Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

FénixCon I (tercera parte)

Continuamos con la última entrada dedicada a la primera Convención Privada de las Garras del Fénix. Así es como despertaron aquellos que no estaban emparejados:


Más suerte tuvieron las parejas, que durmieron más o menos cómodamente:

Mientras desayunábamos...

... el Narrador ya se lanzaba a la forja de un nuevo imperio con el Rome: Total War.

Como los ánimos estaban bastante decaídos, nada mejor que las pociones revitalizantes:

La mesa, desde el punto de vista del Narrador:

Cuando quedaba poco para comer, se nos unió Karol, allá al fondo:

Sin embargo, la tarde comenzó a hacer estragos:

Y cuando todo el mundo se fue, así se quedaron los tres pequeñajos de la casa, reconquistando el territorio y aprovechando para sobar:

Perdón, los cuatro pequeñajos de la casa; mi querida Eva había aguantado muy bien el chaparrón de partidas:

Y esto fue todo. Espero que haya un FénixCon II el año que viene. De momento, en una próxima entrada volveré a ofrecerles la última partida jugada desde la Convención.

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