Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Influencias

Hace ya casi una semana que finalicé mis exámenes, y la verdad que ha sido muy productiva. Sin embargo, hoy querría hablarles de aquello que dejé colgado en mi última entrada: las influencias que me gustaría conseguir para Balada paelia.

Está claro que, cuando uno escribe, es inconscientemente influenciado por todo lo que constituye su ser; muy especialmente por todo aquello que ha leído. No me refiero, por supuesto, a las tramas y sucesos, sino al modo de escritura; la forma en que se desarrollan esas tramas y la cobertura que se les pone a esos sucesos. Pero otra cosa es hacer que lo que escribas se parezca a algo en concreto que tienes en mente (o al menos, que coja algo de su esencia).
En mi caso, tengo claro que cuando consiga terminar el libro, que ya ha cogido una buena marcha, leeré ciertas cosas que tengo pensadas. Y luego, tras cada una de ellas, repasaré lo escrito; o ciertos capítulos en concreto. De esa forma, al tener en la cabeza las estructuras y el estilo de esas obras, corregir ciertas frases dará como resultado un acercamiento a sus fuentes.
El listado de lecturas incluye la Ilíada y ciertas partes de la Odisea (las menos marítimas), para obtener el tono épico; El Señor de los Anillos, para añadir a la receta el sentimiento de sacrificio de los personajes y la sensación del 'gran viaje'; una novela cualquiera de Mundodisco, para ganar gracia en las salidas irónicas; Los tres mosqueteros, para ciertas escenas de combate; El capitán Alatriste, para reflejar el sabor de una época;...

Naturalmente, alguno puede acusarme de hacer trampas, de "meta-literatura" podríamos decir. Sin embargo, a la hora de dar forma definitiva a ciertos fragmentos, me he dado cuenta que mi estado de ánimo, incluyendo la última lectura realizada, influyen en lo que escribo. Así, lo único que hago es asegurarme de reflejar en cada ocasión lo que deseo de verdad. Mi estilo, se sobreentiende, no está variando en las sucesivas relecturas, porque todo esto ya se haya incluído en mi forma de hacer literatura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario