Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Los Diarios Salvajes, sesión 9


Sigo intentando tener tiempo para escribir alguna entrada que no sea un sumario de vídeos, pero el asunto se me resiste. Diversos proyectos abiertos me lo impiden. Por fortuna tengo ahí al lado mi bien merecido mes de vacaciones, así que espero completar cositas dentro de poco.

En cuanto a los vídeos de esta tanda, el primero corresponde, más que a la propia sesión, a todas las anteriores de esta Subcampaña Salvaje, pues se trata del típico resumen que suelo hacer al inicio de la partida, pero extendido debido a que llevábamos más de cinco meses sin reunirnos. {Ya les conté por aquí lo del trabajo nuevo y lo de la publicación de Sonata de Mekania. Aprovecho ahora para decirles que, durante este fin de semana, y con ocasión del Black Friday, la novela estará en oferta, a solo 0,99 €, tanto en Lektu como en Amazon}.




Con el segundo vídeo hago una suerte de presentación del nuevo mapa de Mägero, creado por un servidor con el mismo programa de edición de vídeo que utilizo actualmente. Como puede verse, yo mismo me asombré en su momento del efecto que tuvo dicha ayuda de juego en el interés de los PJ por la Villa del Comercio.



Y ya por fin, las dos partes de la sesión. En ella sucedieron dos cosas de cierto calado (que se llevan el grueso de cada vídeo) y dos de menor importancia. Estas últimas son, por un lado, que Taür von Käskerkin sigue mejorando el negocio que regenta con la ayuda de los PJ. Y por otra parte que el grupo envió a su compañero Norâz a hablar con los mekranistas por esa bomba que Uzban Paläb colocó en su brazo artificial.

La parte graciosa de la sesión se la llevó el casting realizado por los jugadores con el fin de que Robdäl (el director de la obra teatral que los personajes están a punto de interpretar -«rol dentro del rol», dijo alguien- pudiera asignarles los papeles.



Y la cuota de acción fue para el final, cuando los Cayados trataban de llevarle a Linëq Kran la mercancía que este les había pedido recuperar.



Por mi parte ya estoy editando los vídeos de la siguiente sesión, que se jugó el fin de semana pasado, y al mismo tiempo preparando el estreno de "Las cinco pruebas de Läsarod". Así que en breve, mucho más.

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