Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Diario Salvaje 0: los Cayados de Levante en 28 mm


Desde marzo del año 2010 la subcampaña de juego donde los protagonistas eran los Cayados de Levante estaba en pausa indefinida. Hace cosa de un mes, como ya he dicho varias veces en las entradas previas, decidimos rescatar esa historia y seguir jugándola desde el punto en que quedó.

Lo primero que hice, siguiendo la filosofía de la Guerra en color, fue preparar de forma decente las miniaturas. Tampoco es que en nuestra mesa sean estrictamente necesarias (las usamos como imagen de lo que está sucediendo, pero sin las opciones tácticas que la posición relativa de las figuras podría dar), pero creo que tenerlas delante ayuda a los jugadores a visualizar mejor a sus personajes, haciendo que de alguna forma sean algo más que una hojita de números y estadísticas.

Les he hecho algunas imágenes para mostrárselas, y de paso hacer unas mínimas presentaciones, para que entiendan, si les interesa, las relaciones entre estos personajes y el grupo de las Garras del Fénix.

Idriel. Viajó un tiempo con las Garras, usando su verdadero nombre (Muroni o Murornie, las fuentes no lo aclaran). Idriel (en dracónico, Esmeralda) no es más que un mote otorgado por su maestro, el dragón Belärzinox el Verde. Después de algunas aventuras, el grupo se encontró con los Matadragones, otros aventureros entre los que se contaba una antigua amiga (y amante) de Idriel, discípula del dragón como ella. Así que la joven dejó a las Garras y se marchó con el otro grupo.



Mezril. Este Inspirado por Kärantel (la deidad de la naturaleza) viajaba también junto a los Matadragones cuando, poco después de separarse de las Garras, sufrió el ataque de una buena turba de trasnos del Hacha Roja. La mayor parte de sus miembros murieron, salvo Idriel, Mezril e Ilmasoku (quien moriría un tiempo después en el derrumbe de un puente de piedra). Juntos, acudieron a la corte de Zalisdonia, donde el fallecido líder del grupo tenía unos amigos que tal vez pudieran ayudarlos.



Olië. Miembro de los Magos Zafíreos de Zalisdonia. La piel rosácea de esta joven se debe a un fallido experimento mágico. Durante sus viajes se encontró con un rebelde que le contó que, en realidad, antes se llamaba Surne (un personaje que, mucho tiempo atrás, viajó con las Garras del Fénix), y que los Magos Zafíreos le habían borrado la mente para utilizarla. Ella no le creyó.



Norath. Comerciante duergo de Kalmatadûl. Viajó a Zalisdonia con la misión de obtener el permiso imperial para abrir una nueva ruta comercial. Se le dijo que lo pensarían, si ayudaba a reducir los problemas en las Colinas Verdes. Así fue como conoció a los tres supervivientes de los Matadragones y a Olië (a quien se le había ordenado que se uniera al grupo).



Balkar. Un cazador procedente de las Tierras Salvajes, al norte de Zalisdonia. Se unió al grupo un tiempo después, con la intención de protegerse de cierta organización que le persigue. Poco más se sabe de él, aunque pronto se convirtió en una herramienta indispensable.



Lezan. Poco después de la muerte de Ilmasoku, el grupo de aventureros encontró a un reemplazo, un hábil cazarrecompensas, ágil y versátil.



Brennan. Tras la muerte de otro personaje del que no hemos hablado (Jirebrak, embajador de Arëk), entró al grupo un asesino (aunque él no se describiría así) acostumbrado al peso en sus manos del arco de caza y de las dagas arrojadizas.



Qert. Una braeria que sólo cuenta con catorce años. Fue presentada al grupo por los Mekranistas, y aunque el resto no confían demasiado en sus capacidades, de momento les ha sorprendido su habilidad, ya que cuenta con varios tatuajes rúnicos.



Y una foto de grupo. Como podrán ver, no he usado los mismos colores en todas las figuras, para reflejar así su distinta procedencia. Sin embargo, sí he mantenido una contante: la relación entre un color verde para el paño principal, y un tono morado para algún detalle. De esa forma, aunque no parecen una «unidad» de ningún ejército (salvo tal vez de milicianos), hay cierta coherencia entre ellos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario