Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

De nuevo, las fotos de la partida

El pasado 15 del mes en curso, las Garras del Fénix se reencontraron para superar una de sus quincenales aventuras. Esta vez, los miembros que acudieron fueron (de derecha a izquierda): mi querida Eva, con sus personajes habituales Vaire y Nali; Ana, que esta vez llevaba a Lompûr; Guillermo, con Vilem; Roberto, con Grar; Alfredo, que sólo vino por la tarde, con su gnomo Taffel; y, ¿qué hace ahí el gato?

La aventura fue poco habitual, porque tenía un componente político mucho mayor de lo habitual. Como siempre, el perpetrador fue un servidor que en la siguiente imagen fue cogido por sorpresa mientras revisaba sus papeles:

Desde el sitio de Alfredo (que ocupo Eva por la mañana), ésta fue la perspectiva de sus compañeros:

Un momento de charla de la partida, con los asientos ya cansados:

Luego llegó sangre nueva, preparando todos sus dados para cualquier contingencia:

Hacia el final de la partida, la cosa se puso un poco más interesante, con la aparición de un dragón blanco. Parecía que, horas antes, Roberto se lo veía venir, e imitaba al enemigo:

El pobre Syrio parecía querer participar:

1 comentario:

  1. Espero que la partida de este domingo sea más movida, tengo ganas de moverme un poco jejeje
    Además tengo una cuenta pendiente con Jire...(personaje de Roben esta pertida)

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