Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

¿Estuve de vacaciones? Todavía no, pero ahora sí

Últimamente ando un poco desidioso con el blog, no sé el motivo con certeza. Supongo que volver a trabajar. La ironía es que el blog lo comencé para ocupar el largo descanso que tengo a mediodía...
El caso es que mañana la bella Vaire y un servidor partimos hacia el Balcón del Mediterráneo, y estaremos incomunicados (de la red) hasta el 30 de Agosto. Así que, si esperaban una entrada (que ya toca), esto va a ser lo único que obtengan de mí hasta entonces.
Esperemos que regrese con ganas del largo descanso.

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