa.


Diseño de portada.

No podemos olvidar que la portada es parte de la tríada en la que se basa un posible lector a la hora de comprar un libro (dejando aparte el nombre del autor, si éste es conocido). A saber: título, portada y sinopsis. Y no se trata sólo de encontrar una imagen bonita, pues ésta debe representar de alguna forma el contenido del libro.

En primer lugar, deberemos elegir entre el acabado mate y el brillante. Esto va al gusto de cada uno, pero en el formato de tapa blanda, la portada mate es poco más que una cartulina, así que a mi parecer la opción con brillo le dará un acabado más profesional.

Luego ya pasamos al diseño de la cubierta. Tenemos la opción de subir una realizada por nosotros (o por un profesional; en este caso, como ya indicamos al hablar de la edición y el maquetado, debemos elegir bien y siempre después de ver sus trabajos previos). Para ayudarnos, además de una pequeña gruía sobre el asunto, también podremos descargar algunas plantillas con los márgenes y demás elementos que deberemos respetar.

Otra opción, bastante sencilla, es usar el Cover Creator, un pequeño programa dentro del propio sitio de CreateSpace, que nos permitirá elegir un tema (de entre una treintena) y luego personalizarlo un poco. No es un programa potente, pero su diseño simple nos permitirá crear una portada de líneas sencillas. Además, es un servicio gratuito, lo que ya tiene mérito. El programa cuenta con una base de imágenes, distribuidas por categorías; pero también podremos subir las nuestras, así que podremos tener una portada original usando este programa. Recordad que, al utilizar imágenes obtenidas en la red, éstas deberán estar libres de derechos.

En cualquiera de las opciones, la imagen debe tener al menos 300 ppp, así que debemos asegurarnos de que sea bastante grande de origen. Esto fue un pequeño quebradero de cabeza para la portada de Evangelio según Longinus, ya que en la base del programa no hallé ninguna imagen que representara la idea que había tenido, y las imágenes de lanzas que conseguía no tenían bastante tamaño. Al final pude encontrar una buena, y con otra imagen de sangre monté el dibujo de portada con el Paint. El resultado, obtenido con uno de los diseños del CoverCreator, me dejó muy satisfecho:


Como podemos ver, lo que se diseña es la cubierta completa, no sólo lo que solemos llamar portada, sino también el lomo y la contraportada.

Proceso de revisión.

Cuando terminamos de subir el interior del libro, CreateSpace nos permite ver el resultado dentro del propio sitio, con un visor que incluso simula el paso de las páginas. Además nos señala cualquier posible incidencia, como problemas con los márgenes o con los tipos de letra. También nos da una previsualización de la portada, cuando hemos acabado el proceso que he descrito arriba. Una vez aceptadas ambas cosas, nos podemos tomar un respiro en el trabajo. Alguien de CreateSpace va a revisar que todo pueda imprimirse sin problemas, para lo cual pueden tomarse un par de días.

En mi caso me dieron el resultado en el mismo día, en cosa de unas doce horas. Había cometido un pequeño gran error: como había estado revisando los últimos capítulos horas antes, al diseñar la portada puse en el título «Longino», que es el nombre que uso en la narración. El que había revisado el trabajo se dio cuenta de que la portada del interior y la cubierta tenían títulos diferentes. Después de cambiarlo, tuve que dejar de nuevo el libro para revisión, que en este caso fue aprobada al día siguiente.

Una vez revisado, podemos ver el resultado final en el sitio, y descargarlo en un archivo .pdf. Sólo nos queda darle un precio y lanzarlo al mercado, como veremos el próximo día.


Anterior: impresión y detalles legales

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (3/7): impresión; detalles legales


Una vez finalizado nuestro libro (o comic, o juego de rol, o lo que sea), edición y maquetado incluidos, y elegida la autopublicación como método de sacarlo a la luz pública, como autores debemos elegir la forma en que vamos a llevar a cabo esta publicación independiente.


