Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

De vuelta

Pues eso, que ya estamos por aquí. En breve, tendré el placer de entretenerles con una de mis absurdas entradas.
Por cierto, en los algo más de quince días que he estado de vacaciones, los seguidores del blog han aumentado en un 50%; es decir, en 1. Bienvenido, Bruendar, nos leemos por ahí.

2 comentarios:

  1. A Bruendar lo puedes leer en uno de tus blogs favoritos,jejeje. Bienvenido y esperamos todos tus seguidores leerte pronto.

    Un abrazo¡¡¡¡

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  2. jeje. ¿Todos los tres?
    Gracias, amigo.

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