Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

¿Y las cucas?

Como no voy a escribir una entrada para decir que ya he vuelto de mis 26 días benidormianos (ups, ya lo he dicho), esta entrada es para lanzar una pregunta al orbe llamado Tierra.
Bueno, al menos a la porción de orbe que lee este blog (porción que, con desvaríos como el de hoy, va disminuyendo).

La pregunta es:
¿Dónde están las cucarachas?
Me explico. Desde hace unos años, España (o, al menos, la costa de levante) ha vivido una invasión de cucarachas rojas. Por aquello de ser yankies, eran más grandes, resistentes y voraces que nuestras queridas cucamonas negras de toda la vida. ¡Incluso su forma de volar era más eficiente! La guerra estaba más que cantada, y las rojas venían para quedarse. En verano, uno no podía andar por la noche sin cruzarse con dos o tres de esos bichejos. Y también asaltaban volando las terrazas y ventanas abiertas. Y todo sucedió en diversas poblaciones. ¡Una invasión a gran escala!
Pero algo ha cambiado este año. En todo el verano no he visto más que cuatro o cinco, y ninguna gozaba de mucha vitalidad. ¿Qué está pasando?
Tal vez el gobierno, velando por nuestra seguridad, inició una guerra bacteriológica contra ellas. O puede ser que, al acabar con la especie autóctona, se hayan quedado sin alimento. ¿Estarán preparando un ataque masivo contra los humanos?
Chan,chan,chan,chan,chan,chan,chan,chan...tiruriro...[Tengo que dar las gracias a la película de Tiburón por proporcionar el tema central de su banda sonora para esta entrada]...tiruriro...


4 comentarios:

  1. Tu necesitas una partida de rol pero ya.

    Y no es que su forma de volar fuera más eficiente, es que parecían putos helicópteros. Lo que no sé, es dónde has dejado de ver tan insignes perfecciones de la naturaleza, porque por Valencia seguían acudiendo las de siempre. Las calles estaban llenas.

    ResponderEliminar
  2. Hombre, por mi antigua casa de Xirivella he pasado poco... pero ni una.
    En Sagunto ninguna.
    Y en Benidorm {donde las tiendas (independientemente de la etnia y lugar de origen de sus gentes), a falta de espacio, dejan la basura en las aceras hasta que el camión de la basura las recoge por la noche} sólo he visto dos o tres.
    Tal vez sólo he tenido suerte, o mi cerebro produce ondas cerebrales anti-cucas. [No se lo digas a nadie, pero creo que el gobierno me hizo algo la última vez que fui al INEM]

    ResponderEliminar
  3. Pues yo si que las sigo viendo, aunque afortunadamente solo en la calle :)

    ResponderEliminar
  4. Lo que te digo... deben de haberme implantado un aparato o algo.

    De todas formas, Vilem y Ragna han contestado a mi pregunta: las cucas siguen estando, aunque no las veamos... tiruriro

    ResponderEliminar