Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

SL-CV 42: Senda dels Lladres

Hace un par de domingos, mi querida Eva y yo hicimos un pequeño recorrido de senderismo que, afortunadamente para los que vivimos en Sagunto, puede realizarse sin salir de la población. Se trata, como indica el título de la entrada, de la Senda del Lladres, una ruta local entorno a las murallas del castillo de unos 50 minutos de duración.
En nuestro caso, como la parte que toca el casco urbano ya la conocemos bastante, comenzamos en un lugar ya apartado:

En todo momento del recorrido, las vistas son excepcionales. En esta imagen, al fondo, el monte Picayo, objetivo de una próxima salida:

Y aquí, con el borde barrancoso bien próximo, Eva al frente (pobrecilla, se nos olvidó la gorra) y al fondo, Puerto de Sagunto y la costa.


Al lado contrario de esas vistas, la imponente presencia del castillo:

La campiña saguntina. Os aseguro que no podía dar ni un paso atrás.

En ese mismo punto del recorrido, el telón de fondo de la infranqueable muralla:

La torre de Hércules allá arriba, y el paraje repleto de maleza.

Una de las cosas bien hechas del recorrido, además de las numerosas marcas verdi-blancas, son algunos puntos de interés cultural. En este caso, por ejemplo, se nos dice que en esas rocas estaban emplazadas viviendas íberas:

El sendero, como decíamos, siempre bordeando la muralla:

Y por fin llegábamos a una zona conocida: al fondo, la puerta que da acceso al llamado mirador.

Y ya casi el final del recorrido, a espaldas del teatro.

Ha sido una buena experiencia recorrer esta ruta, pero la verdad es que está bastante abandonada. En buena parte de la zona norte las malas hierbas llegan hasta el pecho, e impiden ver dónde pones los pies. Eso sí, pensaba que iba a tener un recorrido muy sencillo, viendo el trayecto que conocía, pero ha resultado más bien de dificultad moderada, sobre todo teniendo en cuenta el estado actual de mi rodilla. Desde luego, no es apta para ancianos o para llevar niños en brazos.

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