Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Reseña: Cabo Trafalgar

Tras La reina de sur (2002), Arturo Pérez-Reverte publicaba con Alfaguara el quinto libro de la serie de Alatriste, El caballero del jubón amarillo (2003). Como otras veces, nos lo saltamos para pasar a su novela del 2004, Cabo Trafalgar.

En este caso se trata de una recreación histórica precisa, basada en la abundante documentación de la batalla que enfrentó a una escuadra inglesa al mando de Nelson, con otra franco-española comandada por Villeneuve. Los movimientos de los diferentes navíos, sus tripulaciones y mandos, y los diferentes combates son todos vistos desde la óptica de los ocupantes del Antilla, barco que nunca existió pero que nuestro autor coloca allí para que nos haga de testigo. Lo sitúa en un segundo plano de la batalla, sin intervenir en ninguna acción principal, pero con el suficiente verismo como para que el lector pueda casi sentir la cubierta bajo sus pies. La magia es que este Antilla que nunca existió había sido referenciado por Pérez-Reverte en dos novelas anteriores: representado en un cuadro y bajo la forma del sable del capitán. La primera vez fue en una obra publicada cuatro años antes, hecho que refleja por sí mismo la larga preparación de esta novela histórica. Una preparación que le valió ganar al año siguiente de la publicación de Cabo Trafalgar (cuando se cumplían doscientos desde la batalla), la Gran Cruz al Mérito Naval, la más alta distinción que la Armada Española puede otorgar a un civil.

Los dos centenares de páginas de Cabo Trafalgar se leen con facilidad, gracias a un ritmo grácil, a una acción que no decae en ningún momento, y a los abundantes chascarrillos y bromas que los españoles del Antilla reparten por igual entre sus enemigos ingleses y sus aliados franceses. Un libro interesante para cualquier amante de las historias bélicas o, simplemente, de nuestra Historia.

2 comentarios:

  1. Se te ha olvidado que en un monumento en el que aparecen los navíos implicados, nombran al Antilla, con el evidente posterior cachondeillo general.

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    1. Ya, lo que no sé si es cierto, o es un rumorcillo malintencionado.
      En cualquier caso, la cultura española, siempre dando de qué hablar.

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