Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Mitología fersa antigua (II)

Baraeko
Dios protector de los poblados y de las ciudades amuralladas. Aparece en muy pocos mitos y se conoce poco de su culto hoy día, pero se cree que se practicaban rituales en su honor durante la creación de fortificaciones y por parte de las poblaciones asediadas. Su imagen estaba asociada a las llamas del calor hogañero.

Boemana
Diosa protectora del ganado. Los ritos que sus sacerdotes, generalmente eunucos, celebraban en la antigüedad eran bastante sangrientos, aunque lentamente se fueron equiparando a los del resto de deidades patronas.

Dibus y Deabus
Dioses gemelos y contrarios; se les invocaba en los casamientos y durante los partos. Se contaba que en realidad eran simples humanos, y que uno de ellos (uno u otro según la versión) murió durante el parto. Cuando Tagotis apareció para llevárselo, las súplicas de la madre, y sobre todo el llanto de su hermano, hicieron que se apiadara, y permitió que los hermanos permanecieran juntos durante la primera mitad del año, aunque luego envió a Tameöbigo para llevarse a ambos a los infiernos, donde permanecieron durante la segunda mitad. Este ciclo se repitió incluso tras su muerte, cuando Vael ordenó a Saur construir un arca de metal a modo de reposo final, que fue suspendida en las alturas; durante la primera mitad del año es visible en el cielo, por encima del horizonte meridional. Anteriormente a este hecho, su carácter semidivino hizo que los hermanos fueran partícipes de multitud de juramentos y uniones matrimonales.

Durbed
Genio lujurioso de ríos y lagos. No aceptó el ascenso al trono de Vael, y alzó en rebelión a las ninfas y espíritus de las aguas. Endovëliko era uno de sus principales generales, aunque en realidad actuaba bajo mandato del dios–lobo. Ofreció a Durbed yacer al mismo tiempo con Frouida, recién caída a la tierra, y con Lida; el rebelde cayó en la trampa y pudo ser atrapado. Vael entonces destrozó su cuerpo, con garras y colmillos, y lo desperdigó en finísimos trozos, que fueron transportados por Favonius hasta las alturas. Allí, gracias al calor de Lug y Baelisto, volvió a caer a la tierra y buscó su hogar entre las corrientes y los estanques.

Endovëliko
Espíritu infernal de la noche. Astuto, engañador y viajero, asociado a los caminos y espacios abiertos, era el principal patrón de los ladrones, y en general se disputaba el control de los senderos con Sitiovo, reflejado en la posesión alternativa del cadúceo. Su característica principal era el ingenio, lo que le confiere una cierta ambigüedad moral (según se enfrente la astucia a la fuerza del bruto, o a la honradez del puro). Su símbolo es el cuervo, pues se decía que eran sus enviados y podían comunicarle los secretos espiados a la gente o a otros dioses. Desconfiado pero valeroso, tramposo y curioso hasta límites insondables, es una de las deidades cuya caracterización mejor se ha transmitido.
Aparece en multitud de mitos, siendo el más importante la explicación de su extraña amistad con Baelisto, uno de los dioses de la luz. Gracias a su habilidad pudo arrebatarle el arco, que debía usar Lida para derribar a Arkoni, pero, finalmente, su zalamería fue lo único que pudo calmar momentáneamente la ira del que hace aparecer la luz. Endovëliko aprovechó entonces para clavarle un asta que Saur, por error, había cortado de la cornamenta de Kernunnos, y Baelisto, definitivamente tranquilo, adquirió así el don de la sabiduría. En ciertas comunidades se explica que también consiguió de él la cura para la peste propagada durante su locura, adorándole también como divinidad médica.

12 comentarios:

  1. En unos años me podrás llamar Enciclopedia con Patas Lürea.

    Creo que ya te he dicho muchas veces lo mucho que te curras la historia, mitología y geografía de tu pequeño mundo. Y no hablemos de otros aspectos.

    ResponderEliminar
  2. ¿Otros aspectos?
    ¿El qué, la sexualidad, por ejemplo?
    jajaja
    Gracias, Gui.

    ResponderEliminar
  3. Eso me recuerda que apenas ha habido sexo en la partida... Exceptuando un par. Porque no se si Eláratran y Murornie llegaron a algo más que la atracción. A Lompur no lo he visto yaciendo con nada, Járad le es fiel a su esposa, Táffel es como los Querubines, asexuado. Por parte de Qunisp mejor no me lo planteo, Maximilian seguro que le daba a algo, pero nunca llegamos a enterarnos, Grar está tan centrado en sus planes de dominación que ni siquiera se hace manolas, los guardias enanos no sé demasiado de su sexualidad, pero seguro que algo hacen. Manoq fijo que es un triunfador y Dackm... Darkcam... Bueno, la tia aquella imperial que nos acompañaba desde el del asesinato en Aigüesmortes (creo que era) fijo que tambien algo sabe. Los 10 del estandarte son soldados, así que fijo, y los guardias reales... Bueno, fijo que alguno ha tenido ya sífilis o ladillas. Surne... Pues de esa no lo se, pero la imposibilidad de tener hijos resulta liberadora cuanto menos. Ah, y no puedo olvidar al manco. Ese fijo que no. Demasiado manco. Y traidor.


    Toma ya. Que veas que me acuerdo de todos. Y no pronuncio sobre ese imperial que tomamos prisionero y que se nos escapó porque no llegó a estar suficiente tiempo para ser considerado parte del grupo.

    ResponderEliminar
  4. Hombre, es que en la partida da un poco de mal rollo... Imagíname a mí haciendo de hija del posadero... ¡¡¡Tirria!!!

    ¿Recuerdas que al final el manco no era manco? Sólo llevaba la mano vendada...

    ResponderEliminar
  5. Lo recuerdo. Pero lo que no recuerdo era su nombre, así que queda como manco.

    ResponderEliminar
  6. Rael-Vin, ése era su nombre.

    ResponderEliminar
  7. Ahhh. Vale bueno. Me acuerdo de todos los nombres excepto de uno, no está mal.

    ResponderEliminar
  8. ¿El nombre dracónico el dragón Tenebrix el Negro? No es la primera que lo pregunto.

    ResponderEliminar
  9. No, de hecho, la primera vez fue el Doce de Marzo de 2007. Que lo sepas.

    Y decía que me acordaba de todos los nombres, pero de los que nos han acompañado. El del Tenebrix creo que era Asartanaklon. Eso no quiere decir que lo hay escrito exactamente como es, sino que recuerdo la sonoridad, pero no el como se escribía. De hecho, pondría incluso que va con ele, como asalto, pero no. Ni siquiera estoy seguro de que sea ese.

    ResponderEliminar
  10. Que por cierto, no me has dicho nada de lo que te parece lo que puse en la wiki. Cuidado que podría convertirse en canon antes de que puedas modificarlo...

    ResponderEliminar
  11. Asartanaklön, muy bien.
    Y no seas pesado, te contestaré por los medios adecuados cuando corresponda. muajajaja

    ResponderEliminar
  12. Arwfhbfs!

    Por cierto, al rato de responder, me di cuenta de que está en la wiki.

    ResponderEliminar