NMM, Ingeniero imperial en 28 mm


Primer intento con esto del Metal No-Metálico (NMM, por sus siglas en inglés) que es, simplemente, simular las piezas metálicas de las miniaturas con pinturas que no tengan pigmentos metálicos. La plata y el acero a base de grises y grises azulados, los dorados y el latón con marrones amarillentos, etc.

Nunca me ha gustado excesivamente el efecto. Sí, las miniaturas bien hechas con esta técnica quedan de vitrina, sobre todo porque con ella se controla cómo queda el reflejo de la luz en el metal, en lugar de que la propia superficie de la miniatura en esa zona refleje la luz natural que le llega. Sin embargo, en muchas miniaturas (incluso en las realizadas por los grandes maestros de este mundillo) el efecto queda un tanto antinatural, y, verbigracia, las armas pueden llegar a parecer de piedra.

Aún así, quería comprobar cómo se me daba. Y el resultado ha sido bastante satisfactorio.

Tardé un tiempo en buscar una miniatura que pudiera servirme para probar el NMM, y al final el elegido fue un ingeniero imperial de Games-Workshop, que llegó a mi pila de minis pendientes de la mano de los hermanos Roig (hablo de un par de jugadores de mi mesa rolera, no de los archifamosos Roig). Estaba a medio pintar, y aunque yo comencé de nuevo todo el proceso, conservé el esquema amarillo con cuchilladas rojas.

Intenté aplicar todo lo que he ido avanzando en los últimos meses, pero acelerando el proceso. Pintar es para mí un hobby, y me lo tomo con mucha calma, pero quería darme un poco de caña a mí mismo. Creo que la terminé en tres o cuatro madrugadas (unas dos o tres horas por sesión), lo que para mí es un récord.

En cuanto a los NMM, pueden encontrar multitud de "recetas" en la red, y de hecho lo interesante es ir variando las mezclas para lograr efectos diferentes. En mi caso, así es como lo hice:

  • Para el oro, que pueden ver únicamente en el medallón del cuello y en los anillos, usé Marrón bestial, Piel de serpiente, Marrón bubónico y Amarillo dorado (todas de Citadel), además del blanco. El efecto no es demasiado bueno, tal vez por el escaso contraste con la prenda amarilla. Lo intentaré de nuevo en otra mini.
  • El metal gris oscuro del arma está realizado a partir de un gris neutro (Gris Ironhull, de la gama P3), con luces añadiendo Gris fantasma (Cit) y luego blanco. Las sombras están hechas mezclando negro y rojo (Rojo Rackham, de, efectivamente, Rackham). El resultado me gusta. Sobre todo en la placa del cañón, donde he logrado crear el efecto de reflejo (a diferencia de los cañones, donde hubiera hecho falta un repaso de luces).
  • El latón del catalejo está conseguido cubriendo con diversas capas muy diluidas de Piel de serpiente la cagarruta de plateado que había hecho anteriormente. Me explico: pinté al mismo tiempo el catalejo y el arma, pero en el primero no logré hacer un buen efecto de reflejo, y quedaba horrible. Así que decidí volver a comenzar, y busqué en San Google algunas imágenes de catalejos reales. Vi uno de latón, y pensé que podría solucionarlo con algunos lavados controlados de ese tono, Piel de serpiente. Al final, ha resultado una de las mejores partes de la figura.
Ya dejo de darles la chapa. Si tienen cualquier duda sobre la mini, el NMM, o lo que sea, para eso están los comentarios. Les dejo con tres fotos del trabajo.





Platón contra Saruman el sofista

Andaba yo leyendo uno de los diálogos de Platón para el proyecto de mi otro blog (Epítome clásico), cuando me topé con una de esas coincidencias que no pueden serlo en absoluto.

Concretamente, leía El sofista, y encontré en un par de ocasiones el término multiforme. Creo que no le hubiera hecho mucho caso, pero el traductor, Francesc Casadesús, añade una nota a pie en la primera aparición de la palabra, diciendo que en el original griego se leía multicolor refiriéndose a la capacidad del maestro sofista para cambiar de opinión. Esa nota provocó que mi lectura se detuviera, dándome tiempo a paladear la palabra.

Multicolor. Mi mente, por supuesto, no podía dejar pasar aquello sin recapacitar un poco.

Recordé la escena de La Comunidad del Anillo en la que Gandalf relata cómo fue capturado por Saruman, su maestro en la orden de los Ístari, y ese momento en el que él dice algo así como «ya no soy Saruman el Blanco, ahora soy Saruman el Multicolor», y efectivamente su túnica reluce, como si estuviera hecha con hilos de muchos colores.

Pero debía ser sólo una coincidencia: Tolkien había decidido apodar así a Saruman, demostrando únicamente que había roto con su orden de magos, y por tanto (en realidad) con el poder de quien lo había enviado a la Tierra Media, los Valar de las Tierras Imperecederas.

Pero había algo más. Platón, en El sofista, realiza una dura crítica contra aquellos a los que considera falsos filósofos. Les achaca diversos problemas, siendo tres los principales: cobrar por sus lecciones; no conocer realmente el tema del que hablan y usar la retórica simplemente para apoyar un bando en una discusión; y por último embelesar y atraer a sus alumnos.

Lo de cobrar por las lecciones no lo veo tan mal. Hemos de recordar que Platón hablaba desde el lado aristocrático del asunto. Aunque se había desentendido de su familia, dos de sus tíos pertenecieron a los Treinta Tiranos o al grupo más cercano, y, por tanto, la hacienda de Platón debió de ser bien hermosa. Lo suficiente, al menos, para permitirle vivir sin cobrar unos honorarios de maestro.

Respecto al uso retórico, es algo que se sigue haciendo, y no sólo por los políticos. Lo interesante es que en esencia lo que les achaca con ello Platón está relacionado con el siguiente punto (embelesar y atraer), porque la idea es que los sofistas usan las palabras con un sentido falso, con la única intención de persuadir a sus oyentes, usando razonamientos engañosos al servicio del que habla (y no de la verdad).

Y aquí tenemos otra relación con Saruman, quien usaba la Voz (sí, con mayúscula) para convencer a sus interlocutores de sus razones. Eso se explica en Las Dos Torres, en la escena alrededor de Orthanc: Saruman intenta argumentar una defensa, y de hecho casi convence a Théoden. Pero su error es usar la Voz con objetivos diferentes, y Gimli, ajeno al hechizante influjo, rompe la diatriba del mago.

Así pues, tenemos a Saruman, que engaña al Concilio Blanco para que dejen de buscar el Anillo, que utiliza su Voz si necesita convencer a alguien y que se llama a sí mismo el Multicolor. Y por otro lado tenemos a los sofistas, que usan argumentos engañosos para apoyar sus discursos, tergiversan el lenguaje para hacer parecer fuertes los razonamientos débiles (y viceversa), y que por la habilidad de argumentar tanto a favor de un tema como en contra (de hecho, se entrenaban en ello y escribían obras formadas por Discursos dobles), son llamados por Platón con el término «multicolor».

Y yo les pregunto: ¿Es una coincidencia? ¿O podemos afirmar con seguridad que Tolkien leyó El sofista de Platón y tomó algunos de los rasgos negativos presentados allí para formar el personaje?

Diario de campaña 138: el Torreón Negro

Hace un par de domingos tuvimos una nueva partida. Con un grupo más reducido de lo habitual, las Garras del Fénix se internaron en las ruinas calcinadas de la vieja torre de Nimaerga.

En una partida anterior, uno de ellos había tenido un "sueño" en el que el torreón estaba iluminado por una luz azulada. Estaban convencidos de que eso tenía que ver con los extraños seres de máscaras amarillentas que los habían atacado.

El grupo de valientes. Alguno con un poco de sueño.
De la vieja torre sólo quedaban los muros exteriores, así que poco parecía que iban a poder hacer. Sin embargo, oculto entre los cascotes, encontraron un acceso a un nivel subterráneo. Desde el sótano llegaba una luz, procedente de una suerte de vórtice o portal. Y allá que se fueron los PJ.

Nada más aparecer "al otro lado" del portal, les recibieron de forma nada amistosa: un grupo variado de albos y fersos se lanzó a la carga contra ellos. El combate no fue excesivamente difícil, aunque aún así les costó un poco. Qiren, personaje de creación reciente, fue noqueado pronto, y el mago enemigo les hizo algo de daño, antes de sucumbir a los primeros flechazos de Vaire.

Después de comprobar que todos sus contrarios portaban colgantes de los Hojamarga, y por tanto eran empleados de la familia enemiga de Vaire, los PJ se dispusieron a explorar el pequeño subterráneo. Descubrieron, con dolor, que había algunos obstáculos, como por ejemplo una ilusión de un dragón rojo tan bien hecha que hacía daño con su aliento, y luego una combinación de cable-trampa, sección de techo que se hunde y trampa de pozo con cubo gelatinoso al fondo. Eso fue divertido. Para mí, al menos.

Sin embargo, lo principal no estaba bajo tierra, sino sobre ella: en el mismo lugar donde se encontraba el portal había una escalera de caracol de madera, recientemente colocada allí. Ascender por ella les llevó de vuelta al Torreón Negro, o mejor dicho a una versión reformada de la torre. El grupo comenzó a preguntarse si habían viajado al futuro, o algo así.

Investigando por las vacías habitaciones, lograron encontrar unos papeles que implicaban a los Hojamarga en diversas operaciones de contrabando, además de que al parecer habían entrado espías albos en el territorio de Paël {Nimaerga se encuentra justo en la frontera, y su población es mixta}. Y, más importante, oculto en un cuartito secreto, atado y amordazado, encontraron al hijo del sastre, que había sido secuestrado por la malvada familia.

El grupo contando PV sufridos
De camino hacia la terraza de la parte superior del torreón, un poderoso mago rival fue capaz de expulsar a tres de los PJ (como si fueran "ajenos" del plano). Vaire, que se había quedado sola, decidió que era mejor proteger al hijo del sastre y escapar por el portal (aunque el resto de jugadores tuvo que convencerla, ya que ella se iba, solita y todo, contra el mago y sus secuaces).

Y la partida terminó: los cuatro PJ y el rehén recuperado despertaron en el suelo del Torreón Negro. Ningún acceso a ningún sótano había allí, por lo que el grupo adivinó que habían viajado por las Vías de los Sueños, y que los Hojamarga habían logrado, de alguna manera, construir una base secreta en ese lugar, realizando las reformas pero únicamente en el lado onírico.