Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Los Cayados en el Bosque de Biritua (III)

Habiendo aprendido un par de cosillas a partir de los sueños de Olië, los Cayados de Levante se internan una vez más en el bosque para intentar acabar con la amenaza. Esta vez, sin embargo, Idriel y Norath buscan, ellos dos sólos, una puerta trasera, por la que consiguen colarse en el torreón. Habiéndose tomado la Poción de Invisibilidad y deshaciéndose de los guardias (que tenían urgencias variadas) gracias a los poderes mentales de Idriel, aprendidos bajo la tutela de Magnus, los dos, a solas, consiguen penetrar hasta el segundo piso. Lamentablemente, al final los guardias advierten su presencia, y la reunión entre Sänaha Rensa y el líder de los Magos Carmesíes finaliza bruscamente. Sin embargo, nuestros héroes no se rinden, y siguen a Rensa por la escalera. Y bueno, él se gira y descerraja un tiro con su trabuco en la cabeza de Norath, dejándolo seco en el acto. Idriel es capturada, pero logra averiguar que el lider del ejército invasor también fue pupilo de Magnus (y de ahí, sus poderes) y que la invasión ha sido en realidad concertada entre él y el Emperador. Habiendo oído el tiro, el resto de los Cayados comienzan a acercarse al torreón, pero Olië ya sospecha que esto en realidad no está teniendo lugar, y logra despertarse bañada en sudor. Todavía quedan dos días de viaje.
De nuevo, con una Olië desesperada, los PJs se internan en el bosque. Pero esta vez, y como Rensa parecía conocer a Idriel (que no al contrario), deciden anunciarse directamente. Son llevados a presencia del líder invasor, y la trama que se presenta ante ellos les agobia: el trato entre Rensa y el Emperador tendría como resultado el matrimonio entre aquel y la hija de éste, y la invasión es un método para descubrir traidores en las provincias del sur.
Los Cayados se olvidan del tema, y deciden seguir adelante. Desean viajar de nuevo a la capital, así que hacen un alto en la ciudad más próxima para reponer víveres y recuperar energías, y allí logran enterarse de que se ofrece una recompensa por el dragón Belärthrinox Magnus el Verde, maestro de Idriel.
El viaje vuelve a comenzar.

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