Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, IV-5: Una ventana al oeste


Alcanzamos con este episodio la mitad del cuarto libro; las tres cuartas partes, por tanto, de Las Dos Torres. Sam y Frodo se han topado con los montaraces de Ithilien, quienes por un momento obstaculizarán su viaje.

En el libro:

Faramir regresa con sus hombres («unos doscientos o trescientos») e interroga a Frodo, pero el hobbit debe mantener ciertos puntos en secreto (como qué es el Daño de Isildur que se nombraba en los sueños de Faramir). El montaraz les revela que Boromir era su hermano, y que ha fallecido. Él mismo, mientras vigilaba el Anduin, vio descender la balsa en que viajaba su cuerpo y sus pertrechos, salvo el cuerno de Gondor, cuyas dos partes fueron halladas por separado también en el río. Faramir decide llevar a los hobbits a una guarida, situada cerca de allí, pues su deseo es conducirlos a Minas Tirith. Además, el viaje hacia el sur sería más arriesgado, tras la emboscada a los haradrim. Manda a sus hombres en pequeños grupos, y junto a Mablung y Damrod escolta a los dos compañeros.

Por el camino, vuelve al tema del Daño de Isildur, e intuye acertadamente que fue motivo de discordia dentro del grupo. También habla del Peregrino Gris, de quien aprendió una pequeña parte del conocimiento guardado en los archivos de Minas Tirith, y sabe que el Daño de Isildur debe ser un objeto de gran poder: «Si fuese un talismán que procura ventajas en la guerra, puedo creer por cierto que Boromir, el orgulloso y el intrépido, el a menudo temerario Boromir, siempre soñando con la victoria de Minas Tirith (y con su propia gloria), haya deseado poseerlo y se sintiera atraído por él». Por su parte, Faramir se muestra más cauto y pacífico: «Guerra ha de haber mientras tengamos que defendernos de la maldad de un poder destructor que nos devoraría a todos; pero yo no amo la espada porque tiene filo, ni la flecha porque vuela, ni al guerrero porque ha ganado la gloria. Sólo amo lo que ellos defienden».

Cuando el grupo alcanza un pequeño río, les vendan los ojos a Frodo y Sam, para que no se descubra su escondite, una gran caverna oculta tras una cascada, Henneth Annûn ("Ventana del Sol Poniente"). Allí se han reunido los hombres de Faramir, que preparan las mesas para la cena. Después de la misma, Faramir se reúne con los dos hobbits. Frodo resume sus aventuras, extendiéndose en el papel de Boromir. El montaraz se extiende en la historia de su pueblo: la herencia de Númenor, la alianza con los rohirrim y el declive de los hombres Altos. Luego, apasionado por el tema élfico, Sam comenta que Boromir quiso el Anillo del Enemigo. Entonces Faramir demuestra que en sus palabras anteriores hablaba con franqueza: «Yo no deseo verlo, ni tocarlo, ni saber de él más de lo que sé (y ya es más que suficiente), no sea que el peligro me tiente, y si me enfrentara a esa prueba no sé si tendría la entereza de Frodo, hijo de Drogo».


En la peli:

Una escena con el mismo título adapta este episodio, aunque es breve (incluso habiendo sido ampliada en la versión extendida) y representa un corte brusco para las escenas anteriores (que tratan de Arwen y el destino de los elfos en esta guerra).

La escena se inicia con algo que no puede ser más que una concesión para aquéllos que vayan un poco perdidos con el tema Isengard-Rohan y Gondor-Mordor: el capitán Faramir, frente a un mapa, siguiendo las indicaciones que le da su segundo (aquí es Madril, quien todavía no ha aparecido en el libro). Pero estas indicaciones son sólo generales, y además de una incoherencia supina, puesto que en Gondor no pueden saber todavía que Isengard ha atacado Rohan.

Luego sí, hay una pequeña charla con los hobbits, donde se descubre que Faramir y Boromir son hermanos, y hay una suerte de escena onírica donde el primero ve la balsa con el cuerpo de su hermano. Efectivamente, a Faramir le pareció como un sueño, pero él mismo dice que no lo era, pues no tuvo que despertar. Es decir, en el libro se describe el efecto de irrealidad que sufre el personaje (uno de los mecanismos de defensa de la psique).

La siguiente escena, nueva en la versión extendida, se llama Hijos del Siervo. Es un recuerdo de Faramir, una analepsis por tanto, donde podemos ver a Boromir arengando a las tropas en Osgiliath, y poco después la llegada de Denethor nos muestra la enfermiza fijación de éste por su primogénito, y sus insultos al hijo menor. La escena en sí, sobra en este punto, y puede entenderse que no se incluyera en la versión estrenada en cines, ya que cuadra mucho mejor con lo que se cuenta en El retorno del rey. Además, creo que los guionistas no fueron nada sutiles (como en otros puntos) con los sentimientos de Denethor. Por otro lado, el propio Faramir dice sobre el viaje a Rivendel realizado por su hermano: «Yo habría sido elegido por mi padre y los ancianos, pero él se adelantó, por ser el mayor y el más osado (lo cual era verdad), y no escuchó razones». Por si fuera poco, Denethor le comunica a Boromir que el motivo de la reunión parece ser que el Anillo (así, tal cual) ha sido encontrado.

Por tanto, una escena que en realidad no se ha adaptado (nada se cuenta de la historia de Gondor, y la prueba de Faramir se deja para más adelante, -y entonces sucede algo horrendo, como ya veremos-).


El próximo día podremos contemplar El Estanque Vedado.

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