Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Última partida, a mediados de abril

De nuevo les traigo la reseña fotográfica de una partida; esta vez un poco escasa en cuanto a fotos se refiere, y también en cuanto a jugadores, aunque intensa en su desarrollo.
A primera hora, un servidor, en todo su voluminoso esplendor, se encargaba de elegir la música adecuada para captar la atmósfera del juego.

Y la respuesta de algunos jugadores: Roberto, que en esta ocasión llevaba a Grar; Guillermo, con Vilem y Taffel; y Ana, que comenzaba la andadura de su nueva alba.

Mi querida Eva esta vez no sale en las fotos, pero se ocupaba de jugar con las 3D, dejando 'encerrados' a los tres sobrinos de Donald:

Y en ésta el siempre simpático Rob acompaña a Anabel, que, por supuesto, encarnaba a Lompûr:

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