Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Diario de campaña nº 109: la tumba del rey olvidado

Los cuatro de marras
El pasado domingo, las Garras del Fénix volvieron a reunirse una vez más. Por unas u otras razones, sólo cuatro jugadores acudieron a la llamada de las armas {digo 'sólo', porque como sabéis a veces hemos llegado a los diez}, lo que provocó que pudiéramos hacer bastantes cosillas.

Básicamente, los aventureros lograron limpiar una tumba y eliminar a un extraño grupo formado por dos magos, dos trols y dos huargos.

En primer lugar, la información proporcionada por Gänimer (enchironado y con terribles heridas gracias al grupo) les había conducido a una suerte de túmulo construido bajo el lecho de un río.

Nali, intentado alcanzar al mago,
recibe una 'contracarga' de los trols
Estaba protegido por un par de trampas y algunos guardianes, pero las Garras lograron llegar finalmente a la cámara del sepulcro. Allí descubrieron que se encontraban en la tumba de Kinael Alpeliaur, el último rey de Etön Ezil y padre de un Pael unificado. Más de cinco siglos han transcurrido en Lüreon desde su existencia, y desde hace mucho alimenta las leyendas populares. Una de las cosas que llamó la atención del grupo fue un mural de la cámara, donde aparecía desplazándose por los aires lo que a todas luces era una ciudad voladora.

Tras pasar una tranquila noche en un claro cercano al lugar, los PJ decidieron acabar con un grupo de trols (acompañados de huargos), cuyo rastro habían encontrado por primera vez en su camino desde el Valle del Roble Rojo. Con vistas a ello, el día anterior habían enviado a rastrear al lince de Vaire, que logró llevarles hasta el lugar en pocas horas.

Se trataba de un ancho desfiladero con unas cavernas, que el grupo no dudó en explorar. En una de ellas, un solitario trol (durmiendo el pobre) cayó muerto mientras intentaba alcanzar su enorme garrote. Lo sorprendente fue encontrar, en la parte más profunda de la caverna, un muro de ladrillos que separaba una habitación. Aunque vacía, unos pergaminos indicaban que allí vivía un mago. {¿Un mago usando un trol como segurata?}

El combate arrecia
En el otro complejo de cavernas, más grande pero con parecida estructura, tuvo lugar el combate final de la sesión: dos magos, con otros dos trols como guardias, y unos huargos en añadidura. Sin embargo, los hechiceros no contaban con el poder de convocación derivado de la licantropía de Jarad (que puso a los huargos de su parte) ni con las excelentes dotes combativas del grupo.

Sólo quedó uno de los magos como superviviente, a quien dejaron atado y amordazado. Sin embargo, cometieron la imprudencia de destaparle la boca para preguntarle algo sobre su guarida, y el mago (que había preparado mentalmente el sortilegio) transformó su cuerpo en una sombra intangible y escapó.

"Alea iacta est" hubieran dicho los trols de saber latín
Así acabó la partida, con un enemigo más en la lista de las Garras del Fénix y las bolsas un tanto más llenas.

¿Y ahora? De momento, cobrar la recompensa por las cabezas de trols, y luego buscar nuevas aventuras o regresar a Canalburgo.

Si la Bestia no se interpone en su cometido, claro...

4 comentarios:

  1. Raaargh! Querría haber estado, que la tumba me picaba mucho la curiosité.

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    1. Pues la tumba te la has perdido, eso está claro... De lo otro, es muy posible que lo juegues, ya que hay algo en marcha. Y hasta aquí puedo leer.

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  2. Pues mas me pica a mi que hace meses que no estoy. Saludos a todos de parte de Taffel.

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  3. Tú tienes un pequeño hobbit del que cuidar, amigo. Pero tranqui, que dentro de poco estarás en la mesa junto a nosotros. (Y dentro de un poco más, te traerás al hobbit, jeje).

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