Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, III-9: Restos y despojos


Continúo la marcha hacia el final del libro III y la mitad de Las Dos Torres. El capítulo 9 sigue el punto en que se quedó el anterior: con los héroes en Isengard, que ha sido tomada por los ents.

En el libro:

Gandalf y Théoden, junto con la escolta de éste, se alejan para hablar con Bárbol, mientras los que fueran los Tres Cazadores se quedan con sus amigos. Unos y otros quieren ponerse al día, pero antes deciden acudir a una garita del muro para comer. Gimli no quiere saber nada de casas o comidas de orcos, pero Merry le tranquiliza: «Saruman, a pesar de todo, tuvo la prudencia de no fiarse de los orcos. Eran hombres los que custodiaban las puertas: algunos de sus servidores más fieles, supongo».

Mientras comen comentan el crecimiento de los hobbits gracias al agua de los ents, y poco después Merry muestra un pequeño tesoro encontrado entre los restos flotantes: dos barriles de tabaco de pipa de Valle Largo. Salen de nuevo al exterior para fumar y descansar, y los hobbits resumen los tres días pasados con los orcos. Aragorn les entrega a ambos sus puñales, y también el broche de la capa a Pippin. «Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado».

Merry y Pippin cuentan a continuación la marcha de los ents y su entrada a Isengard, liderando una hueste de «ucornos, como los llamaban los ents en la "lengua abreviada". Bárbol no quiso hablar mucho acerca de ello, pero yo creo que son ents que casi se han convertido en árboles, por lo menos en el aspecto (...); pero se han vuelto huraños y salvajes. Peligrosos». Saruman decidió evacuar Isengard y lanzar al combate a todos los orcos y semiorcos, cuyas caras recordaron a Merry al sureño de Bree, espía de Saruman. «Entre los de una y otra especie, debían de ser por lo menos diez mil».

La narración continúa con Bárbol asaltando las puertas. Los compañeros comentan que Saruman no supo al parecer qué hacer, pues no había contado en sus planes con los ents. «No tiene muchas agallas, ni mucho coraje cuando se encuentra a solas en un sitio cerrado sin esclavos y máquinas y cosas». Pero de hecho el mago puso en funcionamiento alguna de sus máquinas, y «empezaron a brotar llamaradas y humaredas nauseabundas: los respiraderos y los pozos vomitaron y eructaron por toda la llanura». Bárbol calma la furia de los ents, y deja algunos guardias alrededor de la torre, mientras con otro grupo y con los ucornos pasa el día entero preparando la inundación de Isengard para arrastrar «la inmundicia de Saruman». Al anochecer aparece Gandalf (que los hobbits aún creían muerto) y habla brevemente con Bárbol, para a continuación marcharse a toda prisa.

Merry continúa contando cómo los ents rompieron los diques, y Pippin le sucede para describir la llegada de Gríma Lengua de Serpiente, quien trató de engañarlos diciendo ser un mensajero. Pero Bárbol ya había sido advertido: «Pon todas las ratas juntas en una ratonera, me dijo Gandalf, y eso es lo que haré», y dejó ir a Gríma hacia la torre. Luego pidió a los hobbits que estuvieran atentos a la llegada del rey.

Así acaba el episodio, cuando los hechos pasados alcanzan el presente de la narración. Una nota premonitoria de Aragorn, quien se pregunta cómo llegaron los barriles con tabaco de la Cuaderna del Sur a Isengard, constituye sus últimos párrafos.


En la peli:

Lo que en el libro nos cuentan Merry y Pippin ya ha sido visto en orden más o menos cronológico. El viaje con los orcos, la estancia en Fangorn y el Ent-cuentro ya han sido revisadas en capítulos precedentes, y no volveré sobre ello.

En la escena titulada La inundación de Isengard vemos el ataque de los ents sobre la fortaleza de Saruman. Hay un cambio interesante: en la adaptación los ents luchan contra los orcos, en lugar de hacer huir simplemente a la escasa guarnición de humanos. Si los ents únicamente se dedicaran a roer piedras y derribar muros, sería difícil para el espectador obtener la catarsis (en términos aristotélicos) que debería desencadenar el fin del imperio de Saruman. No me acaba de cuadrar la actitud un tanto exagerada de Saruman, quien se encuentra al borde del paroxismo por la derrota de sus fuerzas; pero el espíritu del libro no deja de estar detrás de esa afectación.

No aparece en la adaptación la charla entre los miembros de la Compañía (ya que no es necesaria una explicación de lo sucedido anteriormente), pero en la escena Restos y despojos, una adición a la versión extendida, podemos ver cómo Merry y Pippin encuentran la enorme despensa de la garita de guardia.

En resumen, un capítulo que considero bastante bien trasladado: la escena en sí no aparece, pero casi todo lo que se cuenta en ella sí.


El próximo día escucharemos La voz de Saruman.

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