Seis libros se ocupan de las relaciones previas entre los llamados Compañeros de la Lanza, y tres de ellos ya reseñamos hace algunos meses. Hoy cerramos la serie.
El Código y la Medida, que por una vez respeta el título original, The Oath and the Measure, fue escrito por Michael Williams. Muchos de los personajes están tomados de Caballero de Solamnia y Caballero Galen, novelas situadas un poco antes en la cronología de Krynn y que ya reseñamos aquí. Además, el señor Williams, que podía haberse quedado contento con encargarse sólo de los poemas de Dragonlance, repite el mismo esquema. En aquellas obras el personaje principal, una suerte de antihéroe que debería hacer reír y no llega ni a hacer gracia, era retado por un personaje o criatura sobrenatural y debía realizar un viaje repleto de obstáculos hasta alcanzar un combate final que en realidad nunca llegaba a ser un combate. En el caso que nos ocupa, Sturm Brightblade (que no es en absoluto un antihéroe sino más bien un héroe trágico) ha regresado a Solamnia, su tierra natal, en busca de su padre o al menos de su herencia. Durante un banquete (en la escena inicial del libro), un personaje sobrenatural aparece y, al ser interrumpido por él, le lanza un reto: deberá viajar a un peligroso bosque y llegar en determinada fecha. Como digo, el esquema es conocido. En resumidas cuentas, se trata de una novela simplona y aburrida, que se encuadra difícilmente en el ambiente solámnico y, aún menos, en la personalidad de su protagonista.
Pedernal y acero, nombre obtenido a partir de Steel and Stone, es una historia de Ellen Porath, la misma que junto a Mark Anthony escribiera la genial Qualinost. Aquí, sin embargo, la historia es un colador. La narración comienza un poco antes del encuentro entre Tanis y Kitiara, cuando esta última huye de un malvado hechicero para el que se encargaba de comandar las tropas. Después de unirse a Tanis, el pasado de la mercenaria les encuentra en la forma de un belicoso amante anterior, y por si fuera poco se topan con una trágica trama protagonizada por la hija del hechicero, a la que acompaña un leal búho gigante. Una sucesión de desvaríos que, en muchos momentos, me recordaba a Fuego mágico, o a alguna de las otras novelas de Reinos Olvidados. Lamentablemente, tener a dos personajes de la saga principal de una ambientación no hace que ese libro pueda pertenecer a la misma; hace falta algo más, y esta obra no lo ha encontrado.
Mithas y Karthai, o más bien The Companions, obra de Tina Daniell deja un mejor sabor de boca, aunque por poco. Su autora, la misma que escribiera la episódica y poco ágil Kitiara Uth Matar, toma ahora el control de todos los Compañeros de la Lanza (salvo Riverwind y Goldmoon, que se unirán al grupo mucho más adelante). El defecto episódico sigue estando, y la trama se parte de forma poco natural entre las escenas vividas por los personajes, que se encuentran en tres grupos: Caramon, Sturm y Tasslehoff han partido para realizar un encargo de Raistlin; este último, Tanis y Flint deberán viajar al rescate cuando un vendaval mágico aparte de su ruta al navío que los transporta; y Kitiara, que se ha metido en la boca del lobo y va a ser sacrificada para que Sargonnas, el dios de la Venganza y consorte de la malvada Takhisis, entre en Krynn para ayudar a que los minotauros lo gobiernen por entero. La trama no está mal resuelta, y la velocidad de la narración va aumentando hacia un final bastante satisfactorio. No es una novela magnífica, pero al menos pone un buen broche a una serie muy mediocre.Terminada la reseña de las seis novelas, toca repetir un argumento que ya esgrimí al comienzo de aquella otra entrada: Las divergencias entre los autores son obvias, tanto en estructura como en tono. Además, la personalidad de algunos protagonistas a veces queda un tanto difusa, como si estuviéramos ante héroes genéricos al que les suceden aventuras que, en realidad, poco tienen que ver con ellos, en lugar de ante el desarrollo de las relaciones que, un poco más adelante, definirán la mecánica de un grupo que tendrá en sus manos el destino de muchos. Nada hay de eso, y salvo la lealtad entre Tanis y Flint, que sí se desarrolla, el resto de relaciones ya se presentan de la misma forma que en la «saga madre» (las Crónicas). Por si fuera poco, los saltos entre novelas son obvios, tanto en tiempo como en espacio. ¿Dónde están Tas y Flint cuando Tanis conoce a Kitiara en Pedernal y acero? ¿En qué momento sucede el viaje de Sturm a Solamnia, y por qué lo repite más adelante? ¿En qué punto formaron un grupo aventurero los llamados Compañeros de la Lanza?



