Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Varias partidas

La verdad es que últimamente me da un pelín de pereza poner estas mini-crónicas fotográficas de las partidas, pero creo que es porque se me acumuló el trabajo tras la FénixCon. Por esta razón, esta vez les traigo las dos últimas partidas jugadas.
La primera, en casa de Gui, nos dio ocasión para celebrar el cumpleaños de Alex.


En la segunda, celebrada en casa de Alex, el hecho más importante fue un duro combate, agravado con una pifia que dejó a un personaje al borde de la muerte. Los jugadores temían seriamente por la salud de sus personajes.

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