Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Un bestiario por 5'95 €

Lo llamen Manual de Monstruos, Monsternomicon, o cualquier otra denominación, es habitual que en los juegos de rol aparezca como libro básico un bestiario (o varios, según el juego, pero eso es otra historia).
En general, estos manuales suelen ser tochos bastante caros, que incluyen la descripción de una serie de bichejos, con mayor o menor cantidad de estadísticas según el sistema de juego. Su lectura lineal podría parecer un sinsentido (lo lógico es leer las diferentes entradas cuando nos interese), y el precio es casi siempre elevado (ya que suelen ser ediciones bastante cuidadas, con multitud de ilustraciones).

Hoy tengo el gusto de presentar un bestiario que no pertenece a ningún juego, y que sin embargo puede ser útil para cualquier ambientación de fantasía. Se trata de El bestiario fantástico de Tony Allan, editado por Timun Mas. El libro recorre las criaturas más icónicas de las mitologías grecolatina, nórdica, precolombina y oriental, generalmente con unas cuatro páginas (a veces dos, a veces seis) dedicadas a cada una de sus 85 entradas, e ilustraciones de cada criatura. No he podido leer todavía nada más que la introducción y un par de entradas, pero me ha parecido bastante interesante, sobre todo por su forma de relacionar ciertos elementos (por ejemplo, en la entrada del pegaso aparece un recuadro que habla del caballo que llevó a Mahoma por los cielos); su división en 'criaturas del aire', 'criaturas de la tierra' y 'criaturas del agua'; y porque el texto está repleto de cosillas aprovechables para futuras aventuras. Y lo mejor, que lo encontré entre los libros de oferta del Open-Cor, con un precio de 5'95 € por sus casi 250 páginas, a todo color y con buena encuadernación.

Y ya que hablamos de bestiarios también me gustaría comentar algo de El bestiario de Ferrer Lerín, que adquirí hace ya un par de años en Círculo de lectores (no recuerdo la cantidad exacta, pero por unos 10 o 12 €). Es un libro de tipo 'diccionario', con una multitud de entradas cortas, con muy pocas imágenes (pequeñas y negras), cuyo contenido está extraído de una buena cantidad de fuentes antiguas. Posee 280 páginas, y está editado con tapa dura pero tamaño de bolsillo. Se divide en: insectos; anfibios y reptiles; serpientes; peces y conchas; dragones y mixtos; aves; aves extintas; mamíferos medianos y pequeños; fieras; perros; cuadrúpedos; solípedos; monstruos. No puedo dejar de copiar una de las entradas a modo de ejemplo. Se trata de la conocida como Baba-Yaga, con información que Ferrer Lerín obtiene del Diccionario infernal y de La Rusia desconocida:

Yaga-Baba. Monstruo descrito en los cuentos rusos bajo las facciones de una mujer de desmesurada estatura, en forma de esqueleto, con sólo una pierna, un rosario con sus fetos sanquinolentos colgando de la puerta de sus vergüenzas que dejan un rastro que siguen bandadas de cuervos, y una maza de hierro en la mano derecha con la que hacer rodar la máquina que empuja, que es la máquina de la vida y de la muerte.

Ahí dejo, pues, un par de alternativas baratas al uso de manuales de monstruos. Las estadísticas de juego, eso sí, las tendrá que poner el usuario; pero como aporte de 'trasfondo' o 'relleno' no tienen desperdicio.

1 comentario:

  1. ¡Ah, se me olvidaba!
    El ofertón que encontré en el Open-Cor (en Puerto de Sagunto) volví a encontrarlo al día siguiente en otro (en Valencia, cerca del Parque del Oeste). Así que si os interesa no tenéis más que pasaros por el más cercano a vuestra casa, por si también lo tienen...
    Y no, no soy asiduo a esas tiendas, pero son las cosas que suceden cuando te pasas varias horas en la sala de espera de un hospital, en plenas Fallas.

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