Sobre la impresión

No creo que el común de los escritores tenga en su casa la maquinaria necesaria para imprimir y encuadernar una tirada de libros, y aunque una opción es encontrar a un profesional local que nos realice esta tarea, esto tiene dos inconvenientes. El primero, muy obvio, es que a esa persona hay que pagarle el trabajo, y de nuevo (como en el caso de un editor o corrector) es que el pago es a fondo perdido. El segundo, relacionado con esto último, es que es muy probable que esa primera tirada de libros nos la tengamos que comer con patatas. Me explico: un autor independiente no cuenta con los seguidores de uno consagrado, ni tiene detrás el apoyo publicitario de una editorial. Quitémonos la venda de los ojos: vender libros es una carrera de fondo, y los éxitos repentinos sólo surgen de forma esporádica. Contar con una página web para nuestra obra, o contactar con los libreros locales para «colocarles» nuestros libros son buenas ideas, pero no van a resolvernos la papeleta.

Para solucionar el problema de la tirada, surgió la impresión bajo demanda: el libro se imprime y se envía cada vez que hay un pedido del mismo. Además, con este método de impresión eliminamos otro coste de la edición tradicional: la impresión bajo demanda está exenta del depósito legal.

El problema aquí es asegurar una cobertura: ¿puede mi libro llegar fácilmente a otro país? Si la empresa me lo manda a casa, y luego yo debo hacerme cargo del envío, me puede salir muy caro. Una solución a esto es Publidisa, que distribuye a buena parte del mundo de habla hispana y lusa.

Otra solución, y que además nos facilitará después el paso al libro electrónico, es meternos de lleno en el mundo del grupo Amazon. Y digo grupo: Amazon incluye un montón de sitios diferentes, y no son siempre orientados a la compra (o no de forma directa), como IMDb o GoodReads. Uno de estos sitios es CreateSpace, que nos permite subir el libro, crear una portada, y distribuir copias impresas (bajo demanda) de nuestro libro en ciertos canales, entre los que se cuenta la propia Amazon. Lo interesante es que el servicio es totalmente gratuito para nosotros (salvo nuestras propias copias, claro).


Cuenta en CreateSpace

Para empezar a funcionar en CreateSpace, debemos darnos de alta. Los primeros pasos para crear una cuenta son los típicos que rellenamos muchas veces en la red (nombre, dirección, etc). Hay algunos campos que varían si fuéramos una empresa u organización. No es obligatorio que el nombre a quien va la cuenta sea el mismo que aparecerá luego como autor del libro.

Después de completar la información «normal», comenzarán a surgir detalles un poco menos comunes. Durante el proceso, los recuadros van acompañados de un pequeño interrogante del que se desplegará una pequeña ayuda si ponemos el ratón encima. Además, siempre podremos buscar información en la red si no tenemos algo claro. De todas formas, la información se compone de dos partes: la forma en que queremos que nos paguen (y en caso de que sea transferencia a nuestra cuenta, la información de la misma: código IBAN y código SWIFT -también llamado BIC-), y la información sobre nuestros impuestos.

Esto último es importante, porque si no le indicamos nada, de todas las ventas se nos quedará un porcentaje en los Estados Unidos, y allí nosotros no tenemos nada que declarar (salvo que seamos estadounidenses o trabajemos allí). Si uno busca información al respecto, verá que en algunos sitios explican que es necesario solicitar y rellenar un documento, pero al parecer eso está desfasado: lo único que debemos hacer es entrar en una ayuda (Tax Interview Help Guide la llaman), indicar que no somos estadounidenses y que declaramos impuestos en nuestro país, y luego proporcionar una referencia de esta circunstancia. Pues bien, en España (no sé cómo será en otros países), la referencia con la que todos los contribuyentes declaran sus impuestos es nuestro DNI. Así de sencillo.


Primeros pasos para un nuevo libro

Una vez creada la cuenta, ya podremos añadir un libro (Add New Title) para comenzar nuestro proceso de publicación. Primero nos piden los datos generales: título y subtítulo, nombre del autor y otros colaboradores, idioma, y nombre de la serie si la obra pertenece a alguna.

CreateSpace nos pregunta varias veces si tenemos todos los derechos de publicación. Ojo con obras que no sean de nuestra mano (como reediciones o antologías), porque las regalías cambian bastante.

El siguiente paso es seleccionar un ISBN. Como algunos ya sabrán, ésta es una referencia única para nuestra obra, y su uso es obligatorio. Aquí se nos plantean cuatro posibilidades: usar uno propio ya existente (comprar uno en España cuesta 45 €, y 35 € adicionales si queremos que se incluya la portada, el índice y otros detalles), comprar uno (por 99 $), crear uno personalizado que sólo nos servirá para CreateSpace (por 10 $) y dejar que se nos asigne uno, que como en el caso anterior será válido únicamente para esta plataforma (servicio gratuito). No entiendo muy bien qué sentido tendría personalizar el número de ISBN, y aunque crear uno universal puede resultar llamativo, no hay que olvidar que el número está asociado a la portada y al formato, por lo que ambas opciones resultan carísimas. Así que yo aconsejo elegir la opción gratuita, y si en un futuro deseamos imprimir con alguien que no sea CreateSpace ya nos preocuparemos de conseguir un ISBN.

