“El amanecer llegó sumido en una bruma ligera mas,
como un brioso corcel vuela por la anchurosa pradera al escuchar el restallido de la fusta,
y se aleja pronto del alcance de la vista,
así se disipó la niebla en cuanto Diktis, el primero de los Soles, la azotó con sus furiosos rayos”.

Un vistazo a Greyhawk: La Hermandad Escarlata


El relanzamiento del mundo de campaña de Falcongrís tras la compra de TSR por Wizards of the Coast trajo consigo un puñado de aventuras (pueden verlo aquí y aquí), una actualización de la ciudad principal de la ambientación y una Guía del jugador para personalizar los PJ. En esa lista se echa de menos otro tipo de guías más generales tratando regiones de Terra, aunque eso probablemente se debió a la tendencia de esta ambientación por dejar bastante margen a los jugadores para desarrollar sus propias campañas y a la existencia de información previa, como la presentada en Greyhawk Wars y From the ashes.

Lo más parecido a una guía regional que encontramos es La Hermandad Escarlata, la cual describe, además de la organización que le da título, la región meridional del continente principal de Terra: la Península de Tilvanot, Terrahepmona y la Región Amedia. El autor principal es Sean Reynolds, quien ya escribiera las dos primeras aventuras de Las Tumbas Perdidas, aunque en los créditos figuran nombres que también aparecen en otros productos de la línea, como Lisa Stevens o Roger Moore. Las ilustraciones interiores (un buen puñado de monstruos y personajes) y la cartografía (los mapas de tres ciudades, a media página cada uno) corren a cuenta de Sam Wood, como en los otros manuales. La portada, de carácter más pictórico, es obra de Doug Beekman, más conocido por sus trabajos dentro del género de espada y brujería.

El manual, que cuenta con 96 páginas con la consabida doble columna, es acompañado por tres mapas: el de Terrahepmona y el de Amedia a tamaño folio, y el de la Península de Tilvanot al doble. Son bastante sencillos, pues sólo deben indicar algunos accidentes geográficos y un puñado de poblaciones, y luego señalar la extensión verde de la selva.

El propio libro se estructura en las tres partes que hemos señalado más arriba, con la adición de un pequeño apéndice variado.

La Hermandad Escarlata ocupa casi exactamente un tercio del total. A unos breves apuntes sobre la filosofía de la organización (en realidad, una justificación de su alineamiento), le sigue una larga sección sobre su historia. Luego se detallan las diferentes clases sociales en los territorios dominados por la Hermandad, y se continúa con la descripción de los diferentes momentos de la vida de sus habitantes. A ésta le sigue otra larga sección sobre los dioses y sus sacerdotes. A continuación aparecen datos más interesantes: a pesar de que la Hermandad es bastante monolítica, se describen algunas facciones internas con objetivos divergentes, y luego los Ministerios, donde se presentan los PNJ que controlan la nación, con detalles adicionales sobre los objetivos del grupo. También se describen los planes de la Hermandad en los diferentes territorios de Oerik. Luego aparece un glosario geográfico: poblaciones, accidentes geográficos e instituciones militares. No se da mucha información de cada uno, pero algunos pueden proporcionar alguna idea de aventura. Una lista adicional de PNJ completa la sección.

La segunda parte, Terrahepmona, es un pelín más corta, principalmente al no tener que detallar una organización. Sin embargo, es necesario un poco más de texto para describir las razas y los idiomas presentes en el lugar (de hecho, se describen por primera vez los touvanos), así como las nuevas deidades. El glosario geográfico también se alarga, describiendo por encima una veintena de ciudades-estado. Tras los accidentes geográficos, unas tablas de clima y una lista de PNJ, se dan media docena de ideas para aventuras.

La tercera parte, La jungla Amedia, es aún más breve. Después de realizar una introducción histórica de la región, se pasa por los mismos puntos que en la sección anterior, pero de forma más rápida. Sólo aparecen cinco estados, y el número de PNJ e ideas de aventuras también es menor.

