Varias partidas

La verdad es que últimamente me da un pelín de pereza poner estas mini-crónicas fotográficas de las partidas, pero creo que es porque se me acumuló el trabajo tras la FénixCon. Por esta razón, esta vez les traigo las dos últimas partidas jugadas.
La primera, en casa de Gui, nos dio ocasión para celebrar el cumpleaños de Alex.


En la segunda, celebrada en casa de Alex, el hecho más importante fue un duro combate, agravado con una pifia que dejó a un personaje al borde de la muerte. Los jugadores temían seriamente por la salud de sus personajes.

Mitología fersa antigua (I)

Adaegina
Es la desafiante y salvaje diosa fersa del caos, con multitud de monstruosos seguidores. Se dice que se alimentaba de las mentiras y falsedades de la gente, y de ellas obtenía su fuerza y poderío. Era personificación del desierto total, de lo aciago del mundo, y se la representaba como un monstruo de múltiples cabezas (una hidra).
Aunque el mito dice que fue eliminada por Vael, que consiguió así el trono de los dioses, su presencia sigue ligada a la experiencia de la embriaguez y del frenesí, dominando la zona oscura que precede al orden de la existencia civilizada. En algunos círculos, puede de hecho llegar a ser liberadora de los vínculos sociales y de los gobiernos demasiado estrictos. En el norte se asoció su presencia con la Muerte Blanca, pero en otros lugares se la tiene por esposa de Yaincoa, madre de Akelóo, Arkoni, Kernunnos y Vael, y guardiana de los infiernos superiores, desde lo más profundo del bosque, donde ella habitaba.

Akelóo
El dios-toro, símbolo de la virilidad y la fertilidad masculina. Se dice que su cuerno, símbolo de abundancia, puede verse en los cielos aún húmedos de lluvia. Hijo primogénito de Yaincoa, gobernó con él durante la Edad Dorada. Muerto por Tagotis, que plantó adelfas en el lugar donde pacía, cuenta la leyenda que desde ese momento, gracias a la ayuda de Vael, ha ido reencarnándose en diversos ejemplares del “rebaño sagrado” de las gentes de Antagis. Puede reconocerse a este nuevo Ansso por ciertos rasgos, como el color (generalmente negro) o una mancha en la frente. Este sería, pues, el origen de dicho mito y del espectáculo con él relacionado, y el punto de unión de ambas mitologías.
Durante las akelóales, fiestas celebradas en su honor en la primera ochana del mes de Tramontana, se rememoraba la edad de oro perdida; era un período de buena voluntad, dedicado a los banquetes y al intercambio de visitas y regalos, las actividades se suspendían y se postergaban ejecuciones y operaciones militares; un rasgo peculiar era que los sirvientes ocupaban el sitio preferencial de la mesa familiar y eran servidos por sus señores.

Ansso
Deidad asociada a los pastores de rebaños bovinos de altos pastos; se acostumbraba a dejar las sobras de la cena para alimento del dios a cambio de salud o fertilidad para el ganado. Terriblemente feo, medio animal y medio humano, se amenazaba con él a los niños que se portaban mal; y, de hecho, su nombre puede traducirse simplemente como “miedo”. Se creía que hablaba con la gente mediante los sonidos del bosque y también en las pesadillas. A veces podía ser, sin embargo, terriblemente voraz, y los viajeros debían tener cuidado si escuchaban su sílbido en la soledad de la noche.

