Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Jarad en draco (conversión de un lagarto)


En septiembre de 2012 presenté por aquí (en esta entrada) las miniaturas que utilizo para representar la posición y el movimiento de los personajes en las escenas de combate de nuestras partidas de rol. Dentro de ese grupo estaba la de Jarad que, como el resto, iba a pie. Un año después, septiembre de 2013, me decidí a pintar una versión especial de Jarad, montado en su percherón. Y sobre el proceso de pintado, a modo de PaP (paso a paso), hice una serie de ocho entradas (que acaban en ésta; si quieren ver el resto no tienen más que ir a las entradas inmediatamente anteriores).

Como regalo de navidades para el jugador que lleva a Jarad decidí realizar una versión nueva, cambiando la montura por un draco (ya que en las últimas aventuras jugadas con las Garras del Fénix el personaje había logrado hacer «¿amistad?» con un ejemplar). En realidad había pensado en un primer momento regalárselo para su cumpleaños, lo cual me daba cinco meses de tiempo para el proyecto, pero al final lo aceleré y Vaire y yo pudimos dárselo el pasado mes.

Les muestro algunas fotos del montaje, que resulta enorme, y luego del resultado final, que ha quedado muy vistoso. La idea del conjunto es que Jarad ha tomado con la ayuda del draco la azotea de una torre, tal vez parte de una fortaleza de trasnos, y avisa a las tropas situadas en un nivel inferior, como el patio central de la fortaleza, de que su misión ya ha sido cumplida. Por su parte, los trasnos realizarían sacrificios rituales en ese lugar, habida cuenta de la cabeza cortada y los regueros de sangre.

Para la base elegí una pieza del juego La leyenda de Zagore, una suerte de Heroquest con efectos de sonido. El «tablero» de juego se componía de diversas piezas de plástico, y una de ellas, donde tenía lugar el combate final simulaba una torrecilla con un calabozo. Vacié el interior (es decir, la electrónica del juego, que no funcionaba) y corté la sección donde iban los botones, uniendo luego ambos extremos con masilla verde.


Luego añadí un montón de elementos: dos cráneos enormes de una pulsera comprada en un bazar durante Halloween, un estandarte de los Dragons de Mega Bloks (que terminé con un poco de tela), un par de setas de la matriz de goblins nocturnos, una cabeza, un tocón con hacha y un tambor de la matriz de arqueros de Bretonia y una rata que hice hace un montón de tiempo con la típica bola de masilla sobrante.



Luego el draco, formado con las alas del balrog de Games Workshop y un lagarto de la misma empresa. No recuerdo el nombre exacto de la referencia, pero algunos lo reconocerán: sólo le faltan unos brazos que tenía en la parte delantera y que disimulé con un poco de masilla y una suerte de coraza hecha con peltre (pueden verla desde el lateral, en la segunda imagen). La parte negativa es que las alas habían sido mordisqueadas por una perra que tuve en acogida hace unos años. El trabajo con la masilla fue bastante tostón, y se nota bastante en el resultado final.




Y por último el propio jinete, realizado con la parte inferior de un caballero bretoniano, la superior de un arquero de lo mismo y un estandarte de los Altos Elfos. La cabeza tiene como base la de un bretoniano, pero el pelo y la barba podrán ver que los hice con masilla. El escudo también es bretoniano, pero no aparece en estas imágenes porque, por primera vez en mi historia como chupapinceles, para el pintado decidí crear cuatro submontajes: peana completa, draco completo, Jarad y escudo.


Le añadí otros detalles: decoración del arzón y respaldo a partir de sobras del estandarte de la peana, manta bajo la silla con masilla verde colocada sobre una base de papel de aluminio, larga capa hecha desde cero, hacha de la matriz de guerreros enanos y colmillo de leche de Syrio, que hará las veces, como en la miniatura a pie, de un cuerno o garra de alguna criatura eliminada por el personaje.


Y eso es todo. Entre limar, masillar, pegar y volver a limar hasta este punto llevaba setenta horas de trabajo (y dejé de contarlas).

No tengo fotos del proceso de pintado, porque iba ya mal de tiempo. Sí que le hice una fotillo a la selección inicial de tonos. Usé una rueda de color CMY obtenida de la página de Scott Naismith {ese enlace lleva directamente a obtenerla, pero tal vez les será de utilidad su página o su canal} colocando encima los botes de pintura cuyos colores pensaba que podrían funcionar. La idea de esto es equilibrar el «peso» de los botes, en torno al centro de la rueda. Si se hace bien, el conjunto de la figura queda armónico, incluso usando muchos colores. Como es lógico esto no lo hago con cada figura, pero el tamaño de esta y las diferentes partes podían quedar demasiado discordantes.

El color gris del centro representa la piedra de la peana y el metálico de la armadura de Jarad, los amarillos son para parte del ropaje del personaje y las alas del draco, los verdes para el cuerpo del draco (parte inferior y escamas) y los morados para la capa de Jarad. Con esto más o menos fijado podría utilizar los azules y rojos cercanos al morado y en pequeñas cantidades para equilibrar la parte superior. Sin embargo, al final utilicé azul oscuro en el escudo y el estandarte, y las alas quedaron de un tono más anaranjado de lo que en un primer momento había pensado, por lo que quedó bastante bien, incluso a pesar de usar colores muy vivos.


A continuación algunas vistas generales del resultado final. Fue bastante difícil fotografiarlo debido al tamaño de las alas, pero supongo que si abren las imágenes en una ventana nueva podrán verlo bastante bien. Más adelante incluyo algunos detalles.






La baba sanguinolenta de la boca del draco fue hecha con pegamento de contacto mezclado con tinta roja.



Para el estandarte quise hacer una copia del emblema que para el grupo dibujó años atrás Vaire, a partir de diferentes elementos tomados de la red. Teniendo en cuenta que el original es un A4 y el estandarte medirá unos 4 o 5 centímetros, no está mal. Se me olvidó hacer foto en detalle de la filigrana trasera, pero pueden verla en la tercera imagen general.



Para el escudo repetí el dibujo de un lobo que ya hiciera en el Jarad montado. Elegí uno bastante conocido (tuve un póster de este dibujo hace años, y también hay un puzle del mismo), pero le cambié los colores y la parte inferior, más parecida a la del segundo dibujo.




Y eso es todo. La verdad es que estoy muy contento con el resultado, tanto del montaje como del pintado, pero algunos detalles tal vez podrían haberse mejorado si no hubiera llevado tanta prisa. O simplemente esto se debe a la «maldición del creador», es decir, que conforme he pintado esta miniatura he mejorado y aprendido cómo podría haberlo hecho mejor.

Como regalo fue un éxito, eso sí.

4 comentarios:

  1. ¡Ha quedado genial! ¡Mil felicidades!

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  2. Increible, como siempre. Jarad estará entusiasmado

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    1. ¡Sí! Ahora monta en un draco. ¡Y el jugador también está contento! XD

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