Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Un héroe para Círculo de Sangre


Hace unas semanas les traje un relato sobre Gimur Yelmo de Hielo, el personaje con el que participaba en el primer Concurso de Héroes lanzado por Last Bullet Games, en el que tuve la suerte de ganar el tercer premio. Hoy les muestro rápidamente el proceso de pintado de la miniatura que lo representa.

Elegí el Campeón de Hierro de Avatars of War (parte del premio que gané en el Primer Concurso de Cofradías) aunque le hice algunas modificaciones, metiendo bastante masilla verde.




Tras imprimar en negro comencé con un tono de piel rosado. Dediqué algo de tiempo en detalles como el afeitado de la cabeza y el tatuaje en la calva. Para realizar los metales elegí MNM. La malla dorada la hice en realidad con la técnica para plateados, añadiendo algunos lavados con amarillos y marrones para simular el tono correcto.



La capa y el metal de las placas. Para esto último elegí un tono de bronce hecho a partir de marrones oscuros (desde un marrón chocolate a una carne rosada). Para complementar el efecto añadí algunos puntos de verdín con Verde antiguo (Rackham).



Capa de pieles. El esculpido no es muy allá, y tampoco pasé mucho tiempo con ello: base, lavado y resaltado.


Barba en tonos marrones, para huir un poco del encarte oficial y mantener el amiente general. Pero sin embargo perdí definición entre los diferentes elementos.


Metales plateados. A diferencia de los bordes de las gemas y de la decoración de los brazales, no quedé muy contento con la espada, y volví a intentarlo un par de veces más.


Y detalles finales, como las gemas y el pelo del yelmo. También le pegué un poco de algodón para simular el humo de la pipa.




Con otro fondo. El resultado no es malo, pero no he quedado totalmente contento con ella. Como decía más arriba, fui perdiendo definición y limpieza conforme avanzaba el proceso. De cualquier forma, eso sí, esta figura cuenta para mis cuarenta enanos del 2015.



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