Una muy dirigida

Hace algunos domingos (el 13 de junio, concretamente), tuvimos la primera de nuestras partidas después de mis exámenes. Quedamos en casa de Guille, donde mi querida Eva (el resto, algo menos) pudo disfrutar de su pequeña mascota, Doc Emmet:

Lo dicho, Eva con el gato. Les hacía más caso que a sus personajes, Vaire y Nali; aunque eso podría ser muy bien culpa de la propia partida: Para acelerar las cosas un poquito, y hacer salir al grupo de las montañas donde estaban perdidos, hice de director con guión estricto; y eso, siempre resulta un tanto aburrido para los jugadores.

De entre los jugadores, Ana (con Lenara) fue la que más interés le puso ese día. Además, en días anteriores había creado un mini-juego, aunque todavía no he tenido ocasión de que lo juguemos. En la imagen, un pequeño descanso durante el que Ana me comentaba algo de su hoja.

Y aquí el resto de jugadores: Miki, Alex y Guille. Esto ya era por la tarde: la konga-cola se acababa y llegaba el sueño.

Y hablando de sueño:

Y de juego:

En fin, eso fue todo. La ausencia de fotos no sé si es debido al mayor interés por el juego, pero de lo que sí estoy seguro es que la partida fue mucho más rodada que en otras ocasiones.
En unos días, nos pondremos al día en estas breves crónicas con la siguiente partida.

Proyectos

Cuanto tiempo... El motivo, o excusa, es la cantidad de cosas que voy alternando en mi tiempo libre: la carrera, la lectura, las minis, el rol,... Y sobrevolando por encima de todo eso, la sombra de un libro sin terminar.
Afortunadamente, dos de mis aficiones confluyen: como podrán ver en unos días en mi otro blog, los jugadores de mi grupo han decidido dirigirse a Canalburgo, ciudad que ya habían visitado anteriormente, lo que me obliga a realizar una revisión y actualización de los contenidos de aquel lugar (aunque ya dicen que sarna con gusto no pica); y, entre otros lugares, Canalburgo destaca en mi novela, pues en ella sucede la larga parte final.
Así pues, alrededor de la ciudad de los canales he pasado mis últimas semanas. Entre otras cosas, le he pegado un buen repaso a la histora común de Ilder y Paël. A pequeñas dosis, pensaba ir poniendo extractos de ese largo trabajo. De momento, éste es un esquema inicial:

- Largo momento inicial con muy pocos datos, entre los que destacan las llamadas Guerras del Delta (siglo VI CS).
- A partir del CS 2200, las tribus de los ildetanos comienzan a establecerse en la zona, al norte de los Morsue Orodrim y en torno a la Franja Boscosa.
- Desde el 3650, el reino de Aorista conquista poco a poco los territorios sureños, y los ildetanos se ven obligados a desplazarse hacia el norte o ser absorbidos por la cultura oretana.
- En el 4000 cae Aorista, y durante más de una centuria se produce un periodo nivelador, con gobiernos esporádicos en toda la antigua zona conquistada por los oretanos, y tribus ildetanas retomando sus antiguos territorios.
- Durante los siguientes 700 años, diversos reinos forman los llamados 'sucesores': Albonia, Ibareo y Eton Ezil entre los albos; Ëbenul, Indürika, Itänika, Lukanda, Ursaga y Sibilis entre los ildetanos; Beronia, Nortürsendor (Asardea y Aktala) y Ujia entre los berones; y Ebür, Orïntea, Orontona y Orenion entre los oretanos. Todos ellos se alían y guerrean entre ellos en diversos momentos, para terminar definiendo lo que serán Ilder y Paelia.
- Desde el CS 4700, Orenion (= Ilder) dominará todo el sur, y comenzará a conquistar los territorios del norte. Durante algunos periodos, toda la zona llevaría el nombre de Ilder, pero llegado el momento, una sangrienta guerra civil dio paso a la escisión en dos gobiernos: el Reino de Ilder al sur, y la República Paelia al norte. Tiempo después, la dura intervención del Concilio de la Balanza dio paso a una relación entre las naciones mucho más tranquila, y ambas son grandes aliadas en el momento actual.

Tareas

Desde las últimas entradas en las que hablaba sobre mi pequeña crisis rolera, hemos jugado un par de partidas, y la verdad es que nuestro grupo ha superado con creces esta nueva ordalía.
Entre otras cosas, he procurado hacer que cada uno se encargue de algunas cosillas que, desde siempre, habían sido cosa mía. Otros grupos lo deben hacer así por norma, pero en mi caso yo me había acostumbrado a realizar las cosas de cierta manera, lo que, aunque parecía no tener efecto en la partida, me ha dejado más tranquilo para rolear y centrarme en la trama y los personajes.
La idea que tuve fue dar al grupo algo que hacer durante la partida, además de, lógicamente, llevar a su personaje. Sin embargo, en la práctica eso se redujo a cuatro de mis jugadores, ya que prefería dejar 'exentos para el servicio' a Miki, Alex y Alfredo, debido a que no siempre pueden asegurar su asistencia.
En primer lugar, debido a que el resto de jugadores tendrán esas cosas por hacer, los PJs de los jugadores que no vengan serán llevados sin excepción por Guille (o por un servidor), queien además hará la función de 'líder' del grupo (o mejor dicho, de voz del grupo hacia mí), independientemente de su personaje.
Por otro lado, a Ana le dimos la siempre engorrosa tarea de 'mapear' para el grupo, algo que siempre había ido haciendo yo mismo. La verdad es que su trabajo en estas dos partidas ha sido excepcional, y más que 'mapear', ella 'delinea' los lugares que el grupo atraviesa, sin que ello merme la rapidez de juego. Además, sea por esta causa, o por su propia fuerza de voluntad, Ana ha intervenido mucho más en estas dos partidas, resolviendo así en parte su asignatura pendiente.
A mi querida Vaire, que generalmente se lleva manualidades genéricas para hacer durante la partida, le otorgué el placer de llevar el registro de la partida (lo que siempre había dejado para mi memoria). La verdad es que el hecho de que ella se entretenga con otras cosas fuera de la partida no es algo que me ofenda, pero sí me preocupa, ya que eso significa que se aburre (y eso, es culpa, entre otras posible causas, del Narrador). El método para resolverlo no es sólo darle otra tarea que hacer sino, sobre todo, acelerar el ritmo de la partida. Y eso es algo que, en general, hemos resuelto estas semanas.
Por último, pero no por ello menos importante, al siempre activo Roberto le añadí una tarea a la que ya tenía (manejar el tesoro), que consiste en organizar la iniciativa y los modificadores del combate. De esa forma, Robi se mantenía ocupado en las fases de investigación (con el tesoro) y en las fases de combate (con la iniciativa), y esas bromas suyas se reducirán. Que no digo yo que sus bromas sean contraproducentes en pequeñas dosis, pero es que cuando se queda demasiado tiempo desocupado, las risas llegan a parar en exceso la partida.
Y eso es todo por ahora; en una posterior entrada analizaré un poquito el juego de las últimas semanas. La verdad es que con estas pequeñas medidas, y una buena dedicación de un servidor, las dos últimas partidas han sido, si no tan buenas como las de los viejos tiempos, lo suficientemente entretenidas como para querer seguir adelante con la larga campaña que nuestro grupo está llevando a cabo (ya nos acercamos a los seis años).