Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Cómo publicar con Amazon en siete pasos (1/7): concepto de autopublicación


Después de experimentar con el proceso de publicación «Amazonico», tenía pensado comentar por aquí cómo me ha ido. Pero en lugar de hacer una entradita ligera, he pensado crear una serie a modo de tutorial, centrándome por separado en apartados concretos.

Éste no será, sin embargo, un tutorial paso a paso del proceso (hay otras páginas que lo cuentan mucho mejor, sólo hace falta escribir «cómo publicar en Amazon» en Google o cualquier otro de los Santos Buscadores de la Red). Lo que haré es aclarar un par de puntos oscuros y fijarme en esos detalles más importantes y que más puedan interesar a un novato en estas lides.

Oriento el texto para los escritores noveles que no puedan, o no quieran, dejarse dinero en un proceso de publicación, pero mucho de lo que diga será útil para todo el que desee vender algo realizado por él mismo, y que no pretenda «salir de pobre» de la noche a la mañana. Aquí incluyo a autores de poemarios, comics o juegos de rol.

Éste es el esquema que voy a seguir en esta serie de entradas:
  1. Comprender qué es la autopublicación (la entrada de hoy).
  2. Edición y maquetado del texto.
  3. Autoría y derechos, ISBN y depósito legal.
  4. La portada. Proceso de revisión.
  5. Distribución y precio. Detalles finales.
  6. Edición electrónica.
  7. Publicidad y ventas.
¿Qué es autopublicarse?

Quién más, quién menos, se dará cuenta de que «autopublicarse» significa de forma literal «publicarse a uno mismo», pero muchas veces se nos escapa el sentido completo de la expresión.

Para entenderlo, creo que no estaría mal fijarnos en una noción bastante básica en la teoría de la información (tan básica, de hecho, que entra dentro del temario para las asignaturas de lengua en los colegios, aunque allí no se use ese término tan rimbombante de «teoría de la información»). Se trata de la transmisión de un mensaje, desde un emisor hasta un receptor. Supongo que a muchos les sonará el siguiente esquema (que puede complicarse, pero no es necesario):


Publicar un libro, por cualquier medio, no deja de ser una comunicación entre un emisor (quien escribe) y un receptor (quien lee). En el caso de la publicación tradicional, el canal viene sustituido por una serie de pasos, que resumo (quitando algunas partes) en el siguiente esquema:


Pues bien, en la autopublicación, es el autor o escritor quien realiza (o consigue que otros realicen para él) los pasos intermedios, hasta llegar al lector final de su obra. Incido un poco más sobre esto: El autor debe editar su trabajo, maquetar el contenido, crear una portada, imprimir los libros, y vender éstos a los posibles compradores. Y cada punto de esa serie debe llevarse a cabo en solitario, o bien contratando a alguien o, si tiene suerte, gracias a la ayuda desinteresada de un amigo. Y no son pasos optativos, o que puedan dejarse de lado, salvo a costa de que el producto final que llegue al receptor (si le llega) sea deficiente.

En las próximas entradas trataré un poco más por extenso estos puntos, pero ya adelanto que una de las soluciones más obvias para el tema de la autopublicación es Amazon. No es la panacea (algunos de hecho dicen que es el Imperio del Mal), pero pone al alcance del autor herramientas gratuitas que permiten facilitar el proceso.



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