Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Pequeño respiro

Los exámenes de junio han terminado por fin; al menos, para un servidor. Espero que eso me deje un par de meses de tiempo libre para dedicarme a mis miniaturas y a Lüreon... y que ustedes lo vean.
Durante las próximas cinco semanas (bueno, en la primera tendré que preparar algunos trabajos pendientes), en las que todavía estaré currando a tiempo completo, ocuparé mis ratos libres en realizar aquellas tareas lúreas que se me han ido quedando pendientes: renovar el mapa (que necesita un giro de 30º), darle las pinceladas finales a la gramática oretana (todavía quedará el léxico), definir con amplitud la cultura de Ilder y Paelia, terminar la filosofía del Eldalie Túre, y la mitología de los primeros asentamientos fersos,... La idea es que para cuando coja vacaciones, tenga todo bien atado y pueda centrarme en escribir durante unas tres semanas...
Para después volcarme otra vez con la convocatoria de septiembre...
La rueda del tiempo gira, y las eras llegan y pasan y dejan tras de sí recuerdos...
(Robert Jordan)

3 comentarios:

  1. ¡Jueeeegooo, con mi melocotoneroooo!

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  2. Estooo, coff coff Mea culpa.

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  3. Exceeeelsiooooor!!
    Me he cambiado el nombre.

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