Reseña: El aprendiz de brujo

¡FAN-TÁS-TI-CA!


Tengo que confesar que ya iba con una buena predisposición para esta peli, pero ayer me lo pase de cine (nunca mejor dicho). Paso a analizar algunos puntos de El aprendiz de brujo, y os aconsejo que vayáis a verla en cuanto tengáis ocasión.



Respecto a la trama, sin ser nada original, ni contener ningún giro extraño, es al menos algo no demasiado visto en los últimos años (en los que proliferan adaptaciones de libros, videojuegos u otras películas, pero casi nada es, simplemente, una película nueva).
El guión, como la película, es preciso, directo al meollo. Sin parafernalia ni implicaciones políticas / teológicas. Es una película para todos los públicos, y eso se nota. Pero que nadie se lleve a engaño, la actuación de los dos protagonitas es soberbia, y son muchas las ocasiones en que algo se expresa por medio de la gesticulación, dejando a un lado el diálogo. La actuación de Nicolas Cage (quien, como todos los grandes, siempre tendrá detractores) y del joven Jay Baruchel (a quien vimos en la segunda entrega de Noche en el Museo) consigue arrastrarte fácilmente a su mundo de una forma formidable.


Otro de los aciertos de Bruckheimer (este es como el rey de Midas: todo lo que toca...), es el uso de los efectos especiales:  no voy a decir que la magia sea sutil en esta película (ni mucho menos), pero sí es cierto que los efectos visuales son un complemento, sin ponerse por encima de trama o personajes (como sí podemos ver en la mayoría de las últimas pelis de acción).

De mayor quiero ser como él

Y eso que meter un dragón en pleno China Town no es nada fácil.


Por último, el 'malo' de la película, interpretado por un genial Alfred Molina (al que hemos visto en Prince of Persia, y cuyo papel se parece, salvando las distancias, al que ya realizó en El código Da Vinci), nunca, nunca, nunca llega al ridículo (algo que podría pasar, al ser una peli de Disney). Otro acierto.


Redondeando el reparto, Monica Belucci, Teresa Palmer y Omar Benson Miller.





Lo dicho, no perdáis la oportunidad, y disponeos a pasar un gran rato.