Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Diario de campaña 121: el templo de Kernunnos

Hace ya más de dos semanas, nuestro grupo de juego se reunió para despedir el año rolero. Han sido, a lo largo de 2012, dieciocho partidas en total; por lo que podemos decir que, de media, nos hemos reunido una vez cada veinte días. No está nada mal.

Las Garras del Fénix, prácticamente al completo (en la foto falta una jugadora, que no pudo estar por la tarde), lanzaron el cadáver de Venatore al río y luego acudieron al puesto comercial de Olgo, dispuestos a asegurarse de que el lugar está a punto para la llegada de la caravana que, partiendo desde Canalburgo, les sigue a algunos días de distancia.

Como tenían noticias de que una banda de lobos, liderados por un enorme y sangriento huargo, está causando problemas en el Valle de Bosquesquilmado, Jarad logró enviar a buscar lobos a su recién amaestrado draco. Pero eso lo tendrían que solucionar otro día, ya que en la pasada aventura se centraron en la búsqueda de un nuevo lugar de culto para Ignis. Y es que una sacerdotisa, interesándose por la actuación de Canalburgo en la zona, llegó recientemente al puesto comercial, y al ver a las famosas Garras no pudo evitar pedirles el favor.

Así que allá fueron los héroes, en busca de algún lugar con el encanto y la situación idóneos para la Señora de la Curación. De camino, por supuesto, tuvieron sus problemas, aunque lograron sobrepasarlos con facilidad. Lo peor fue que una araña de pozo gigante logró envenenar a uno de ellos, pero con la ayuda de Boko, un druida que acababan de conocer, consiguieron encontrar el ingrediente necesario para hacer un antídoto que le salvara la vida.

Finalmente, siguiendo las indicaciones del druida, encontraron un antiguo santuario de Kernunnos, cuyo sacerdote había sido enloquecido y, convertido en un enorme oso pardo por haber realizado un sacrificio sangriento indebido, atacaba a cualquier ser que se acercara. El grupo se encargó fácilmente de él, logrando así santificar el lugar.

Y eso fue todo. La verdad es que la partida fue rápida en cuanto a número de escenas, pero tuve que cargar sobre mis hombros la tarea de hacer que la cosa avanzara, ya que la mitad de los jugadores no estaba en buenas condiciones por haber trasnochado. También es cierto que en las localizaciones que fueron atravesando el número de combates que merezcan ser así llamados fue prácticamente nulo, ya que cuando creé el mapa de la región los dejé para la parte más alejada del valle (y, por tanto, del inicio de la aventura). Lo hice así a propósito, aunque habida cuenta de la marcha de la partida tal vez deba considerarlo un error de diseño. Veremos cómo va el próximo día.

Objetivos cumplidos hasta el momento en «Los Peligros de Bosquesquilmado» (entre paréntesis incluyo sólo lo nuevo):
  • Lugares visitados: 14/38.
  • Recompensas logradas: 2/5.
  • Rumores comprobados: 5/12 (trampero desaparecido; mago desaparecido; ermitaño).
  • Misiones secundarias: 2/?? (encontrar un santuario para Ignis).

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