A continuación nos toca subir el contenido de la obra, su interior. Aunque nos dan varias opciones, creo que la mejor es tener creado un archivo .pdf con el formato adecuado. Ojo porque debemos subir un único archivo con todo el contenido, desde la portadilla hasta la última página. Mientras el archivo se sube, la propia página nos indica que podemos seguir con el proceso creando la portada, algo que nosotros haremos el próximo día.


Cómo publicar con Amazon en siete pasos (2/7): edición y formato


Entendido el concepto de autopublicación, a un autor que opte por esta vía y no quiera verse obligado a realizar una inversión inicial no le queda más remedio que arremangarse y realizar algunas tareas que no son parte de las habituales en el oficio de escritor. Aquí expongo dos de ellas (edición y maquetado) de forma general, orientada a la publicación con una plataforma del tipo de Amazon. Incidir en todos los detalles llevaría varias entradas. Si tienes dudas o quieres profundizar en algún punto, puedes escribir un comentario en esta entrada, usar tu buscador habitual o recurrir a la ayuda del procesador de textos.


¿Cómo editar un escrito?

En primer lugar, y antes de iniciar todo el proceso, recomiendo que la obra esté totalmente terminada: no merece la pena perder tiempo con estos temas, si ni siquiera hemos terminado nuestro trabajo principal, que es escribir. Todavía es pronto para el registro en Amazon, o para seleccionar una licencia para la obra, si ésta ni siquiera está completa.

¿Cuándo está terminada una obra? Difícil de decir. En muchos sitios indican que es mejor, una vez acabada una novela, dejarla reposar por algún tiempo (un par de semanas) y luego realizar una nueva revisión. De esa forma uno puede leer su propia obra con la mente un poco más despejada, y al haber olvidado ciertos detalles puede darse cuenta de si algo no funciona o es incoherente, tanto en lo respecta al estilo como a la trama de la obra.

En mi caso, presenté a un concurso la única novela que he terminado (de las muchas que he iniciado a lo largo de los años). Evangelio según Longinus contaba en ese momento con unas 50000 palabras. Meses después, tras el fallo del concurso, releí la obra, añadiendo algunas escenas nuevas y un par de episodios a la trama que sirve como relato-marco. Cuando acabé el proceso, la novela tenía 60000 palabras. Esto no es lo habitual, por supuesto, pero refleja la necesidad de ese descanso para obtener una obra más pulida y cercana al ideal que tenemos en nuestra mente.

La revisión debe hacerse desde un punto de vista literario, como ya hemos dicho (incoherencias en la trama, estilo y retórica, descripciones y diálogos, etc), pero también gramatical (la ortografía ya la supongo revisada). Todos cometemos algunos errores a la hora de escribir; fallos gramaticales en frases que parecen correctas. Detectarlos es muy difícil, aunque pueden ser de ayuda los manuales de estilo. En la red podremos encontrar bastantes consejos (algunos deben seguirse con cuidado), en particular en páginas dedicadas a las normas de estilo de los medios de comunicación. Leerlas puede ayudarnos a descubrir esos fallos invisibles, y el buscador de nuestro procesador de textos será una herramienta muy útil en estos casos. Por ejemplo, si creemos haber hecho uso del gerundio de posterioridad a lo largo de un escrito, podemos buscar «ndo» para hacer un barrido a lo largo de todos los gerundios del texto. Esto también sirve para pulir nuestro estilo, no ya de faltas gramaticales, sino de pequeños abusos que son habituales en un texto descuidado, o giros extraños que usamos en nuestra lengua habitual. Podemos por ejemplo buscar «mente» para aligerar la obra de los adverbios de ese tipo, o también una palabra en concreto que usemos de forma inconsciente como muletilla.

