Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Beldar en busto (III)

Como ya adelanté en la anterior entrada de este tema que nos ocupa hoy, lo siguiente en el pintado del busto serían las sombras de la cara. Éstas son las pinturas usadas, y las mezclas creadas con ellas (en la fila inferior de la tableta).

Aplicando sucesivas capas diluidas, éste es el resultado:

Además, apliqué un pco de Tinta Magenta bajo los ojos, a modo de ojeras, pues si es cierto que los de su raza le persiguen, no debe estar en las mejores condiciones:

En los ojos añadí un poco de Barniz Brillante, y éste es el resultado final:

Posteriormente, había decidido pintar el pelo, y por eso pinté las partes metálicas que me traerían de cabeza. Pero cambié de opinión al darme cuenta de que los cabellos caen por encima de la camisa, así que este elemento iría antes, y le apliqué una segunda capa de color, más clara que la anterior. Pero, siguiendo estrictamente el pintado por capas, las mangas de la túnica son lo primero. Pensando en qué color elegir, me di cuenta de que entre ellas y el pelo se forma un triángulo que serviría perfectamente para enmarcar el centro de la cara, lo que ayuda a que el espectador mire a esa zona:

Así pues, elegí un color hueso, sombreándolo justamente con el tono de la capa base del pelo:

Y aquí, en detalle:

Para la próxima (aunque va a tardar, que se acercan los exámenes), la camisa.

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