Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Narrando de nuevo

Bueno, la personalidad maníaco-depresiva del Narrador ha estado últimamente en el punto más bajo de su trayectoria, por lo que ha puesto su punto de mira en otros lugares. Espero que su relación con un conocido brujo que vaga por estos andurriales no estropee la buena opinión que de él se tiene.
Como muestra de sus divergentes gustos, aquí les dejo un botón:
Pues nada, después de un pequeño toque de atención (con todos mis respetos) espero que nuestro Narrador se muestre más centrado.