Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

¿Sci-fi?

Miren esta foto:

¿Una nave espacial de un videojuego? ¿Un nuevo tipo de virus observado al microscopio?
No, tan sólo es el aeropuerto de San Francisco de noche.
El mundo está loco, y si no, que se lo digan a mis colegas del blog Mundo Pandémico.

1 comentario:

  1. Aaaaah, Lapocalipsiiii!!!! Toma de contacto, toma de contacto!!!!
    No lo visitéis los viernes. Por vuestra salud mental...

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