Por último, un largo apéndice (más de veinte páginas) describe en términos de AD&D las clases de personaje del asesino y el monje de la Hermandad Escarlata, y realiza un repaso a los dioses suelios adorados por la Hermandad. Se añaden unos pocos objetos mágicos, un par de conjuros, y media docena de monstruos, todos aparecidos en el texto. Y por último, un breve vocabulario de palabras suelias cierra el módulo.

La impresión que deja esta guía podría definirse como buena, pero insatisfactoria. Puede hallarse una buena cantidad de información, pero de un montón de asuntos y lugares. Es un libro que puede dar para muchas partidas, e incluso una campaña entera (con dos variantes: una con los PJ como miembros de la Hermandad, y otra como agentes extranjeros) que abarcaría distancias enormes. Sin embargo, cualquier detalle que quiera utilizarse deberá ir seguido de mucho trabajo por parte del Narrador (salvo que ese trabajo sea elegir una aventura de otro sitio y señalar un lugar dónde ubicarla). Hay buenas ideas en las descripciones de ciudades o PNJ, pero no hay nada que pueda jugarse tal y como viene. De cualquier forma, y aunque no llega a la altura de Empieza la aventura, viendo el resultado final lamento que no revisaran información anterior para crear más guías de este estilo.

eSdlA, peli vs libro, IV-2: A través de las ciénagas


Segundo capítulo del segundo libro del segundo tomo. Frodo y Sam continúan su viaje hacia Mordor, guiados por Gollum.

En el libro:

La criatura, que se ha vuelto más amistosa desde que realizó su promesa, les conduce hasta un sendero que baja por la garganta hasta llegar a las ciénagas. Sam sigue sin fiarse de él, y se pregunta qué comerá. De hecho, cuando llega la mañana y Gollum decide refugiarse de la «Cara Amarilla» junto a la base de la garganta, descubren que no puede comer lembas: ya las hojas en que están envueltas le producen desagrado, y tose y se ahoga cuando las prueba. «Polvo y cenizas, eso él no lo puede comer. Se morirá de hambre. Pero a Sméagol no le importa. ¡Hobbits buenos! Sméagol prometió».

Después de descansar durante las horas de luz, y aprovechando que Gollum ha ido en busca de alimento, Sam se pregunta si tendrán suficientes lembas para todo el camino. Frodo, sin embargo, no desea preocuparse por lo que todavía está por llegar: «Terminar con este trabajo, como tú dices... ¿qué esperanzas tenemos de terminarlo alguna vez? Y si lo hacemos, ¿sabemos acaso qué habremos conseguido? Si el Único cae en el Fuego, y nosotros nos encontramos en las cercanías, yo te pregunto a ti, Sam, ¿crees que en ese caso necesitaremos pan alguna vez? Yo diría que no. Cuidar nuestras piernas hasta que nos lleven al Monte del Destino, más no podemos hacer. Y empiezo a temer que sea más de lo que está a mi alcance».

Al amanecer del día siguiente alcanzan las ciénagas, «una red interminable de charcas, lodazales blandos y riachos sinuosos y menguantes». Cuando el sol comienza a calentar, a través de las neblinas del lugar, Gollum vuelve a suspender el viaje, que retoman al caer la noche. Durante su marcha, comienzan a ver fuegos fatuos, y «caras muertas en el agua»: «caras horrendas y malignas, y caras nobles y tristes. Una multitud de rostros altivos y hermosos, con algas en los cabellos de plata. Pero todos inmundos, todos putrefactos, todos muertos». Han alcanzado el corazón de la Ciénaga de los Muertos.

Mientras siguen su camino, un repentino vendaval arrastra la niebla, y recortada sobre la luna aparece «una figura alada, inmensa y aciaga». Les sobrevuela con un grito, aunque acaba desapareciendo: «en las alas de la ira de Sauron voló rumbo al oeste». Gollum, gimoteando por el terror y la presencia de la luna, dice que son Espectros con alas.

Finalmente, las tierras pantanosas dan paso a grandes turberas y zonas de barro seco, y en la mañana del quinto día desde que iniciaron viaje con Gollum, alcanzan la desolación a los pies de las montañas que rodean Mordor. Pasan el día en una hondonada, y cuando Sam despierta es testigo de una discusión entre las dos personalidades que pugnan dentro de Gollum-Sméagol. Poco después, se ponen una vez más en camino.


