Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Diseña tu ambientación: Día de Fiesta

¿Cuántas veces visitan los PJs una ciudad, y, aun siendo "día de mercado", en realidad no sucede nada distinto salvo que hay mucha más gente? Es normal que el mundo de juego se base en nuestra realidad histórica, aunque extrapolemos informaciones y mezclemos elementos heterogéneos. Con esta entrada me gustaría explicar y definir algunas formas de diversión medievales, y luego intentaré aplicarlas a una ambientación de fantasía. Espero que, aunque larga, la entrada no sea aburrida.

En el medievo. En primer lugar hay que tener en cuenta la importancia que la iglesia católica tuvo durante toda la Edad Media. El circo, el teatro al modo romano y otros espectáculos de la Antigüedad fueron poco a poco abandonados al imponerse la moral cristiana. Para la tradición platónico-agustiniana no hay mayor teatro que la vida real, y el culto litúrgico se convirtió en el espectáculo figurado definitivo en el mundo occidental.
Con el tiempo, para educar a las masas en los misterios de la religión, se crearon algunas representaciones de vidas de santos o, sobre todo, escenas de la vida de Cristo. Algunos llegan incluso hasta hoy día (en la imagen lateral, Los Misterios de Elche). Las representaciones comenzaron en el interior de los templos, pero con el tiempo la falta de un decoro estricto obligó a realizarlas fuera, primero en los pórticos del edificio y luego en calles y plazas. Se centraban sobre todo en cuatro ciclos (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua), que poseían características similares: sermones, procesiones, bailes, cánticos,... A lo largo del siglo XV estas actuaciones se estructuraron, y la aparición de la vida urbana las convirtió finalmente en espectáculos, no muy distintos de los que iremos viendo más abajo. Algunas fiestas mezclaban elementos litúrgicos con otros paganos (como Carnaval), y otras estaban lejos de parecer muy canónicas (como la Fiesta del Asno, en la que se llevaba un burro al templo y se recordaban sus buenas capacidades, más que nada por haber mantenido caliente el pesebre de Belem ¡¿?!).
Aplicación fantástica. Ahora corresponde comprobar una serie de cosas: ¿Existe una religión organizada en el mundo de juego? Si es así, ¿alguno de los cultos es lo suficientemente poderoso como para ejercer influencia en la moral global? No hace falta que sea una iglesia a una única deidad (puede ser una tríada, una asociación de divinidades, o un panteón completo), pero para que haga un papel parecido al del catolicismo deberá ser una organización que abogue en contra del derramamiento gratuito de sangre (entiéndase, derramamiento por mor del espectáculo; debemos suponer que no es sangre gratuita la derramada por extender la fe, eliminar la herejía o defender las tierras donde surgió el culto o donde éste se mantiene).
¿Existen en la ambientación las luchas de gladiadores? ¿Tienen los cultos algo que decir sobre ello? ¿Se mantiene el esclavismo en activo? ¿Es lucrativo el comercio de esclavos? En principio, podríamos pensar que las luchas en la arena y los cultos 'bondadosos' son incompatibles, pero tal vez puedas llegar a una explicación que se aplique en tu mundo de juego. Si existen los gladiadores, las carreras de cuádrigas (o similar), ¿crees que la gente necesita otro tipo de espectáculos? Como veremos más abajo, las justas y torneos surgen ante la necesidad de mantenerse entrenados en el arte de la guerra, pero tal vez no se hubieran convertido en los grandes espectáculos que fueron si la 'plebe' hubiera tenido otro tipo de diversiones. Fíjate en los grandes parecidos de cara a la gente de a pie: Los gladiadores conseguían fama (algunos podían llegar a retirarse con una relativa buena posición), y sus nombres eran jaleados en la arena; se aprendían sus nombres, así como las distintas alineaciones de los equipos de cuádrigas; los niños emulaban sus acciones; las mujeres deseaban yacer con ellos... Los caballeros que lograban triunfar en los torneos, los que mejor justaban, eran también adorados por el público; también se aprendían sus nombres, también los niños los imitaban y también las mujeres suspiraban por ellos. Tampoco es demasiado distinto a lo que sucede hoy día con los jugadores de fútbol: un negocio que mueve mucho dinero, seguido por la gran mayoría de la sociedad, y cuyos protagonistas se retiran jóvenes y adinerados; la gente se aprende las alineaciones, los niños juegan a ser ellos y son pocos los futbolistas 'estrella' con mujeres feas. La gente necesita un espectáculo que le saque de su gris vida.
En una ambientación de fantasía puedes mezclar todos estos elementos, y disponerlos en diversas partes del mundo. Por ejemplo, en Lüreon (la ambientación de nuestra mesa), la enorme y cosmopolita ciudad de Canalburgo acoge un deporte único en el mundo: los diversos barrios disponen de equipos que juegan una liga de bolagua (lo que vendría a ser waterpolo en clave sucia), cuyos encuentros tienen lugar en un estadio construido a tal efecto. En una ocasión, los PJs tuvieron que sacar de la cárcel a uno de los miembros de un equipo, que había sido detenido en un gran trifulca tras la victoria de su equipo. Este es un ejemplo de cómo la ambientación y la aventura se compaginan para hacer más real el mundo de juego.

