Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Un pequeño salto para los Cayados

Mañana volveremos a reunirnos para una nueva partida, esta vez con el grupo aventurero conocido como Cayados de Levante. Como recordatorio, en la anterior quedada Jirebrak murió a manos de un asesino duergo (bueno, en realidad fueron unos pinchitos que había en un pozo de unos treinta metros), mientras los héroes trataban de conseguir los ingredientes para preparar la cura de una extraña enfermedad que estaba afectando al pequeño pueblo de Albor. Todo esto, por cierto, basado en el módulo D0 de Pathfinder (Falcon Hollow's Last Hope).
Vamos entonces a suponer que ya ha pasado un breve lapso de tiempo de aquello:
  • El grupo regresó a Albor con los ingredientes y convencidos de haber acabado con el "distribuidor" de tan ponzoñosa sustancia.
  • Se les curó como buenamente se pudo, entablillando sus huesos quebrados y vendando sus magulladuras.
  • Las gentes de la aldea, demostrada la efectividad del antídoto, rindieron homenaje al héroe caído con una multitudinaria despedida, y una gran pira cuyos restos fueron enterrados en un pequeño túmulo a la entrada del pueblo. También se le ha encargado a un escultor local la factura de un pequeño obelisco que recuerde por siempre el valor de aquel extranjero: Yace aquí Jirebrak van Jertz, que salvó de la plaga al pueblo de Albor en el 1520 según el Cómputo del Trono de Zafiros.
  • Levantada la cuarentena, los muelles recuperaron su actividad normal, y pronto estuvieron listas las barcazas que partirían hacia Trasutür. En ellas viajaban los Cayados de Levante, y allí conocieron a Balkar, un extraño mercenario con un toro como montura. De alguna manera (esto ya lo rolearemos rápidamente) se inició una amistad, y ahora Balkar es un nuevo miembro del grupo.
  • Algunos días después, sin tener los huesos completamente recuperados, los Cayados de Levante llegaban a los Bosques de Utür, donde el dragón Belärthrinox Magnus el Verde tiene su guarida.
Espero que algunos miembros del grupo puedan leer esto antes de mañana. De todas formas, lo resumiré muy rápido antes de que comience la partida.

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