Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Sección de descargas


Una rápida entrada para informarles de que he añadido al blog una página con descargas.

Todos los archivos incluidos tienen relación con el mundo de Lüreon y con las campañas roleras en que están metidos los miembros de las Garras del Fénix. Es decir, aparecen detalles sobre la propia ambientación y parte del sistema de juego que usamos, el Sistema del Dodecaedro, así como algunos relatos.

A este respecto, he incluido las primeras sesenta páginas de lo que de momento llamo Sonata de Mekania, la novela en la que me encuentro inmerso ahora mismo. Aunque me queda todavía mucho por escribir, toda esta parte tiene un aspecto bastante definitivo. Sería un placer que le pegaran un vistazo y me contaran qué les parece. Les copio el enlace aquí.

Seguiré actualizando el contenido sobre el Sd12 conforme lo prepare, e incluiré archivos adicionales sobre la campaña en las Tierras Salvajes. Les mantendré informados.

Reseña: Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral, de Verne


Supongo que algunos clásicos sí quedan obsoletos, después de todo.

Es el caso de esta novela de larguísimo título publicada el mismo año que La vuelta al mundo en ochenta días, 1872 (tras su aparición seriada en una revista literaria familiar -no se quejen de que eso no exista en nuestro presente: ahora tenemos televisión-).

El libro es bastante breve, y las aventuras que se anticipan en su título se reducen a lo que aparece en esa portada que ven ahí al lado: mediciones geográficas, mucha caza y poco más.

Corre el año 1854, y Rusia e Inglaterra han enviado al sur de África a un doble grupo científico para encargarse de la medición de un arco de meridiano terrestre. Justamente este propósito es lo que a mi parecer lastra el relato, sobre todo porque, de sus veintitrés capítulos, tres al completo y pequeñas partes de otros son ocupadas por la descripción de los cálculos llevados a cabo por los científicos. Pero esto se hace de una forma poco orgánica, con un narrador que no hace otra cosa que interponerse entre el lector y los protagonistas. Tal vez la inclusión de algún ayudante a quien explicarle todo esto no hubiera sido mala idea.

Estos personajes estás descritos de forma poco concienzuda: dos o tres rasgos exagerados y demostrados en diversas partes del relato sirven para crear un mínimo de interés en la trama, sea como conflicto entre ellos (agravado por la llegada de las noticias sobre el Sitio de Sebastopol, que los convierte en enemigos), o como inicio de pequeños inconvenientes (que ellos mismos se buscan por despiste o furor cinegético).

Esta caza desenfrenada es otro de los motivos que demuestran que este libro no ha envejecido bien. Un par de personajes cazan y matan a casi todo lo habido en África: leones, órices y antílopes, un hipopótamo y un cocodrilo, una jirafa y un elefante (este último en una escena que por poco me hace abandonar la lectura).

No digo que sea un mal libro. La descripción de la fauna y la flora del lugar es digna de un atlas, y en los últimos capítulos el autor logra aumentar la tensión de la narración de tal modo que mantiene la nariz del lector pegada al libro. Pero aún así, no creo que este libro esté a la altura de otros escritos de Verne.

Historia NG nº 148: una mirada narrativa


Hace tiempo que quería comenzar esta serie de entradas, y este mes no podía dejarlo pasar. Más abajo verán por qué. La idea surgió cuando, como tantas otras veces, una lectura me inspira para un relato o para una aventura. A esto le llamo la «mirada narrativa», y una de las cosas con las que más me pasa es con la revista Historia National Geographic. Por menos de 4 €, uno obtiene material diverso de diferentes épocas y lugares, y aunque la mayoría del material aparece luego de forma gratuita en la página web, yo me lo tomo como un pequeño «patronazgo» en el que el premio es la edición física del material.

No me enrollo más. He aquí el contenido de la revista de este mes de abril, con notas sobre los posibles usos que he encontrado en una primera lectura.

El personaje singular de este mes es Harvey, el descubridor de la circulación de la sangre. Se relatan los experimentos que llevaron a William Harvey (1578-1657) a enfrentarse a los médicos de su época. El texto de Bernat Hernández resulta poco apto para ser adaptado, aunque hay pinceladas interesantes para una ambientación steam-punk. También podríamos pergeñar una historia en la que Harvey fuera el objetivo de un atentado, y los protagonistas tuvieran que rescatarlo o averiguar quién está detrás del asunto.