Antes o después de nuestra revisión, estaría bien si contamos con un grupo de lectores beta; esto es, algunos amigos o conocidos que puedan leer la obra y dar su opinión. La calidad de ésta y la importancia para el autor variarán mucho, por supuesto, en función de la experiencia lectora de cada uno y de su confianza hacia nosotros. Pero en cualquier caso pueden servir como referencia inicial para nuestro posible público.

Otra posibilidad de la que dispone un autor es contratar los servicios de un editor. Éste se encargará de revisar nuestro escrito como lo harían en los pasos iniciales del proceso de una editorial. El problema aquí, además del dinero que estamos invirtiendo (en principio, a fondo perdido), es saber si esa persona que estamos contratando sabe de verdad lo que hace. De la misma forma que para optar a un puesto de trabajo debemos presentar un curriculum vitae, antes de contratar los servicios de un editor no estaría mal que solicitásemos primero una lista de sus trabajos anteriores.


¿Cómo maquetar un texto?

Tras la edición, tenemos un escrito que es, en lo literario, lo más perfecto que podemos alcanzar por nuestros medios. Pero para subirlo a una plataforma habrá que realizar algunos cambios en lo que a formato se refiere.

Lo primero sería seleccionar un tamaño entre los disponibles en la plataforma, aunque el formato más habitual es el de 210 x 150 mm, que en Amazon y asociados es un 6 x 9 pulgadas. Lo habitual es que podamos descargar archivos adaptados a los diferentes tamaños, de tal forma que lo único que debemos hacer es copiar el texto de nuestra obra. Pero no es difícil hacerlo nosotros. En nuestro procesador de textos podemos configurar la página (Page Setup) con una serie de valores; los principales son el tamaño del papel (15'24 x 21'86 cm) y los márgenes (unos 2 cm en todos ellos estaría bien, añadiendo 1 cm para encuadernación).

En este archivo modificado debemos copiar todo el texto de nuestra obra. Yo suelo trabajar con un archivo para cada capítulo, y sé que esto puede llevar algo de tiempo, sobre todo si configuramos los encabezados de página poniendo el título del capítulo. Debemos recordar que las páginas en blanco no llevan ni encabezado ni numeración. Forzar los finales de página (Page break) nos ayudará con los posteriores cambios de archivo.

Por lo que respecta a la letra utilizada, debe ser legible, pero no demasiado grande. Diez o doce puntos es lo normal en el formato de 6 x 9. Si se incluyen tipos de letra (fuentes) poco habituales, lo mejor es incrustarlas (embed) en el archivo. Aunque así aumenta el tamaño del mismo, nos aseguraremos de que el aspecto no cambiará en procesos posteriores.

También debemos tener en cuenta la situación de ciertos elementos habituales en las ediciones físicas (partes del libro), como la portada y la página legal, los agradecimientos, o el índice. En cuanto a este último, es mejor usar una tabla de contenidos realizada por el propio procesador a partir de los encabezados. De esa forma, cuando creemos nuestro libro electrónico ya aparecerán los enlaces que permitan una navegación más rápida.

Una vez realizados todos estos cambios estéticos, tendremos que crear los tipos de archivo que necesitaremos para subir nuestra obra a la plataforma elegida. En el grupo Amazon, la edición física se realiza a partir de un .pdf, mientras que para la versión digital podremos elegir subir un .doc, .epub o .mobi. Si hemos trabajado en Word, esta página nos ayudará a crear el .pdf. Otra opción es maquetar nuestra obra con InDesign o un programa similar, aunque aprender a manejarlo de forma correcta puede llevarnos algo de tiempo.

Como en el caso anterior, otra persona puede realizar este trabajo por nosotros. De nuevo, lo mejor es que exijamos alguna prueba de sus trabajos previos.


Una vez editado y maquetado el texto, ya estamos listos para subir nuestros archivos, comenzando con la inscripción en la plataforma y los detalles legales que veremos el próximo día.


Anterior: concepto de autopublicación

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (1/7): concepto de autopublicación


Después de experimentar con el proceso de publicación «Amazonico», tenía pensado comentar por aquí cómo me ha ido. Pero en lugar de hacer una entradita ligera, he pensado crear una serie a modo de tutorial, centrándome por separado en apartados concretos.

Éste no será, sin embargo, un tutorial paso a paso del proceso (hay otras páginas que lo cuentan mucho mejor, sólo hace falta escribir «cómo publicar en Amazon» en Google o cualquier otro de los Santos Buscadores de la Red). Lo que haré es aclarar un par de puntos oscuros y fijarme en esos detalles más importantes y que más puedan interesar a un novato en estas lides.

