Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

De los críticos de "El hobbit"

Si Tolkien siguiera con vida, hoy sería su centésimo vigésimo cumpleaños. No puedo dejar de hablar en tan señalada fecha del suceso que ha conmovido a toda la comunidad tolkiendili en el año que ya dejamos atrás: el estreno de la primera parte de la adaptación que Peter Jackson ha realizado de El hobbit.

No voy a hablar de mi opinión al respecto (por mi parte, creo que la adaptación es genial) sino de un motivo que se me ocurre para que la gente haya criticado la peli. Y es que desde el mismo día de su estreno empecé a encontrar mensajes (en diferentes medios) de gente que vertía una cierta cantidad de bilis en detalles tan nimios que no podían empañar de esa forma la imagen de Un viaje inesperado. Que si tiene demasiadas cosas en común con la adaptación de El Señor de los Anillos, que si las canciones sobran, que si Radagast, que si el tirachinas,... y así un carro de pegas.

Y sinceramente, creo que toda esta gente sufre una misma «enfermedad». Y hago un «diagnóstico» basándome en la experiencia con uno de mis mejores amigos, que sufre justamente el mismo mal. Esta persona es tan amante de la Tierra Media como el que más: ha leído no sólo el Silmarillion, sino también los Cuentos Inconclusos, recuerda muy bien la historia de los diversos pueblos de Arda, y se sabe la mayor parte de los nombres de los personajes (salvo, tal vez, los más oscuros). Para él, Tolkien es la leche, y cualquier libro o autor sale desmejorado cuando se compara con la obra del Profesor. Un «cuadro clínico» que se repite entre muchos de los frikis a todo lo ancho de nuestro globo.

Ahora bien, pienso que toda esa gente que se parece a mi amigo sufren un cierto olvido. Un olvido que les lleva a considerar como bueno fuera de toda mesura lo que llega de la mano de Tolkien. Un olvido que les lleva a ignorar que El hobbit es a pesar de todo la historia que Tolkien comenzó a escribir para sus hijos, en un momento en que toda la Tierra Media no estaba definida de forma absoluta. Una historia sin agujeros, por supuesto, pero donde los trece enanos son unos payasetes que deben ser rescatados una y otra vez por Gandalf o por Bilbo (al menos, hasta que llega el baile de leches en los momentos finales). Una historia con un estilo literario maravilloso (desde aquí recomiendo su lectura en inglés para el que pueda, porque es realmente sorprendente cómo es capaz de crear un ritmo en cierta forma musical), pero que no deja de ser una «historia menor» en el corpus de su autor.

Si mantenemos en mente esa premisa (que El hobbit, a pesar de todos sus aciertos, es literatura infantil o juvenil), entenderemos mejor la adaptación de Peter Jackson. De hecho, otro amigo, que ni siquiera ha leído los libros, consideró mejor esta adaptación que cualquiera de las tres que forman El Señor de los Anillos. Eso dice bastante de su calidad y de su capacidad de entretenimiento (que, en el fondo, es para lo que sirve el cine).

Acabemos con una palabras de Tolkien, que bien podrían hoy ser pronunciadas por Peter Jackson:
"No me quejo si alguien que ha leído el libro lo encuentra aburrido, absurdo o despreciable, ya que yo tengo una opinión similar sobre sus comentarios"
Feliz cumpleaños, Profesor.

4 comentarios:

  1. totalmente de acuerdo con el diagnostico ;)

    ... Y Feliz Año nuevo XD

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    1. Oh, sí, es cierto. Se me olvidó hacer una entrada: ¡Feliz año huevo!

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  2. Una peli de aventuras que ya tocaba ver.

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    1. Pues sí, y anda que no disfrutamos...

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