Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Beldar en busto (IV)

Corría abril del año pasado cuando me decidí a pintar mi primera miniatura en busto. En concreto, se trataba de Ilnimar, que en el mundo de Lüreon yo llamé Beldar, un albo que comenzó a dar información secreta al Narrador, y posteriormente desapareció. Pueden ver los primeros pasos que di en el pintado de esta mini aquí, aquí y aquí.

El tema es que durante este puente, en cosa de horas (muchas horas, lo confieso, pero muchísimas menos de las que esperaba), finalicé la mini. Para no alargar en exceso esta entrada, les muestro parte de las fotos, y dejo para otro día el resto.

En primer lugar, el pintado de la camisa.

 Los colores usados y las mezclas para el proceso de sombras (en la primera fila de la tableta).

 
 
 Las sombras.

 
Y las luces.
 
Como segundo paso, el pelo.
 Los colores usados para ir dando las luces.

 Y el resultado.

 Y los tonos elegidos para las sombras, incluidas dos tintas para, muy diluidas, realizar juegos de luces y reflejos en distintos mechones.

Y el resultado hasta el momento.

En la próxima y última entrega, los detalles de cuero, hombrera y pechera, y la finalización del pintado.

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