Oriento el texto para los escritores noveles que no puedan, o no quieran, dejarse dinero en un proceso de publicación, pero mucho de lo que diga será útil para todo el que desee vender algo realizado por él mismo, y que no pretenda «salir de pobre» de la noche a la mañana. Aquí incluyo a autores de poemarios, comics o juegos de rol.

Éste es el esquema que voy a seguir en esta serie de entradas:
  1. Comprender qué es la autopublicación (la entrada de hoy).
  2. Edición y maquetado del texto.
  3. Autoría y derechos, ISBN y depósito legal.
  4. La portada. Proceso de revisión.
  5. Distribución y precio. Detalles finales.
  6. Edición electrónica.
  7. Publicidad y ventas.
¿Qué es autopublicarse?

Quién más, quién menos, se dará cuenta de que «autopublicarse» significa de forma literal «publicarse a uno mismo», pero muchas veces se nos escapa el sentido completo de la expresión.

Para entenderlo, creo que no estaría mal fijarnos en una noción bastante básica en la teoría de la información (tan básica, de hecho, que entra dentro del temario para las asignaturas de lengua en los colegios, aunque allí no se use ese término tan rimbombante de «teoría de la información»). Se trata de la transmisión de un mensaje, desde un emisor hasta un receptor. Supongo que a muchos les sonará el siguiente esquema (que puede complicarse, pero no es necesario):


Publicar un libro, por cualquier medio, no deja de ser una comunicación entre un emisor (quien escribe) y un receptor (quien lee). En el caso de la publicación tradicional, el canal viene sustituido por una serie de pasos, que resumo (quitando algunas partes) en el siguiente esquema:


Pues bien, en la autopublicación, es el autor o escritor quien realiza (o consigue que otros realicen para él) los pasos intermedios, hasta llegar al lector final de su obra. Incido un poco más sobre esto: El autor debe editar su trabajo, maquetar el contenido, crear una portada, imprimir los libros, y vender éstos a los posibles compradores. Y cada punto de esa serie debe llevarse a cabo en solitario, o bien contratando a alguien o, si tiene suerte, gracias a la ayuda desinteresada de un amigo. Y no son pasos optativos, o que puedan dejarse de lado, salvo a costa de que el producto final que llegue al receptor (si le llega) sea deficiente.

En las próximas entradas trataré un poco más por extenso estos puntos, pero ya adelanto que una de las soluciones más obvias para el tema de la autopublicación es Amazon. No es la panacea (algunos de hecho dicen que es el Imperio del Mal), pero pone al alcance del autor herramientas gratuitas que permiten facilitar el proceso.



Diario Salvaje 16: los Domos de la Hiena


Parece que la llegada del buen tiempo ha recuperado un tanto la salud de nuestro grupo de juego, así que en nuestra última quedada pudimos disfrutar de una sesión de las largas, con buena asistencia de jugadores.

Por lo que respecta a la propia partida, ya se va notando que las tierras exploradas alrededor de Këlmaran se encuentran al límite de lo que sería alcanzable por unos exploradores que deben, al mismo tiempo, participar como miembros del Consejo en una reunión que se celebra cada ochana. Después de los encuentros que llevaron al grupo a Lumenkanto durante la última partida, los PJ sólo pudieron ocupar un día adicional en explorar, antes de verse obligados a regresar a la villa.

Esto lo había previsto, aunque no sabía en qué punto pasaría. Por eso mismo, ya les había advertido a los jugadores que pasadas algunas aventuras, tenía pensado que el grupo de personajes abandonara Këlmaran, después de nombrar a algunos sucesores PNJ como consejeros. Eso nos permitirá seguir jugando la subcampaña que he montado y, al mismo tiempo, continuar el avance y desarrollo de la emergente nación.

El Caballero Amarillo
Al llegar a Këlmaran, los PJ acudieron a ver a la alquimista, la arpía Endrela, para hacerle entrega de algunos trofeos con los que, por ventura, pudiera fabricar objetos interesantes para ellos. Además de grandes pedazos de escorpión gigante y de ciempiés gigante, los PJ se libraron de morralla que ni siquiera sabíamos cuándo consiguieron, pero que tenían apuntada en sus hojas de personaje, como «3 plumas de pegaso» o «sangre de dríada». Por un momento, no sabía si estábamos jugando a rol o a una aventura gráfica.