Arkoni
Demonio de los bosques que, en forma de un enorme oso, atacaba a los cazadores. El mito cuenta que quedó trastornado por la muerte de su madre (que, según una versión, sería Adagina), y lideró las huestes monstruosas, convirtiéndose en un terrible asesino. Vael encomendó a Lida encargarse de cazarlo, pero sus flechas no pudieron atravesar su gruesa piel, así que pidió a Endovëliko que robara el arco de Baelisto. Sin embargo, fue sorprendido y hubo de hacer un pacto con él: Baelisto le dejaría el arco y Endovëliko le conseguiría los favores de Frouida, que había huido de él. Aunque el trato no fue cumplido, Lida consiguió el arco y pudo finalmente eliminar a Arkoni, cuya carne sirvió para saciar y amansar a las bestias que le acompañaban.
Se dice en Kveldulf que Arkoni habita en cada uno de los grandes osos blancos de la región, y un típico ritual de iniciación, tanto para hombres como mujeres, es emular la gesta de Lida, partiendo a solas y regresando con la carne del animal para compartirla con su gente.

Baelisto
Su nombre significa "el que hace aparecer la luz”. Identificado generalmente con el primero de los soles, llamado Dictis en otros lugares, es el dios de la pureza ritual, de las artes y las ciencias. Enamorado de Frouida, la persiguió por los cielos, pero ella prefirió arrojarse desde las alturas. Ciego de ira al ser engañado por Endovëliko, que había robado su arco, símbolo del poder distante pero certero, construyó uno nuevo y propagó la peste entre los habitantes de la región donde se ocultaba la ninfa. Dotado del don de la sabiduría por haber sido herido con el asta de Kernunnos, conoce el futuro y preside por ello los santuarios de los oráculos.

Libros leídos (primer tercio del 2010)

A primeros de año pude leer en un blog una entrada en la que su autor listaba los libros que había leído en los doce meses anteriores. La verdad es que me dio bastante envidia, puesto que, debido a mis estudios, no siempre  puedo leer lo que me gustaría. Así pues, me decidí a hacer una lista por mí mismo. Sin embargo, veo que si me espero a finalizar el año, será demasiado larga. Éstos son los cuatro primeros meses:

Enero
El rey Lear, de W. Shakespeare

Febrero
Martín Fierro, de J. Hernández
Doña Bárbara, de R. Gallegos
La sombra del caudillo, de M. L. Guzmán
El quinto elefante, de sir T. Pratchet
Estudio en escarlata, de sir A. Conan Doyle
El signo de los cuatro, de sir A. Conan Doyle

Marzo
El Aleph, de J. L. Borges
Poemas humanos, de C. Vallejo
Los versos del capitán, de P. Neruda
El reino de este mundo, de A. Carpentier

Abril
Hijo de hombre, de A. Roa Bastos
Pedro Páramo, de J. Rulfo
Del amor y otros demonios, de G. García Marquez
Lituma en los Andes, de M. Vargas Llosa
El caballero de Olmedo, El perro del hortelano y El castigo sin venganza, de Lope

Muchos son de autores hispanoamericanos; de entre ellos recomendaría la recreación decadente del Caribe español por parte de Gabo en El amor y otros demonios. También hay un poco de teatro áureo; creo que la mejor es la más conocida, El perro del hortelano, pero la verdad es que leer teatro se me hace raro, como si me faltara algo; como ir a una función sale bastante caro (y tiene que coincidir que hagan la obra en tu ciudad) recomiendo la versión cinematográfica de Pilar Miró, que es muy fiel al original. Dentro de la lectura "gustosa", está el volumen de Mundodisco, de Terry Pratchet, que como siempre no defrauda; sin embargo, no es el más gracioso de la serie, y si no te has leído los anteriores (sus libros pueden seguirse sin orden) supongo que peor; recomiendo como siempre los dos primeros (que sí son seguidos): El color de la magia y La luz fantástica, que por cierto tienen versión televisiva, con Sean Astin (Samsagaz en la trilogía de Peter Jackson) haciendo el simpático papel de Dosflores. Y, por fin, después de mucho tiempo, he comenzado a leer, seguidas, las historias originales del más famoso detective literario, gracias a la colección completa, en doce volúmenes y a muy buen precio, que tiene RBA; de momento, con esas dos primeras novelas, Conan Doyle no me ha decepcionado en absoluto.