En el medievo. La diversión quedaba entonces en manos de juegos de dados o tablero, de partidas de caza, de juglares y trovadores, y de acontecimientos 'deportivos'.
Aplicación fantástica. Por supuesto, los juegos son algo tal vez demasiado privado como para que puedan tener influencia en los PJs, fuera de alguna visita al lugar de apuestas local. Si el grupo visita la casa de algún noble, tal vez puedan encontrar un tablero de ajedrez (o del complicado dragonchess de Gygax), o de escaleras y serpientes (que es mucho más viejo de lo que piensas). Es típica la escena de unos guardias jugándose la soldada a los dados, pero a mí siempre me han parecido más 'ambientadores' las tabas (que no dejan de ser unos d4 de caras no equiprobables, como veis en la imagen).
Por su parte, no hay ninguna razón para que la caza sea algo privado en nuestro mundo de juego. Sí, en la Edad Media los bosques eran propiedad nobiliar o monástica, y cazar en ellos, como talar sus árboles, sólo podía hacerse con permiso. Pero eso podría no ser así en nuestra ambientación, sobre todo si la presa es algún tipo de criatura o ser monstruoso. Más que solicitar permiso, en ese caso los PJs aceptarían una petición.

En el medievo. La interpretación de canciones populares y las actuaciones de mimos e histriones se fundieron en la figura del juglar. Mal visto por la moral cristiana por culpa de su vida relajada y de algunas composiciones obscenas, los mejor valorados eran aquellos que vivían en la corte. Entre el repertorio de estos últimos, se contaban cantares de gesta, lais bretones y vidas de santos. Se criticaba también el juglarismo clerical (es decir, clérigos que viajaban realizando actuaciones musicales) y el lucro en las representaciones (aunque eran bien vistas las dádivas a los juglares de corte por parte de mecenas interesados). Mejor considerados estaban los trovadores (ss. XI-XII). Éstos componían siempre en occitano (langue d'oc), y crearon la temática del amor cortés. Su estricta métrica y complicada técnica hacían muy difícil la improvisación. Entre sus filas aparecían desde reyes hasta plebeyos, pasando por obispos, nobles de todo tipo, artesanos, burgueses y mercaderes. Tanto juglares como trovadores tenían cosas en común. Por supuesto, la música (con gran variedad de instrumentos, aunque el solista solía tocar el arpa o el laúd); su presencia en festejos, comidas, viajes, guerras; y sus tres funciones: divertir, educar, y publicitar (al cantar los hechos de un señor, alabando sus virtudes). El bardo está un poco alejado del medievo, pues en origen era el poeta de los antiguos celtas. Sin embargo, su nombre ha acabado extendido al de poeta, en cualquier cultura.
Aplicación fantástica. No creo que aquí halla nada importante que decir, pues el juglar/trovador/bardo es una figura bastante conocida. Quiero añadir que, en general, el juglar no componía sus propias canciones, y que acompañaba sus actuaciones con malabares, piruetas, o cualquier espectáculo que llamara la atención de la gente. El trovador sería una figura más seria y afectada.

En el medievo. El espectáculo por antonomasia que a uno se le ocurre es el choque entre dos jinetes armados con lanzas, sobre enormes monturas lanzadas a galope tendido. Sí, muy peliculero. Pero veamos algunos términos concretos:
  • Riepto: Este enfrentamiento no tenía nada de deportivo. Era un reto o desafío lanzado por uno de los rivales. Con el tiempo y el cambio de armamento y entrenamiento, dará paso al duelo.
  • Bohardo. El bohardo es el tallo de la espadaña, y su nombre se aplicó a una lanza corta que se lanzaba sobre una diana o una figura. Es decir, que se trataba de maña y puntería. Acabó siendo, cuando el rigor de la guerra disminuyó, la competición más habitual.
  • Justa: Un enfrentamiento entre dos jinetes, tal y como lo conocemos.
  • Torneo: Un enfrentamiento entre diversos equipos.
  • Paso de armas: Una serie de espectáculos, entre los que se incluían los anteriores. Solían durar dos o tres días, y lo normal es que tuvieran lugar por algún hecho especial: un nacimiento en el seno de la familia real, la visita de un mandatario o un obispo a la ciudad,...
Aplicación fantástica. Esto está ya fuertemente adaptado, sobre todo en algunos juegos. Generalmente, y para que todo el grupo se sienta incluido, se añaden campeonatos de tiro con arco, duelos de magia, y cosas similares. Y si quieres darle incluso más color puedes hacer que existan las justas en grifos, o incluso en dragones. Todo depende del nivel de fantasía de la ambientación, de cuán común sean estas criaturas, o el empleo de magia en villas y ciudades.

En el medievo. Alfonso X, en sus Partidas (un compendio legal), comenta que aparecen durante el año tres tipos de fiestas: las del calendario litúrgico, los hechos de los Reyes, y los dias de feria.
De las primeras, ya hemos comentado al comienzo de la entrada. Los hechos de los Reyes incluyen conmemoraciones por grandes victorias o conquistas, y el ejemplo más sencillo es de las llamadas fiestas de moros y cristianos. Estas son celebraciones de varios días, con procesiones o pasacalles, que incluyen pequeños actos teatrales a cargo de los miembros de las distintas cofradías, y que conmemoran, generalmente, la entrada del bando cristiano en la ciudad. A partir de parecidas cofradías, con su profesionalización, fue de donde surgieron las compañías de teatro en torno al siglo XV. Los días de feria son también días de fiesta. Generalmente se celebraban con la llegada del calor, cuando los campos requerían mucha menos mano de obra, y existía un excedente de producto (excedente que, con el tiempo, haría nacer el sistema capitalista llevando al traste el feudalismo).
Aplicación fantástica. Lo adecuado a la hora de crear una ambientación es, una vez definido su calendario, distribuir algunas fiestas a lo largo del año. Una fiesta de la cosecha, o de la vid, es adecuada en el estío, aunque cada villa de cierto tamaño tiene su feria en un día señalado. Lo más normal, es que estos días de feria coincidan con otra fiesta de carácter local, como la fundación de la población, el paso de un santo por la misma, o el día en que unos aventureros acabaron con un ursustrígido (nombre "académico" del osobúho) que estaba zampándose a los leñadores de uno en uno y de tres en tres. La historia del mundo, o al menos del reino, definirá otras fiestas conmemorativas, lo mismo que un panteón te ayudará con el calendario litúrgico. Por supuesto, esto te puede ser más difícil, así que resumiré algunos ejemplos. Muchas fiestas paganas fueron 'absorbidas' por la iglesia católica, para eliminar competencia y extender la fe. Por eso aparecen tan cerca de los solsticios y equinoccios. Verbigracia, las Fallas y las Hogueras, fiestas grandes de Valencia y Alicante respectivamente, finalizan en San José y San Juan. Sin embargo, es difícil no ver que esas celebraciones proceden de mucho tiempo atrás, y celebran la llegada de la primavera y la del verano. En ambas la idea es parecida: quemar objetos viejos (los ninots son algo relativamente moderno), simbolizando el paso a una nueva etapa. Así mismo, la peregrinación compostelana, supuestamente para ver los restos de Santiago, se definió sobre una antigua ruta que llevaba a las gentes a Finisterre (el Final de la Tierra), para ver desaparecer el sol bajo las aguas del océano. Todo ello, hechos que pueden aplicarse fácilmente a un mundo de fantasía. Hablando de restos sagrados, más ejemplos. Vista la gran cantidad de reliquias del mundo occidental (no sólo restos de santos, sino también sábanas santas, fragmentos de la vera cruz, cálices,...), ¿no sería adecuado distribuir algunas en tu mundo de juego? Aunque sea para incluir una aventura (o campaña) centrada en la búsqueda de un objeto poderoso, como el Grial, yo diría que sí. Sin ir demasiado lejos, se me ocurre que la serie sobre la Vara de Siete Partes, es un buen ejemplo. Y para terminar: Alejandro Magno, tras cruzar hacia la Tróade (la zona geográfica donde estaba establecida Troya), visitó un templo donde, supuestamente, se mostraban las armas de Aquiles. Resaltemos aquí que Alejandro es un personaje real, aunque mitificado por las brumas del tiempo; y que Aquiles es completamente imaginario. Sin embargo, la fuerza del mito homérico es tan enorme, que todos pensaban en época alejandrina que aquellas eran reproducciones de las armas auténticas usadas por el héroe.

Y con esto ya termino. Ha sido una de mis desusadas largas entradas. Espero que al menos a alguno le haya servido para tener algunas ideas nuevas, o para desarrollar mejor las antiguas.

4 comentarios:

  1. Vaya pedazo de tocho. Muy útil por cierto y me ha entretenido un ratejo.
    Que por cierto, lo del jugador de Bolágua es para contarlo. Cómo pude reir...

    Saaaludo!

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  2. Hombre, qué rápido.
    Me alegro de que te haya entretenido.
    ¡Nos vemos!

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  3. Interesante y exhaustiva entrada maese! Este mismo texto, maquetado por Mongoose y con dos o tres dibujantes te sale por veinte eurillos al cambio.jeje. La verdad es que después de leerlo saco la conclusión de que hay que ver cuanta diversión nos quitó el cristianismo...También es verdad que en cuanto Roma metía las manos en la diversión aparecía sangre a espuertas, pero hay tantas otros divertimentos que merecían la pena y que acabaron denostados por la moralina.
    Buen artículo sí señor!

    PD: Andaba yo dándole vueltas a algún deporte no excesivamente sangriento que ocupara el lugar actual de lo que podría ser el fútbol hoy en día para alguna partida, y la idea de la bolagua me ha despertado la chispilla del ingenio, gracias!

    PD2: Ursustrígido?? No te acostarás sin saber una cosa más!xDD

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  4. Hombre, Midas, bienvenido por aquí.

    Muchas gracias por la visita y por tu comentario.

    Y lo de ursustrígido (ursus + strigix) es una inventada para dar un poquillo de misterio al bicho. También tengo serpántropos (serpis + ántropo), como enemigo actual de mis PJs... Y alguno más que me dejo en el tintero.

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