La arpía, además, les dijo que Almäa, líder de Këlmaran, había dado aviso para que acudieran a verla nada más llegar de su viaje. Así se iniciaba el gancho para la nueva misión: los rumores hablaban de que una líder hienántropa, que se hacía llamar la Dama Carroñera, estaba reuniendo un ejército dispuesto a retomar Këlmaran. Estos rumores habían llegado a la villa en boca del Caballero Amarillo, un extraño personaje con el que ya habían topado con anterioridad, y cuyo nombre había aparecido en varias ocasiones desde entonces). Los PJ no se fiaban de él, pero aún así decidieron que no podían hacer otra cosa que acudir a los Domos de la Hiena, el lugar donde se está reuniendo ese supuesto ejército.

Kik-klig, guardia hienántropo
Pero antes celebraron la sexta reunión del Consejo. Preocupados por si los rumores eran ciertos, los consejeros decidieron tomar posiciones al oeste de la ermita de Kärantel, y dieron órdenes de comenzar la construcción de una almenara en el lugar. Además, para reforzar la seguridad de Këlmaran iniciaron un muro que rodeará la sección sur, ya que el resto del perímetro cuenta con la protección natural de la elevación sobre el terreno circundante.

Al día siguiente realizaron el viaje hacia los Domos de la Hiena, un antiguo emplazamiento en las quebradas al oeste de Këlmaran, donde se inicia uno de los dos desniveles que dominan la geografía de las Tierras Salvajes. Antes de su llegada, sin embargo, se toparon con un pequeño grupo de guardias hienántropos. El combate fue muy desigual, pero el líder hienántropo prefirió, antes de la rendición, sacrificarse usando un ingenio mágico, con el fin de dañar a los héroes. No les sirvió de mucho.

Compuesto en su origen por unas cuantas cámaras excavadas en la roca, a modo de lugar de peregrinación, los Domos de la Hiena reciben ese nombre por las cúpulas que coronan algunos de los edificios monumentales con los que fue agrandándose la población. A su llegada, los PJ se encontraron con un conjunto de cavidades y pequeñas puertas situadas sin ningún orden. Si deseaban descubrir algo del interior, les iba a tocar arremangarse y explorar hueco a hueco.

Bloglob, el inspirado diaño
Así es como encontraron en una vieja cripta abandonada a Bloglob, un clérigo diaño (si los trasnos de Lüreon fueran como los orcos negros de Warhamer, los diaños serían goblins, o tal vez snotlings). Hay que reconocer que Bloglob estaba un poco mal de la cabeza. Tal vez el calor del desierto le había frito los sesos, o por ventura fuese verdad que la Madre Blanca lo había visitado en sueños para mostrarle que unos héroes enviados por ella llegarían a los Domos de la Hiena para eliminar la herejía. Así que les puso en antecedentes: un clérigo ¿con genes demoníacos? había realizado algunos experimentos con un par de especímenes hienántropos, añadiéndoles un tercer ojo. Era difícil entender lo que decía con exactitud, pero los PJ le prometieron eliminar la herejía y marcharon de allí.

Poco después, al entrar en un pórtico sostenido por anchas columnas, el grupo hizo saltar una trampa, y media docena de guardias hienántropos se lanzaron sobre ellos. El combate se inició bien para los héroes, que lograron eliminar a un par de guardias; pero la mala suerte hizo que un miembro del grupo fuera el siguiente en caer, debido a una fea herida que lo dejó a las puertas de la muerte. No había tiempo para más, y con un suspense hiperbólico se cerraba la sesión.

Los Domos de la Hiena están basados en House of the Beast, la segunda aventura de la campaña Legacy of Fire. Pero allí es un templo más típico, rodeado de algunas torrecillas y situado sobre un subterráneo de varios niveles que a mi gusto queda demasiado largo. Elegí los encuentros que me gustaron, y, salvo aquéllos que funcionaban bien juntos, los separé para acabar quedándome con catorce ubicaciones. Éstas las fui situando sobre una imagen (también obtenida de uno de los libros de Paizo para esta campaña) que me recordaba a la ciudad de Petra. Durante la partida, en lugar de describir o dibujar un plano, les mostré la imagen (sin los lugares señalados) a los jugadores, preguntándoles dónde querían ir. Cambió un poco la dinámica habitual de nuestras partidas, creo que para bien. Ésta es la imagen: