Como ya anunciábamos en el
diario de campaña anterior, el grupo conocido como las Garras del Fénix tenían diversas tareas para realizar. En aquella ocasión, sin embargo, se obsesionaron ligeramente con sólo una de ellas (aunque era lógico): recuperar los objetos robados a Lenara. La verdad es que tuvieron bastante mala suerte: no insistieron en la intimidación de las personas adecuadas, y el roleo la verdad es que no estuvo a la altura; además, las tiradas no acompañaron.

Así pues, sabiendo cuáles eran sus prioridades, preparé algunas cosillas para ayudarles, proporcionándoles una manera alternativa de conseguir la información que no pudieron obtener en la primera ocasión. Aprovechando un consejo que leí en uno de los blogs que visito regularmente (no recuerdo si fue el
Faterblog, el
Ragnablog, o algún otro), decidí hacer una partida especial por Halloween: mientras preguntaban por la única pista que les quedaba, llegaron a la antigua casa de una simpática ancianita que les ofreció té, mientras un extraño humillo enrarecía el aire de todas las estancias. Un pequeño incidente (una pequeña bolita roja que caía dando saltitos desde el piso superior), llevó al grupo a separarse para investigar la casa. Y aquí es donde comenzaba el caos. No tenía absolutamente nada preparado para la partida, salvo que debían acabar descubriendo la relación entre el
Tercer árbol desde las ruinas (nota que encontraron en el cadáver de un serpántropo) y el ataque contra Lenara. Así pues, fui hilando diversas escenas de películas de terror, mezclando elementos fantásticos y de nuestra realidad, saltando de una cosa a otra en cuanto los PJs atravesaban cualquier zona de paso (una puerta, unas escaleras, un pasillo). Las reacciones que provocaba en ellos hacían que me lo pasara verdaderamente bien, y les contagié mi buen humor, así que fue una partida muy interesante, que ayudó a romper la posible monotonía de las últimas semanas.

Dos semanas después, el ánimo de los jugadores era el idóneo para una partida donde las cosas fueran a su manera (ya que la anterior tenía el defecto de ser bastante lineal). Así pues, les dejé a su aire por la ciudad de Canalburgo, y ellos solitos se metieron de lleno en varias escenas de roleo: consiguieron un trabajo para infiltrarse como espías en la Guardia del Pantano y disfrutaron de la feria especial organizada por la inauguración de la nueva Casa del Aventurero. Como colofón, un extraño trató de secuestrar a Vaire, aunque en realidad el plan no provenía de los Hojamarga (como sospechaban los jugadores), sino de un enemigo de éstos. Su intención, sin embargo, no se vería clara hasta la siguiente partida. Una vez más, el Narrador cerraba el día con un cliffhanger, con Lenara (que había intentado ayudar a Vaire, siendo herida en el intento) viendo alejarse el carromato en el que viajaba su amiga, y el resto del grupo repartido por la enorme ciudad de Canalburgo.

PD: Por si a alguien le es útil, la última foto es un enlace a una página donde pueden crear mensajes de secuestro. ¿Tal vez como handout en una partida de misterio? ¿Para acojonar al jefe? La Posada del Narrador no se hace responsable de ningún perjuicio que pueda surgir del uso indebido de sus enlaces. Gracias.