Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

El esperadísimo Sistema del Dodecaedro

Como ya sabrán algunos, el sistema que nuestro grupo de juego ha ido desarrollando, "El Juego del Narrador", utiliza el llamado por nosotros "Sistema del Dodecaedro". Ahora, disfruten la escena (abajo les hago una traducción aproximada, ya que conozco a algunos lectores del blog cuyo inglés está un poco... oxidadillo):
- Hola, soy Feliz D20, el poliedro con más júbilo de América. Hoy está conmigo mi primo, Hosco D12.
- ¡Bah!
- ¿Cuál es el problema, Hosc?
- Como si no lo supieras, insípido producto de empresas fraudulentas. El d12 estaba allí al principio, una orgullosa parte del hobby rolero, y seguro que los fundadores, en su infinita sabiduría, incluyeron el d12 por una razón. Y ahora, cada día veo un nuevo sistema de juego basado en el d20, el d6, ¡o incluso el d10! ¿Y qué hay del noble d12? ¿Cómo ha sucedido esto? Cómo, te pregunto. ¿Cómo?
- Si te hace sentir algo mejor, el d8 es también poco convincente e inútil.
- ¡Silencio!
- ¡Eh!

Y digo yo... ¡viva el dodecaedro!

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