Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, III-3: Los Uruk-hai


Tercer capítulo de Las dos torres, centrado esta vez en las vicisitudes de Merry y Pippin. Buena parte coincide con lo intuido por Aragorn en Los Jinetes de Rohan, sólo que ahora se rellenan ciertos huecos y se responden algunas incógnitas.

En el libro:

Pippin despierta de una pesadilla, algo mareado, junto a un Merry herido e inconsciente. Comienza a recordar lo sucedido en días previos: su huida hacia el bosque; su encuentro con unos orcos que trataban de apoderarse de ellos sin luchar; la llegada de Boromir, abatido por las flechas. «He sido sólo una molestia, un pasajero, un bulto de equipaje. Ahora me han robado y soy sólo un bulto de equipaje para los orcos».

Pippin se sorprende al comprobar que los orcos que los rodean usan la Lengua Común: el grupo está formado por dos o tres tribus muy diferentes. Uglúk, el jefe de los orcos de la Mano Blanca, y Grishnákh, mensajero de confianza de Lugbúrz, discuten sobre el destino de los medianos (que algunos tienen órdenes de mantener vivos) y sobre el camino a seguir. Los ánimos se caldean hasta que Uglúk y otro de los suyos matan a un par de sus rivales. Grishnákh se escabulle. Aprovechando la confusión, Pippin logra cortar las ataduras de sus muñecas, aunque simula que siguen atadas.

Después de otro trecho de camino, Uglúk se encarga de despertar a Merry (que tiene una herida en la frente) sanándolo con sus oscuras y dolorosas, aunque efectivas, medicinas. Esta vez, los medianos son obligados a correr. Pippin se da cuenta de que sus huellas son pisoteadas por los orcos que le siguen, así que, dispuesto a marcar el terreno blando, se lanza a un lateral y suelta el broche de su capa. Pronto es atrapado, por supuesto, pero logra dejar una pista.

Tiempo después, Merry y Pippin están agotados de correr y vuelven a ser transportados por diferentes orcos, que ahora huyen de unos jinetes. Éstos los van cercando, y reducen su número con certeras andanadas de flechas. Al caer la noche, Uglúk prepara a los suyos para combatir, esperando que lleguen desde el cercano bosque los refuerzos, liderados por un tal Mauhúr. En un despiste de los guardias isengardos, Grishnákh se acerca a los hobbits y comienza a palparlos. Pippin se da cuenta de que busca el Anillo, así que simula tenerlo escondido, con la intención de que les desate las piernas. Sin embargo, el orco los alza en volandas y los lleva al lindero del bosque. Al oír cerca a un jinete, extrae la espada, pero su brillo lo descubre y resulta muerto.

Los medianos oyen el estruendo de la batalla, y suponen que Mauhúr y los suyos han llegado para enfrentarse a los jinetes. Pippin toma un cuchillo de Grishnákh y corta las cuerdas restantes. Después de recuperar fuerzas con un par de pedazos de lembas, comienzan a andar siguiendo el río. «Nadie hubiera sospechado entonces que habían pasado por crueles sufrimientos y que se habían encontrado en grave peligro, arrastrados sin esperanza al tormento y la muerte, o que aún ahora, como ellos lo sabían bien, no tenían muchas posibilidades de encontrarse otra vez con un amigo o sanos y salvos». Desde el interior del bosque, contemplan la carga de los jinetes sobre los orcos, justo al alba, y la última resistencia de Uglúk.


En la peli:

Dos son las escenas que adaptan este capítulo: la que lleva el mismo título, Los Uruk-hai, y Campamento nocturno en Fangorn. La trama de la película no se aparta ni un ápice de lo narrado en el libro (salvo en el punto del famoso «¡Vuelve a haber carne en el menú!» -me pregunto si era necesario que saliera volando una cuerda a modo de intestino-, y en las intenciones de Grishnákh, que en la película nada sabe del Anillo). La forma de presentarlo, empero, excluye la tensión del capítulo previo, puesto que se presenta de forma cronológica. La escena Huellas de Merry y Pippin finaliza el capítulo, y lo une al precedente, ya que vemos casi al mismo tiempo lo sucedido en realidad y las pesquisas de Aragorn, lo que ensalza las dotes de rastreo del montaraz.


El próximo día nos encontraremos con Bárbol.

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