Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, III-11: El Palantir


Último episodio de la primera parte de Las Dos Torres, antes de que la narración vuelva atrás, para ver cómo les ha ido a Sam y Frodo.

En el libro:

«Gandalf y sus compañeros, y el rey y los jinetes partieron de Isengard. Gandalf llevaba a Merry en la grupa del caballo y Aragorn llevaba a Pippin». Cabalgan durante un buen trecho, incluso cercados por la noche, hasta que alcanzan Dol Baran, la última montaña al sur de las Montañas Nubladas, donde montan un campamento.

Pippin se encuentra nervioso y no logra conciliar el sueño. Conversando con Merry, confiesa que quiere saber qué es esa bola de vidrio que Gríma les lanzó y Gandalf recogió con tanta prontitud. Poco después, con su amigo ya dormido, se levanta y acude junto a Gandalf, cambiando la bola que el dormido mago sostiene bajo el brazo por una piedra. Observa la esfera, que por un momento brilla con unas luces incandescentes, para luego apagarse. Pippin, con un grito que pone en alerta a todo el campamento, cae de espaldas después de haber «contactado» con Sauron, pues la piedra es la forma en que se comunicaban Isengard y Mordor.

Gandalf le pide a Aragorn que porte la esfera, y éste acepta: «Hay alguien que puede reclamarla por derecho propio. Porque éste es sin duda el Palantir de Orthanc, del tesoro de Elendil, traído aquí por los Reyes de Gondor. Se aproxima mi hora. La llevaré». El mago se marcha enseguida en Sombragrís, llevándose a Pippin en dirección a Minas Tirith. El resto debe partir hacia el Abismo de Helm.

La conversación entre Gandalf y Pippin a lomos de Sombragrís, hablando sobre los siete Palantiri, sobre las bestias aladas de los Nazgûl y sobre los problemas de Saruman por culpa de su alianza con Mordor, ocupa el final del capítulo.


En la peli:

Este episodio aparece en la tercera entrega de la adaptación, en una escena con el mismo título, El Palantir, que incluye algunos minutos más en la edición extendida. Las diferencias con el libro son bastante claras: ocurre en Edoras, en lugar de un campamento al sur de Isengard, y entre las visiones de Pippin aparece el Árbol Blanco de Minas Tirith entre llamas. Esto último es lo que hace marchar con rapidez a Gandalf (pues son los planes de Sauron), mientras que en el libro el mago ya tiene esa información, obtenida en los días anteriores a la batalla del Abismo de Helm.

Un par de cambios sin mucha importancia. Aunque, eso sí, que la escena aparezca en la tercera película es, una vez más, achacable a la enorme cantidad de tiempo dedicada a la batalla del Abismo de Helm en la segunda.


El próxima día veremos a Sméagol domado.

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