Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Solomon Kane

El lector avispado se habrá dado cuenta de que, de la lista de lecturas pendientes que pueden ver a la derecha, la imagen correspondiente al volumen de historias cortas de Solomon Kane desapareció días antes de que estrenaran la película (el pasado 1 de enero). Naturalmente, acudí con mis amigos al estreno, emocionado por el buen aspecto del trailer.
En cuanto al libro, se trata de ocho historias cortas (la edición añade una más sobre Sonia la Roja, que no tiene nada que ver con este tema) que sitúan al personaje en diferentes lugares y enfrentado a diferentes situaciones. En todos ellos, sin embargo, se cumple que la fe (el fanatismo, habría que decir) de este puritano personaje es la que consigue salvaguardarle una y otra vez. Su rasgo más importante es la constancia: cuando algo se le pone entre ceja y ceja, es capaz de viajar al lugar más alejado del mundo persiguiendo su objetivo.
En cuanto a la película, lo interesante es que coge el concepto de este singular personaje y lo extrapola, contándonos cómo llegó a ser lo que es. Aunque el guión se hace algo escaso, y en sus 100 minutos de duración aparecen varios personajes con una muy breve caracterización, tampoco da la impresión de que falte nada por decir. Sobre todo, sabiendo que en los relatos se añaden todavía menos datos.
Una buena coreografía, unos efectos correctísimos, que juegan muy bien su papel y, por encima de todo, esa atmósfera opresiva, que te transporta a una Inglaterra semi-fantástica.
Todo un acierto.

Editado: Por cierto, que para demostrar que me he terminado el libro en este periodo de baja médica, nada mejor que esta foto. El libro que sostengo en mi mano, casi leyendo el final, es el de Solomon Kane. Faran, impresionante como siempre.

3 comentarios:

  1. Yo iba ya emocionado con los 10 primeros minutos de pelicula. El final para mi es lo que cogea... Pero por lo demás una pelicula muy entretenida y claro está, que para ver en el cine.

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  2. Opino que el final también está genial, yo lo que veo es que faltan minutos de película, Guille y yo nos quedamos con ganas de más. Se puede decir que es una peli bastante buena para disfrutar en el cine en buena compañia.

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  3. Por el poder de Cristo yo te pego un tiro!


    No tengo nada más que añadir.

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