Roma en África: en busca de las fuentes del Nilo es el hecho histórico del mes. Se trata de la expedición que, enviada por Nerón, recorrió el Nilo río arriba entre los años 61 y 63. Jorge Pisa logra construir una suerte de relato pulp, en el que los soldados pretorianos encuentran criaturas extrañas, contactan con culturas nuevas y son vencidos finalmente por el terreno pantanoso.

El artículo de vida cotidiana se centra en Los apaches de París: bandidos de la periferia. No hablamos de ninguna tribu americana, sino de una serie de bandas de delincuentes con un estilo de vida muy peculiar. El texto de Vladimir López va desgranando poco a poco sus características y conductas transgresoras. Ya sea en fantasía, ya en una partida histórica, estas bandas de apaches resultan ideales, tanto como enemigos de los protagonistas (sean aventureros o parte de la policía de la ciudad), como protagonistas en sí mismos (miren, por ejemplo, lo que pueden dar de sí las campañas centrada en ladrones, en el blog de Nirkhuz).


El artículo de Egipto (siempre hay uno de Egipto) trata de La vida de un noble egipcio. No me ha gustado mucho el texto de José Miguel Parra, que describe cómo los afortunados que ingresaban en la escuela de palacio obtenían los puestos de trabajo más deseados, y podían llegar incluso al cargo de visir. Puede ayudar en la recreación de una novela histórica como las de Paul Doherty, pero poco más.

El origen de los indoeuropeos, texto de Óscar Pujol, describe cómo las coincidencias encontradas entre el sánscrito y el latín llevaron al «descubrimiento» de una lengua anterior, que llamamos indoeuropeo, y establece cuál es la teoría más aceptada sobre el origen de este pueblo. No es nada que a estas alturas nos sorprenda, pero incluye puntos interesantes, como la trifuncionalidad del pensamiento (triadas divinas, tres castas o estamentos, etc).

El texto sobre Anfípolis, el último gran descubrimiento de la arqueología clásica sigue una línea de artículos sobre las tumbas reales macedónicas, tanto en esta revista como en la National Geographic. La descripción que hace Adolfo J. Domínguez de la tumba encontrada bajo el túmulo de Kastás es digna de cualquier juego centrado en la Europa mítica o en una ambientación similar, como la de Grecia, el juego de rol. O, ya que estamos, de una tumba en cualquier juego.


Visigodos, el reino desgarrado, escrito por Eduardo Manzano, es un repaso rápido a las numerosas rebeliones y regicidios habidos en el seno de la monarquía visigoda. 27 reyes en poco más de dos siglos (507-711) dan para muchas anécdotas, y cualquiera de ellas puede dar lugar a una aventura o relato. En mi caso, adapté el reinado de los visigodos en Lüreon, usándolo como base para el reino de Isenia.

Dolors Bramon escribe La Meca antes de Mahoma. En realidad del antes de Muhammad solo describe un poco, mientras que el resto se centra justamente en lo que cambió el profeta del Islam. Pero me parece un texto muy interesante, y el uso de la Ka'ba para albergar las estatuillas de las diferentes culturas que comerciaban en La Meca o el crecimiento de esta ciudad como parte de la Ruta de la Seda son dignos de aparecer como trasfondo de alguna historia.

Los grandes inventos chinos, texto de Rubén García, es algo más flojo. Resulta interesante saber el avance que China tenía sobre las naciones europeas, pero el artículo se queda en algo anecdótico. Podría formar parte de las maravillas que un viajero puede encontrar como parte del choque cultural (sea en China o en una ambientación de fantasía).

Andrés Trapiello escribe un artículo por el cuarto centenario de Cervantes, el genio errante. En realidad es un breve escrito sobre el enigma que sipone estudiar a Cervantes, y luego un repaso a los lugares donde estuvo: Lepanto, Argel, Andalucía, Valladolid y Madrid.

Por último, en grandes descubrimientos Felip Masó nos detalla el estudio y reconstrucción de La puerta de Ishtar, de Babilonia al Museo de Berlín. Este es el detalle que, como decía, me ha llevado a iniciar la serie. Porque, ¿quién a estas alturas no conoce el juego?


Contenido adicional: este mes, en la revista National Geograhic, aparece un artículo sobre el Londres subterráneo, y sobre cómo la construcción de nuevas líneas de metro hace surgir testigos de su larga historia. Como es habitual, el resto de esa revista es menos útil para naradores.