Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Diario de campaña 93

El retorno a la mesa de juego tras casi dos meses de sequía (por exámenes), se convirtió en una partida rápida, entretenida, y mortal.

Únicamente tenía cuatro jugadores: Alfredo (con el duergo Kundin), Ana (con el alba Lenara), Guille (con el archifamoso mercenario y heredero de la corona landeria Vilem) y Eva (con el duergo Nali y el alba Vaire).
Aproveché para realizar una partida con una mayor cantidad de combates de lo habitual en nosotros, lo que además permitiría que Eva (que sólo había dormido 3 horas) no acabara durmiéndose. Mi idea era hacer un par de combates rápidos, con un único enemigo, y finalmente llegar a la emboscada que llevaba tiempo esperando. El plan salió bien... demasiado bien.

Los jugadores observan desde lo alto la emboscada que les prepararon los serpántropos, y no lo veían nada claro.

Lo jugado finalizaba la aventura para Reinos La tumba del ocaso, que yo había modificado para incluir en la adaptación que estoy realizando de WGA2 Falconmaster (con Setis, una semi-diosa serpántropa en el papel de la malvada Falcon). Entre los cambios estaban el eliminar una de las torres, reducir el número de guardianes no-muertos, y cambiar los orcos por serpántropos. Los jugadores ya habían limpiado la primera de las torres, y estaban finalizando la segunda, donde encontraron la Llave de Topacio protegida por una calavera ardiente que, aunque no les puso en graves problemas, les complicó la vida al situarse fuera del alcance del cuerpo a cuerpo. Al final, murió de un golpe con una piedra de pedernal lanzada por Nali.
Posteriormente, a punto de entrar en la última torre (donde encontrarían una copia del mago Misäb, que les indicaría cómo usar la Llave para acabar con Setis), debieron enfrentarse al guardián de cristal, una suerte de extraño golem bastante fácil de matar, pero que casi acabó con ellos por culpa de las dichosas pifias.

La perspectiva de los jugadores, mientras planeaban un poco sus movimientos.

Finalmente, los personajes escaparon del extraño semiplano oscuro, apareciendo en el mismo círculo de piedras por el que habían partido. Sin embargo, las fuerzas de Setis habían rodeado el lugar, y los cinco miembros del grupo se hallaban en serias dificultades. Cuando el baile de espadazos y esquivas se encontraba en su punto álgido, Lenara recibió un brutal golpe que acabó con su vida. Poco pudieron hacer sus compañeros, salvo arreciar en sus ataques para vengar su muerte. Sin embargo, seguían en graves problemas. Finalmente, la petición de auxilio que Vaire realizó al Espíritu de la Naturaleza fue escuchada por la fuerza residual de Lenara, que apareció como un ser de luz e hizo huir de allí a los serpántropos restantes.

Imaginaos que cada una de esas peanas vacías son hombres-serpientes de diferentes formas y tamaños.

Ahora, el alba Lenara se ha convertido en protectora de la foresta septentrional de Canalburgo. Tal vez en un futuro otro grupo de aventureros pueda lograr hacerla volver al mundo de los vivos, pero de momento ha quedado como guardiana del viajero y ayuda del perdido.

3 comentarios:

  1. Palmóoooo, el alba palmóooooo.

    A pesar de todo, palmóooooooo.

    Como lea esto, el que palma soy yo.

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  2. No te pases, Guille, que el siguiente puede ser Vilem.
    Lo bueno es que Ana no se lo ha tomado mal, y está ilusionada con estrenar su nuevo personaje.

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  3. ¿El archifamoso mercenario y heredero de la corona landeria, Vilem?

    Mejor cierro los dedos.

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