En la peli:

Este capítulo está adaptado en una sóla escena que lleva un título casi idéntico: A través de la ciénaga. Aparece allí todo lo que puede leerse en el episodio: el sendero que desciende por la grieta, los rostros muertos en los pantanos y el vuelo del Nazgûl, en una sucesión tan parecida que lo hace uno de los episodios mejor adaptados de Las Dos Torres.

Sin embargo, algunos detalles empañan esa sensación, como sucedía con el capítulo anterior. Los hobbits, que viajan de día no sé por qué motivo, en lugar de estar rodeados por fuegos fatuos caminan entre antorchas de jardín a ras de suelo. ¿Se supone que esas llamas representan gases ardiendo o algo así? Y hablando de efectos pobres: la visión del espectro que Frodo tiene bajo las aguas se me antoja un efecto bastante anticuado. Cuando la veo, me recuerda a la versión de Bakshi y su uso del rotoscopio. Además, en la narración es Sam quien tropieza con una rama y al caer ve esas caras.

Por otro lado, para forzar la empatía entre Frodo y Gollum, aparece ya ese diálogo en el que la criatura sabe cómo se siente Frodo, ya que él lo ha vivido anteriormente. Lo más parecido a esto que aparece en la narración es el sentimiento de Frodo sobre el peso del Anillo, que aumenta cada vez más, y la extraña fuerza que parece frenar su avance, y que él llama el Ojo (aunque no es un ojo real que lo esté buscando, es únicamente una sensación).

Aún así, esos detalles son impresiones subjetivas, y el capítulo está plasmado casi sin cambios.


El próximo día descubriremos que La Puerta Negra está cerrada.

Reseña: Las puertas de Thorbardin y Espada de reyes


Aunque no están escritas por el mismo autor, los personajes no son los mismos (como sí sucedía con el doblete sobre Galen), ni una es continuación de la otra (como las obras sobre Huma y Kaz), las novelas segunda y cuarta de la serie Dragonlance heroes (que en español componen dos trilogías), pueden leerse como pareja de hecho.

Ambas tienen mucha relación con el reino de los enanos, aunque buena parte de lo narrado no sucede allí mismo, y ambas están situadas en el tiempo de la Guerra de la Lanza. En ambas un agente del Mal desea tomar Thorbardin, y en ambas hay un objeto importante para el futuro cercano de dicho reino. En ambas aparecen enanos entre los personajes principales, claro, pero también hay un mago y hay un kender. Aún así, una y otra no tienen relación directa, y por eso pueden leerse en cualquier orden.

Siguiendo la cronología de Krynn, Las puertas de Thorbardin es anterior. Escrita por Dan Parkinson, quien fuera el autor de la trilogía sobre Las naciones enanas, a esta novela le falta algo de fuelle. O tal vez de condimento. La línea principal sigue a un pequeño grupo de personajes (enano, kender, mago) en una búsqueda iniciada por una visión onírica. Sin embargo, el peligro principal es que un grupo de mercenarios los sigue para averiguar cómo podrían penetrar en Thorbardin los ejércitos del Mal, que están a punto de invadir Krynn. Pero ambas tramas no están bien hilvanadas, y los conflictos entre los personajes no están bien resueltos. Los mismos defectos que hallaba en Las naciones enanas, aunque al menos, en esta ocasión los personajes están un poco más redondeados, e incluso evolucionan un tanto a lo largo del libro.

Por su parte, Espada de reyes es obra de Nancy Varian Berberick. Las más de cuatrocientas páginas y su estilo ampuloso son un poco exagerados para lo que cuenta: forja de una espada, robo de la espada, viaje con la espada hasta Thorbardin. Y ya. Sí, uno de los thanes enanos es un malvado y trabaja para Takhisis. Y sí, aparecen algunos de los famosos Héroes de la Lanza a modo de estrellas invitadas, que son, de hecho, parte de los refugiados cuya presencia pone en movimiento la resolución del conflicto. Pero no deja de tener un argumento flojo con cero interés y menos evolución psicológica de personajes.

Léanse otra cosa. O vean alguna serie. Al menos no perderán el tiempo.